viernes, 23 de octubre de 2015

CRÍTICA: CASABLANCA - Miskatonnic Graffiti (2015)

Casablanca son una de las grandes bandas de Hard Rock que han surgido en Europa (Suecia concretamente) en los últimos años y que parece que poca gente en el continente se ha percatado de ello. Claramente diferenciados de los numerosos grupos eminentemente AOR como H.E.A.T o Work of Art y lejos también del revival setentero de bandas como The Temperance Movement o The Answer y por supuesto nada que ver con toques más modernos como Royal Blood. Casablanca van a su bola a medio camino entre el Hard Rock más clásico de los 80 heredero de Def Leppard o el aroma popero de gente como Cheap Trick. Tras dos buenísimos discos como el debut "Apocalyptic Youth" y "Riding a Black Swan", Casablanca se enfrentaban a un hándicap que parecía importar mucho en el posterior desarrollo de su carrera: la baja de su principal atractivo, el guitarrista norteamericano Ryan Roxie, cuyos compromisos con Alice Cooper le impedían dedicarse por completo a la emergente banda sueca. Esto suponía un problema para la banda, ya que les impedía girar con regularidad para darse a conocer.

Casablanca, aún con Ryan Roxie en sus filas

Sorprendentemente, y a pesar de que  han perdido parte el toque americano con la baja de Roxie (aspecto muy distinguible en una música como el Hard Rock), Casablanca han conseguido salir airosamente del envite y han grabado un álbum magnífico en todos los sentidos. Magnífico porque el listón que tenían era muy alto, y a pesar de que sigo prefiriendo los dos primeros discos, hay algo oculto en este álbum que inquieta y seduce. Puede que sea que las composiciones sean más melancólicas, que se hayan esmerado en darle un toque más personal a su música o que se hayan soltado amarras a cierto sonido que podría haberles encasillado demasiado pronto. Suenan frescos, para nada anclados en una determinada época y con suficiente gancho para arrastrar tanto a veteranos fans como a nuevas hordas de chavales que deberían vociferar sus himnos, y os puedo asegurar que los tienen.

Cuando nos llegaron las primeras informaciones del nuevo álbum, las cuales decían que Casablanca estaba planeando coquetear con el Rock Progresivo y que cuyo disco iba a ser conceptual, basado en una historia de H.P. Lovecraft, muchos se echaron las manos a la cabeza. La verdad es que la idea en un principio era difícil de asimilar, sobre todo escuchando esa joya que es "Apocalyptic Youth", un disco lleno de canciones aptas para atronar en cualquier FM. Cualquier duda queda despejada inmediatamente con la primera canción del disco: "Enter The Mountain". Una suite de 10 minutos en la que Casablanca sorprenden iniciando un tema que bien podrían haber firmado los Black Sabbath del primer disco, con ese tono tenue, siniestro y la cada vez más atractiva voz del cantante Anders Ljung, para luego progresar en un impresionante riff y un desarrollo que de verdad quita el hipo, te despierta de la inquietud inicial del tema, de lo misterioso que suena para dejarte las cosas claras desde un principio. Le sigue un tema más directo, con influencia del Rock de los 70 como "Closer", con ese riff que vagamente recuerda al "School's Out" de Alice Cooper y comandado por un órgano Hammond. Como he dicho antes, suenan menos americanos y quizás más Thin Lizzy. Cortes como "This Is Tomorrow" no hace más que confirmar que la baja de Ryan Roxie no les ha afectado en nada, porque la calidad sigue estando ahí. Un tema intenso, cuyo estribillo es simplemente embriagador. Pero para mí la joya de la corona llega con el tema "Re: Old Money". Inmenso. Colosal. Que puedo decir, esta banda me puede. La personalísima voz de Anders Ljung, que no destaca por su potencia vocal, pero sí con esos matices, detalles y carisma que pocos cantantes poseen y que los hace únicos. El tema creo que le debe mucho a los The Cult de la época pseudo-gótica de discos como "Love". Un ritmo marcado por un bajo penetrante que cuando llega el in crescendo del estribillo, adornados con esos coros, explota en nuestros oídos con toda su intensidad. Me parece una delicatessen, una exquisitez. Lo mismo puedo decir del tema "Sister", lleno de melancolía que incluso puede llegar a recordar a bandas como HIM, alejados totalmente del espíritu Cheap Trick que asomaba en su primer disco. Un tema lleno de un tono dramático, épico en la que toda la banda pone todo su talento al servicio de la canción....Anders Ljung hace el resto. Esto en mi mundo ideal es lo que se dice un hit. "Name Rank Serial Killer" juguetea con el sonido sleazy, con el guitarrista Erik Stenemo juguetando con el slide guitar. Y "Miskatonic Graffiti" es la canción pop del disco, pero con un tono más gris e introspectivo, si formara parte del catálogo de Manic Street Preachers no desentonoría nada. Lo mejor es el ritmo de batería de la bellísima y enigmática Josephine Forsman, que está impecable en todo el álbum, como siempre. "She Was The One" es la mejor balada que han grabado nunca y el álbum se cierra con otro ejercicio de Rock Progresivo llamado "Exit The Mountain", en la que destaca principalmente la primera parte de la canción, con ese ritmo guitarrero tan 80's.

Casablanca deberían salir con este álbum a comerse el mundo, ahora desligados de las ataduras que tenían manteniendo a Ryan Roxie. Nos encontramos con una banda con mucha clase, que podría gustar a un público muy amplio y que nadie parece haberse dado cuenta.

lunes, 19 de octubre de 2015

OPINIÓN: Daredevil, la serie, por fín llega a España

Con el inminente desembarco de Netflix en España, aprovechamos la ocasión para reivindicar y recomendar uno de sus principales activos: la serie de Daredevil, el mítico personaje de Marvel.

Daredevil siempre ha sido un personaje oscuro, no tan expuesto mediáticamente como Iron Man o Spiderman. De hecho, su explosión en el mundo del cómic, a nivel de popularidad y de crítica, no vino hasta que Frank Miller si hizo cargo de la publicación en los 80. Antes estuvo bastantes años publicándose sin pena ni gloria, como si hacerse cargo de Daredevil fuese mero entrenamiento y formación para guionistas y dibujantes, a espera de que les llegasen ofertas para otras publicaciones más exitosas.

Sin embargo, un personaje tan oscuro y tan alejado del prototipo de superhéroe que impera en Marvel, esa devoción de "héroe de culto" y que no haya sido explotado hasta la saciedad por Disney para el mercado eminentemente infantil, ha hecho que Marvel, como productora, pueda sacar todo el jugo y la esencia al personaje. Y para ello lo ha hecho a través de Netflix, sabiendo que una serie con ese ambiente tan lúgubre, sucio, cruel y callejero que se muestra, difícilmente podría ser emitido en una cadena convencional de televisión, ya sea pública o privada. Olvidaos de la horrible pelicúla con Ben Affleck en 2003, porque esta serie no tiene nada que ver con ella, afortunadamente.

Todos los detalles que espera el lector asiduo de la mejor etapa de Daredevil están aquí: los bajos fondos de una sociedad decadente, la necesidad imperiosa del protagonista por impartir justicia, lo poca decencia moral de la sociedad y sobre todo una historia bien hilada. Y con un tono (salvando naturalmente todo lo que un héroe o justiciero con facultades, digamos sobrenaturales, podría tener) realista. Aquí no hay seres de otros planetas ni poderes mágicos. Y es de agradecer, sobre todo por la enorme saturación de imposibles que estamos recibiendo en el mundo del cine con todo el apogeo de cine superheroíco y de ciencia ficción. Daredevil, más que una historia de superhéroes es una historia de cine negro, de como un hombre busca desesperadamente por hacer de su ciudad tenga esperanza y no se vea abocada a las mafias e intereses de los más poderosos, siempre manejando los hilos desde las sombras.

Lo mejor de todo, sin duda, es Vincent D'Onofrio en el papel de Wilson Fisk (Kingpin en los cómics). Seguramente, sea el papel de su vida junto con el celebérrimo "Soldado Patoso" de "La Chaqueta Metálica" de Stanley Kubrick. El personaje de Fisk está construido a prueba de bombas, en la que se nos muestra un hombre cruel, firme y sin escrúpulos, pero también con sus inseguridades, debilidades y pequeños flashbacks que nos ayudan a comprender por qué es así. Matt Murdock está interpretado por el británico Charlie Cox, en otra interpretación también bastante convincente, humanizando a Murdock, el abogado ciego que defiende a los débiles y las buenas causas, y endureciendo a Daredevil, haciendo que sus enemigos y adversarios sientan pavor inmediato. Personajes secundarios pero no menos importantes como Foggy Nelson, Karen Page o Ben Urich también está magníficamente retratados y sus papeles son determinantes en esta historia, no son meras comparsas sólo para encandilar a los lectores del cómic original, como ocurre en otras series o películas.

No se me ocurre otro actor que pueda encarnar mejor al Kingpin.
El tono oscuro nada tiene que envidiar al Batman de Nolan y desde luego las coreografías en las escenas de lucha son infinitamente mejores que en las películas de Batman (asignatura pendiente que le quedó a Nolan). A destacar, como bien sabrán muchos, la impresionante escena en el pasillo tomada en una sola secuencia plano. Quizás trucada, pero les ha quedado de sobresaliente.

Supongo que la gran mayoría ya habrá visto la serie, y seguramente en versión original, ya que siendo exclusividad de Netflix, ningún canal ha podido emitirla. Esperemos que el doblaje haga justicia (seguramente sí, hay muy buenos dobladores en este país) pero no sé hasta que punto Netflix invertirá en ello, y la calidad del producto se resienta. Yo particularmente ya no concibo una segunda temporada con otras voces, aún retumban en mi cabeza el solemne tono profundo de Wilson Fisk, sin duda, la estrella de todo el cotarro.

Conclusión, estamos quizás ante el mejor producto que ha sacado Marvel para cine o series de TV junto a "Los Vengadores" y "Capitán América: Soldado de Invierno", y seguramente estemos ante la mejor serie de superhéroes, muy por encima de "Arrow" (cuya última temporada ha sido decepcionante), "Flash" o "Smallville". Desde luego, al ser una serie no orientada para todos los públicos ha jugado a su favor. Esperemos que la segunda temporada nos deje tan buen sabor de boca como esta primera, y sobre todo, que no alarguen las tramas inútilmente, ya que esta han sabido manejar los tiempos con absoluta maestría.

martes, 13 de octubre de 2015

CRÍTICA: QUEENSRYCHE - "Condition Hüman" (2015)


En 1991, servidor contaba con 16 años de edad, y digamos que Queensrÿche eran uno de mis grupos de cabecera. Eran los días de "Empire" y hacía poco que había escuchado su obra maestra "Operation: Mindcrime", por lo que digamos que estaba inmerso en su etapa más gloriosa. Al éxito de crítica, se le unieron las ventas, la lluvia de premios y reconocimiento, las giras llenando pabellones...recuerdo esa etapa con mucha intensidad, porque realmente era muy fan de Queensrÿche. Recuerdo un poster en mi habitación con la banda al completo, camisetas con el majestuoso símbolo del grupo, devorar una y otra vez el VHS de "Operation: LIVEcrime", la larga espera y la emoción cuando compré la continuación de "Empire", el introspectivo "Promised Land" (1994) que a la larga fué el último gran trabajo del grupo...y después de eso...pues les perdí la pista, como seguramente la mayoría de sus fans. La oleada Grunge se llevó todo por delante, no sólo para los grupos de Hard Rock festivo y lleno de laca tipo Poison y Bon Jovi...no digamos ya para un grupo de Metal Progresivo. Y más cuando tus nuevos trabajos no encajan en ningún sitio y no tienen la inspiración de antaño. Si a la crisis creativa, se une la fuga de uno de tus principales compositores (Chris DeGarmo) y bandas que rivalizan por el trono del Metal Progresivo te adelantan a velocidad de crucero por la derecha (Dream Theater) tienes un cocktail explosivo de desembocó en una de las más rocambolescas disputas dentro de una banda de Rock que se recuerde. Por el camino quedaron irregulares segundas partes de clásicos imperecederos ("Operation: Mindcrime II"), trabajos que no estaban mal del todo ("American Soldier") o directamente uno de los peores que han parido ("Dedicated To Chaos"), discos en los que Geoff Tate tomaba todas las riendas compositivas y dicen las malas lenguas que lo hacía bajo una actitud dictatorial.
Geoff Tate (cantante y principal compositor) por un lado y el resto de miembros originales por otro, cayeron en una espiral de disputas y discusiones (¡¡incluso con cuchillos de por medio!!), tensiones extremas que acabaron con el bochornoso desenlace en el cual se ha visto manchado el nombre del grupo, precisamente por la lucha del nombre en cuestión. Finalmente el resto de miembros originales (Michael Wilton, Eddie Jackson y Scott Rockenfield) ficharon al cantante Todd LaTorre, cuyo timbre de voz es exageradamente idéntico al original de Geoff Tate e hicieron previas giras dando a los fans lo que estaban reclamando a gritos: vuelta al sonido original del grupo, regreso al Heavy Metal sofisticado...recrear principalmente el repertorio de los cinco primeros álbumes del grupo. Mientras Tate, aparte de sacar otro disco bajo el nombre de Queensrÿche (debe ser la primera vez que se editan dos álbumes con el mismo nombre y con formaciones distintas) montó su grupo paralelo, Operation Mindcrime, con los que dar rienda suelta a su creatividad, explorando nuevos sonidos, alejándose cada vez más del Heavy Metal. Parece que los fans del grupo se han dividido irremediablemente...o estás de parte de Tate o de los otros tres miembros originales. Y está claro que la mayoría del público ha elegido la segunda opción, los que mantienen el nombre y los que han vuelto ha enderezar el rumbo que se empezó a torcer después de la edición de "Promised Land".
 
Ya mostraron sus cartas en el debut de LaTorre en 2013 ("Queensrÿche"), volviendo a unos riffs más cortantes, más elaborados, dejando atrás esa manía de escatimar notas y simplificar las partes de guitarra e incluso imprimiendo más velocidad a las canciones. El problema era que el disco era demasiado corto y parece que fue hecho con prisas, con tal de arrebatar a Tate el privilegio de editar el disco primero (recordemos que los dos discos salieron con el mismo nombre, a pesar de ser formaciones distintas). Aún así, resulto conciliador volver a escuchar a un grupo que parecía que se había enterrado solo en los últimos años, echando por borda todo el trabajo y la reputación anterior, volviendo a su sonido más reconocible, aunque tengan que fichar a un imitador de su cantante original.
Han pasado dos años, y parece que la banda ha terminado por asentarse (la carretera hace mucho) y se han tomado la composición de este disco con mucha más calma, lo cual ha sido totalmente beneficioso. Estamos probablemente ante el mejor disco de Queensrÿche desde hace 20 años, superando con creces a la última etapa con Tate y al debut de LaTorre. Sin embargo también he de decir, que no supera ni en broma a la época de esplendor cuando la mayoría de las composiciones las firmaban DeGarmo y un Geoff Tate en su mejor etapa creativa. Las cosas como son, aquí no hay ningún "Revolution Calling", "Silen Lucidity", "Best I Can", "Eyes of a Stranger", "Queen of the Reich" o un "Take Hold of the Flame", pero en su lugar tenemos una colección de canciones que rememoran las mejores etapas del grupo en su máximo esplendor. Volvemos al Metal Progresivo cercanos al Power Metal en cortes como la inicial "Arrow of Time" con un estribillo que realmente es efectivo y pegadizo, y con un Scott Rockenfield a la batería tremendo (atentos a como maneja el bombo). En "Hellfire" LaTorre directamente lo borda...la verdad es que muchas veces da la sensación de que es mejor cantante que Tate, perdiendo el dramatismo que tenía éste, pero ganando mucha potencia vocal...un cantante con un timbre más enérgico que ha hecho despertar a la banda. Este corte concretamente podría haber aparecido perfectamente en “Operation: Mindcrime” y no habríamos notado la diferencia...no llega al nivel de sus más grandes temas, pero es una gran canción sin duda. Lo mismo podría aplicarse a "Selfish Lives" que nos trae al recuerdo los grandes temas de "Empire". Los guitarristas llenan de fuerza la canción, doblando guitarras, creando armonías y haciendo grandes solos, dejando atrás la racanería compositiva de la última etapa con Tate, quitando protagonismo a la guitarra. En estos nuevos Queensrÿche ocurre todo lo contrario, las guitarras han sido el principal recurso para sacar sus canciones adelante, que se basan en las progresiones que hacen tanto Michael Wilton como Parker Lundgren y no en un ritmo repetitivo de bajo y batería, que al contrario de lo que pueda parecer, es donde se luce Scott Rockenfield a la batería. Canciones rápidas y dinámicas, no como las últimas y soporíferas composiciones de Geoff Tate. "Bulletproof" quizás hubiera sido un éxito en otra era, la clásica power ballad con estribillo matador, con un LaTorre imperial que maneja la voz a su antojo. En "Hourglass", quizás se puede apreciar la parte más experimental de los últimos años, pero con unos cambios de ritmo interesantes...quizás la última parte del disco sea la más floja y decaiga. Cuando se apartan de la vertiente más directa de Queensrÿche, es dónde se echa más en falta la experimentación de un Chris DeGarmo o del Tate más inspirado. "Condition Hüman" (el tema que cierra el disco), no sé si trata de emular la canción "Suite Sister Mary" pero en comparación sale mal parada...demasiados cambios de ritmo que no tienen el atractivo de otras composiciones similares...quizás por ser la última puede que no le prestemos la atención que debiera...o es que realmente es un intento fallido, que es lo más probable.
En conclusión, tenemos a una banda que parece querer recuperar el crédito y sobre todo el tiempo perdido, dando a entender que el verdadero lastre era Geoff Tate. Una vez solucionado el problema han optado por volver sobre sus propios pasos y con más aciertos que desaciertos (que los hay), parece que vuelven a recuperar a unos fans y que esos fans vuelvan a recuperar a una banda que ha facturado música de mucha calidad, ocupando un hueco en el que hace años fueron pioneros, el Metal Progresivo, bien hecho, con detalles. Lo consiguen, pero dejando claro que la época irrepetible quedó atrás, y eso lo deberían tener bien claro la mayoría de sus seguidores. Ni ellos son los mismos ni nosotros somos los mismos, los tiempos han cambiado y mientras sigan editando discos interesantes como éste, su trabajo puede darse por más que bueno.

viernes, 25 de septiembre de 2015

OPINIÓN: La increíble "segunda juventud" de Iron Maiden

En Octubre de 1995, Iron Maiden publicaron su primer álbum tras la marcha de Bruce Dickinson, el vocalista con el que cosecharon sus mayores éxitos, y que la mayoría de fans reconoce como el cantante definitivo de la formación, muy por encima de Paul Di'Anno, que fué el primero. Eran tiempos difíciles para el Heavy Metal, con el mundo del Rock totalmente volcado en el Grunge o el mal llamado Rock Alternativo. Las ventas de los grandes iconos del Metal y del Hard Rock que arrasaron en la década anterior habían sufrido un bajón considerable, y consecuentemente, ya no llenaban grandes recintos. De hecho, en esta gira tocaron en el desaparecido Pabellón del Real Madrid, con capacidad para 5.000 personas, lejos de recintos como Las Ventas o el Palacio de los Deportes, donde tocaron anteriormente. 20 años después, y 15 años desde la vuelta al redil de Bruce Dickinson, Iron Maiden llenan recintos con capacidad para 20.000 personas fácilmente y según el país donde toquen (sudamérica sobre todo), son capaces hasta de llenar un estadio de fútbol.

Muchas bandas legendarias que se han reunido en estos últimos tiempos, en pleno auge "revival", matarían por conseguir la popularidad y el seguimiento que tienen actualmente Iron Maiden. Porque no sólo se trata de un ejercicio de nostalgia por parte de sus seguidores de siempre, es que los chavales de 15 años les adoran. ¿Como lo han conseguido? Pues supongo que a base de trabajo y de talento, de saber lo que quieren sus fans y de ser personas normales como cualquiera de nosotros, no unas primadonnas que menosprecian a sus seguidores. A mí me impacta sobremanera ver los vídeos de Iron Maiden tocando para un estadio a reventar en Chile y comprobar que las primeras filas están llenas de chavales que no superan los 20 años en ningún caso y que corean todas y cada una de las canciones con una pasión descomunal. Quizás sea que sus canciones están cargadas de épica, que Bruce Dickinson sea un frontman espectacular, que Steve Harris lidere la banda con una firmeza digna de elogio, que Eddie (el ser monstruoso que representa a la banda) sea atemporal y que jamás haya perdido su gancho...de verdad, es para enmarcar lo que están consiguiendo Iron Maiden en los últimos años.

Eddie guapísimo, como siempre.

Se lo han currado mucho, y además facturando discos fantásticos desde el regreso de Bruce Dickinson. Y dando más de lo que espera la gente, aunque algunos viejos seguidores se quejen del semigiro al Progresivo que están haciendo en muchísimas de sus canciones (¿acaso "Phantom of the Opera" no era una canción con mucha influencia del Progresivo?). Y no, no van a repetir "The Trooper" o "2 Minutes To Midnight" en cada disco. "The Final Frontier" (2010) me pareció un excelente ejercicio de una banda que no quiere estancarse en el sonido de siempre, explorando dentro de sus parámetros metaleros, pero indagando nuevas estructuras, alargando las canciones...pero con muy buen resultado que no fué bien acogido por la vieja guardia. Acaban de publicar "The Book of Souls" y no sólo han conseguido facturar su mejor álbum en 15 años, sino que también han mejorado sus ventas desde hace muchísimos años, a pesar de que algunos otrora metalkids, actualmente entrados en años y anclados en el túnel del tiempo, no consiguen comprender como la banda puede editar temás de más de 10 minutos. Me parece un disco colosal, con una producción impresionante a cargo de Kevin Shirley, en la que ha vuelto a desengrasar el sonido de la banda, volviéndole a darle el toque jugoso que quizás perdió en "The Final Frontier" (digamos que tenía un sonido un tanto apagado y seco) y con unas canciones increíbles, en las cuales podemos apreciar que se justifica con creces tener 3 guitarristas, como en "The Red And The Black", con sus 13 minutos de éxtasis guitarrero comandados en todo momento por Steve Harris (de hecho, la firma él en solitario) y sus cabalgadas al bajo. Grandes composiciones en solitario de Dickinson como el tema que abre el álbum ("If Eternity Should Fail", con un estribillo matador) o la burrada de 18 minutos que cierra el álbum, "Empire of the Clouds", en la cual Dickinson saca lo mejor de sí mismo, incluso tocando el piano. Adrian Smith se encarga de los temas más directos que nos traen las mismas sensaciones que sus clásicos de los 80, como en "Death or Glory", "Shadows of the Valley" o el primer single "Speed of Light", que estoy seguro de que formarán parte de su próximo repertorio.


Bruce Dickinson: The Man, The Legend.
Estos tiempos que corren están siendo todo un triunfo para la banda, pero sobre todo para Bruce Dickinson, que es probablemente lo más parecido a Superman que nos vayamos a encontrar. Un hombre cultísimo, que pilota el avión de su grupo cuando está de gira, empresario de su propia marca de cerveza ("Trooper"), esgrimista, escritor, locutor de radio y para remetar, acaba de superar un cáncer de lengua...impresionante.


Hay que valorar a esta banda como lo que es, un clásico indiscutible, que seguramente seguirán vigentes de aquí a unos años, y más cuando ya no surgen bandas de este calibre. Nunca he sido un acérrimo seguidor de Iron Maiden, pero cada vez soy más consciente de la importancia vital que han tenido, redefiniendo junto a Judas Priest el sonido del Heavy Metal más clásico y atemporal durante más de 35 años, a lo que hay que añadir que sus últimos trabajos todavía son buenísimos, enérgicos y llenos de inspiración.

Nunca os rindáis, y haced como ellos. Iron Maiden jamás han clavado sus rodillas en en el suelo.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

CRÍTICA: GHOST - "Meliora" (2015)

Está siendo realmente emocionante ver crecer a una banda como Ghost. Una banda que seguramente en su fuero interno esté luchando contra viento y marea por demostrar al mundo que son mucho más que una banda disfrazada. Claro que son mucho más, desde luego Ghost demuestran que los prejuicios y el "nada es lo que parece" están a la orden del día.

Estoy seguro que muchos de vosotros, al igual que a mí me pasó en su día, al ver la primera foto del grupo pensó que se trataba de un nuevo grupo de Black Metal. Que vengan de Suecia tampoco ayudaba. Es cierto que vienen del Metal, pero cuando los escuchas te quedas bastante descolocado..¿Música enormemente influenciada por el Metal, con un toque gótico y oscuro pero con un cantante eminentemente melódico? Sí, melódico. Porque el secreto de Ghost desde luego está en su cantante, Papa Emeritus (Tobias Forge según la rumorología de Internet), un cantante con una voz limitada (no tiene ningún chorro de voz) pero que realmente sabe cantar, entona perfectamente y alarga sus líneas vocales para hacerlas totalmente melódicas y ser prácticamente un instrumento más. Desde luego, nada que ver con su imagen, a la que todos seguramente asociamos en su momento con sonidos más guturales. Si a eso le añadimos unas composiciones redondas, en las que importa más la canción en sí que resaltar un instrumento, dice mucho de como piensan Ghost como banda. Y por supuesto, su imagen. Sí, impactante, siniestra y misteriosa. Y con clase, porque las últimas máscaras que están utilizando los Nameless Ghouls están hechas con muy buen gusto...esto no es Slipknot.

Muchos de los fans que ganaron con su debut de 2010 "Opus Eponymous", se han bajado del barco en cuanto han visto que Ghost han querido evolucionar. Seguramente, y a pesar de que sus numerosos mensajes satánicos llevaran a pesar lo contrario, pensaban que eran la nueva reencarnación de los huestes de Satán, y que podrían haber sido los dignos herederos de Mercyful Fate. Los mensajes explícitamente diabólicos, pues bueno siguen ahí, pero todo bajo una estructura Pop...estos no han quemado ninguna iglesia o hecho algún sacrificio humano. Ya con "Infestissumam" (2013) nos motraron una música mucho más elaborada, mejor producida, más melódica incluso, demostrando que estaban dispuestos a todo, a reventar charts si hace falta, pero siempre manteniendo su identidad, su misterio y por supuesto facturando grandes canciones. Y siguen por ese camino, mejorando en todo lo dicho anteriormente regalándonos este "Meliora" ("Mejor" en castellano), un álbum que probablemente sea el mejor de los que hasta ahora han publicado.

Por clase que no falte, hasta la portada es magnífica, incluso a pesar de tratarse de algo oscuro y siniestro.

Un álbum que abre con unos teclados armoniosos, anticipando lo que viene después. "Spirit" es un tema ideal para abrir sus próximos conciertos, o eso es al menos lo que yo espero. La entrada de la batería como truenos perfectamente alineados, invita a ello. Y un estribillo corto y efectivo, de los de puño en alto, hace el resto. Desde el primer momento vemos que Ghost han refinado su sonido, son más virtuosos con sus instrumentos y desde luego el productor (Klas Ahlund, conocido por trabajar con gente como ¡¡Katy Perry!! ¡¡Usher!! ¡¡Kesha!!) ha sacado un sonido aplastante, nítido y lleno de mil detalles, especialmente en el tratamiento que le ha dado al teclado, piano,etc. "From The Pinnacle To The Pit" esta construida sobre un potente riff de bajo y la melodía vocal nos recuerda a los maravillosos Alice In Chains, alargando las melodías y bajando el tono, con el grupo adornando la canción con maravillosos arreglos de teclados y de guitarras. "Cirice", el primer single, es para mí y desde ya su mejor canción. Resulta embriagador escuchar con auriculares esta canción, saboreando todos los detalles: la forma en que se alternan los dos guitarras desde el formato acústico hasta el eléctrico; el magnífico riff de guitarra; la ayuda de un timbal de orquesta que potencia aún más la canción; la maravillosa melodía vocal elevada al máximo en la primera entrada del estribillo, con ese delicado piano y el tono suave del Papa Emeritus; el solo de guitarra que entra como un guante...tremenda. Todo hecho con mucha clase. Si a todo esto, luego continua un tema como "He Is", no puedes hacer otra cosa que caer rendido a sus pies. Los fans talibanes del Black Metal que ganaron con su primer álbum deberían tener convulsiones al escuchar esta belleza de canción. El nivel compositivo que muestran aqui es altísimo, todo hecho con una clase y delicadeza tremenda, que constrasta absolutamente con su imagen. Que melodía, que atmósfera y que músicos tan buenos, sin desmerecer en nada al productor, que aquí está de sobresaliente, añadiendo arreglos orquestales a esas critalinas acústicas. Ecos de Blue Oyster Cult, Simon & Garfunkel...uno de los temas del año, sin duda.


Papa Emeritus III acompañado de sus Nameless Ghouls
"Mummy Dust" irrumpe con fuerza para compensar la delicadeza de los anteriores temas, con unas influencias evidentes de Metallica, Faith No More e incluso Rammstein, en la cual el Papa Emeritus se desmarca de sus marcadas líneas melódicas para traernos un fraseo más enfermizo, que es lo que realmente requiere la canción. Con "Majesty" nos vuelven a sorprender, con un riff de guitarra totalmente hardrockero, que desemboca en un magnífica estrofa que nos trae en el estribillo de nuevo la magia de unos Alice In Chains,  con esas líneas vocales tan alargadas, sazonado a partes iguales con toques de Pop y Psicodelia. A estas alturas del disco uno se da cuenta de que cada una de las composiciones está pensada al milímetro, haciendo del disco una auténtica obra de arte. "Absolution" podría haber encajado perfectamente en "Opus Eponymus", pero como os he dicho aquí, en este disco perfeccionan la fórmula y la hacen todavía más disfrutable, e incluso añadiendo toques "disco" y unos teclados estratosféricos a mitad del tema. Cierran el disco con "Deus in Absentia", dejando el listón altísimo para su próxima obra. Un tema muy bueno, con esos coros gregorianos al final del mismo, que añaden el misterio y el toque gótico a un disco que debería tener un reconocimiento masivo. Ghost no sólo nos dan imagen y un show tétrico, al estilo de lo que hicieron en su día Alice Cooper, Arthur Brown o más cercanos en el tiempo, a los primeros Marilyn Manson, sino que además nos apabullan con unas canciones redondas, prácticamente artesanales, con un tratamiento instrumental exquisito.

Esperemos que todo esto sepan trasladarlo al directo, más concretamente el 25 de noviembre en La Riviera. Yo desde luego, no me los pienso perder, ya tengo mi entrada.

jueves, 17 de septiembre de 2015

HIJOPUTAS HIT PARADE: El verano, estación natural e ideal para ver, sentirse e incluso ser un HIJOPUTA

Sí, amigos...el verano. Donde todo el mundo se deshinibe y acude a los sitios de veraneo como quién acaba de nacer, y sentirse con licencia para hacer el HIJOPUTA o vestirse como el mayor mamarracho de la historia. Todo el mundo pierde el respeto por todo, por los demás, por el buen comportamiento...¡¡hasta por uno mismo!! Cualquier cosa vale en verano, y más cuando tu entorno habitual no te ve y disfrutas de unos días de descanso en cualquier lugar de nuestra geografía...como por ejemplo...se me ocurre así, a bote pronto...¡¡Benidorm!! Las Vegas de España.

¿Quién no ha ido a Benidorm? Y os digo una cosa, todo el mundo pone a parir a Benidorm, que si es un sitio cutre, que es agobiante...no queda nada bien decir en según que círculos que has ido a Benidorm. Es cierto que yo no aguanto actualmente allí poco más de 4 días, pero estoy seguro que nadie me va a negar esto: aquello te ofrece ENTERTAINMENT en cantidades industriales. ¿Ocio? Todo el que quieras. Bares, discotecas, terrazas, sitios para cenar, playa, cachondeo...vamos el paraíso ideal para ir con los amigos a hacer el cazurro cuando tienes 20 años y eres un insensato. Lo triste es que no es mi caso, pero yo ya lo disfruté en su día...ahora digamos que cuando voy disfruto (a ratos) de mis ejercicios de contemplación del panorama, ya que lo que te ofrece Benidorm es HIJOPUTAS por doquier. Este año nada más llegar, estábamos parados en un semáforo a punto de llegar a nuestro alojamiento, y nos encontramos con el siguiente sujeto, cruzando la calle como si estuviera por el salón de su casa: faz agitanada, cara de tener pocas inquietudes culturales, andares despreocupados y una camiseta-top que le hacía lucir una enorme y prominente barriga al sol. Sí, como si no pasara nada. Si eso queda feo verlo en una mujer, imaginaros como es verlo en un hombre, y con semejante percha. Así es Benidorm...y tipos así, despreocupados, como si la opinión de los demás y su propia imagen realmente les importara un rábano, te los vas a encontrar a patadas. Y si tú te lo propones, puedes llegar a disfrutar mucho de semejante experiencia.

¿Y dónde está la diversión aquí? ¡¡Que alguien me lo explique!!
 

Lamentablemente, los años no perdonan, y mi disco duro cerebral no está capacitado actualmente para recopilar mentalmente todos y cada uno de los HIJOPUTAS que te encuentras en tan bendito lugar, simplemente acabas saturado y desbordado. Así a bote pronto, sólo recuerdo a un mamarracho bailando en la playa a decenas de metros de una clase de zumba pública. Sí, los demás también estaban haciendo el ridículo a plena luz del día, pero al menos estaban juntos y quieras o no se escondían unos detrás de otros, pero éste estaba él sólo...totalmente sólo haciendo el canelo. Para colmo delante de su padre. Y no estamos hablando de un quinceañero...que vá, este tío tenía 40 tacos tranquilamente. Es la típica escena en la que sufres una vergüenza ajena tan grande, que lo único a lo que puedes optar es ir rápidamente a darte un baño para olvidar eso de inmediato.

Como os he dicho, no recuerdo nada más...probablemente uno de los HIJOPUTAS más grandes que jamás he visto, ha sido en Benidorm, pero hace ya muchos años. Mi padre y yo simplemente nos descojonamos en su cara...el hombre salió de la playa como si fuera Godzilla, ataviado con un equipo de buceo cutre, consistente en dos aletas de rana para los pies, unas gafas de buceo con su correspondiente tubito respiratorio y lo más espectacular del atuendo....¡¡un machete!! ¡¡ojo!! ¡¡Be careful!! Pero a dónde vas, alma de cántaro...¿que te vas a encontrar en la playa de Poniente de Benidorm?...¿una bolsa del Lidl? ¿una señora entrada en años que huye de la jauría de sus compañeras de generación en busca de un hueco de arena para la toalla? Seamos serios, no te hace falta un machete para ir a la playa de Benidorm. Simplemente con un ejemplar de As o Pronto es más que suficiente.



PD: uno de los mayores HIJOPUTAS  que he visto este verano, ha sido en el Parque de Atracciones de Madrid. Porque llevar un tatuaje del escudo del Barça, pero tan mal hecho que pierdo su forma habitual para convertirse en prácticamente un círculo, es bastante chocante. Y si en el otro brazo supuestamente llevas un tatuaje del retrato de tu hija pequeña, tan mal hecho que parece la niña del exorcista, pues no te da puntos para salir en las revistas de tendencias. Tatuajes...hoy en día se han convertido en una aberración. Antiguamente, el llevar un tatuaje te convertía en el más duro del lugar...posiblemente, el llevar un tatuaje en estos tiempos que corren (y a ejemplos como éste me remito) puede que te convierta en el más gañán del lugar. Desde luego, ser rebelde en 2015 es no hacerte un tatuaje.

martes, 21 de julio de 2015

CRÍTICA: THE DARKNESS - "Last Of Our Kind" (2015)

The Darkness irrumpieron en el panorama musical allá por 2003 como un soplo de aire fresco, revitalizando el Hard Rock 80's como hacía tiempo que no se hacía, en un mundo aún dominado por sonidos post alternativos y el Nu Metal. El éxito que cosecharon en Reino Unido fue espectacular. Catapultado por el single "I Believe In a Thing Called Love", el glorioso "Permission To Land" llegó a ventas de Platino y ganando premios por doquier...incluso el disco llegó a Oro en Estados Unidos, abriendo un difícil mercado especialmente para las bandas no americanas. El éxito nubló la perspectiva del grupo, que pagaron con creces sus excesos, continuando con un irregular segundo disco ("One Way Ticket To Hell..." en 2005) que no consiguió continuar por la senda de su disco debut. Digamos que el éxito devoró a The Darkness, haciendo que incluso Justin Hawkins, el peculiar líder del grupo entrara y saliera de clínicas de desintoxicación más de la cuenta...en el fondo todo era un revival de la época dorada del Hard Rock, con todos sus clichés tanto en materia musical como todo lo que conlleva ser una rockstar.

Tras varios proyectos en solitario, volvieron a reunirse en 2012 con un buen disco como "Hot Cakes", que tampoco consiguió comercialmente volver al nivel que tuvieron en 2003, pero que al menos sirvió para asentarse y empezar de nuevo. De hecho, volver al número de ventas anterior, visto como está el panorama, es prácticamente imposible. Seguro que no quieren que se les recuerde como One Hit Wonder y quieran labrarse una carrera en la que sus fans más acérrimos disfruten de un grupo, que sin ser la panacea, hace que tenga momentos muy disfrutables y divertidos.


Llegados a este punto, nos encontramos actualmente con su último trabajo, "Last Of Our Kind", un álbum que probablemente sea lo más cercano a "Permission To Land" que os vayáis a encontrar. Las influencias de siempre siguen ahí (Queen, AC/DC, Def Leppard, Boston), las canciones pegajosas de grandes estribillos también, y esos clásicos riffs que nos traen a la memoria tiempos mejores para el Hard Rock, donde todo era más sencillo e inocente. La única pega es que el álbum está claramente diferenciado en dos caras. Digamos que su parte más inspirada y la que contiene mejores temas es la primera con diferencia. Las 5 primeras canciones son estupendas, con una inicial "Barbarian" que contiene un riff matador y tremendamente adictivo, y que además Justin no trata de amoldarse a sus detractores, todos aquellos que no sorpotan sus grititos y falsetes sobredimensionados. Es su toque de distinción, y no veo por qué tiene que dejarlo de lado. Sin embargo, hace todo lo contrario en "Open Fire", en la que incluso no parece él con ese tono tan robusto. Aquí podemos acusarles de fusilar directamente el "She Sells Sanctuary" de The Cult, con esos arpegios de guitarra que tan bien se le dan a Billy Duffy. El tema es directo y cañero, y hay que admitir que a The Darkness les sienta muy bien rememorar los 80. Lo mismo pasa con temas como "Last Of Our Kind", en la que combinan muy bien las acústicas iniciales con un estribillo tan grandioso, dando otra vez rienda suelta a la garganta de Justin. Aquí la influencia de Def Leppard es más que patente, todo lo contrario a "Roaring Waters", un tema que me recuerda por sus guitarras a Soundgarden o algún oscuro tema de Led Zeppelin. Digamos que es el tema que menos te esperas encontrar en un disco de The Darkness, y quizás por ello, sea en mi opinión el tema más destacado del disco junto a la primera balada, "Wheels of the Machine" que no colmará las expectativas de los más duros del lugar, pero que sin embargo para mí les ha quedado curiosísima, a pesar de tanta ración de azúcar. Quizás me guste tanto porque se sale de la clásica "power ballad" e incluso veo influencias de Prince.

The Darkness: Blast Of Our Kind 2015 TourA partir de aquí creo que el disco baja un peldaño de calidad y los temas no me gustan tanto como estos 5 primeros. El tono sombrío y notoriamente metalero utilizado en "Mighty Wings" no me cuadra en un grupo como The Darkness, del que espero especialmente diversión. "Mudslide" sigue la onda de Queen en "Sheer Heart Attack", pero he escuchado mejores homenajes a Freddie Mercury en la discografía de The Darkness. "Sarah O'Sarah" quiere repetir el impacto de "Friday Night", y aunque no les ha quedado mal, prefiero la joya oculta de "Permission To Land". Lo mejor de esta segunda parte, es sin duda el tema final, cantado estupendamente por el bajista Frankie Poullain. Un tema épico para acabar, con la curiosidad de que el nuevo batería es el hijo del gran Roger Taylor de Queen, y en este tema, Poullain me recuerda muchísimo al Taylor que entonaba temazos históricos como "I'm In Love With My Car".

Buen disco de The Darkness, ideal para el verano, época en la que solemos banalizar todo, despreocuparnos y simplemente disfrutar la vida un poco, aunque sólo sea en los días que estamos de vacaciones.