Mostrando entradas con la etiqueta Long Plays. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Long Plays. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de noviembre de 2015

CRÍTICAS: MICHAEL MONROE - "Blackout States" (2015)

La última etapa en solitario de Michael Monroe desde que se disolviera la última versión de Hanoi Rocks está siendo de ensueño. En el último lustro ha publicado 4 discos: uno de los mejores discos en directo de este nuevo milenio ("Another Night In The Sun"), formado por canciones de sus etepas en solitario, Hanoi, los tremendos Demolition 23 y alguna que otra versión ajena; y la trilogía en estudio que está probablemente entre lo mejor que ha hecho en toda su carrera. Una trilogía que comenzó en 2011 con el adrenalítico "Sensory Overdrive", le siguió otro álbum buenísimo lleno de energía pero no tan anfetamínico como "Horns and Halos" (2013) y llegamos hasta aquí con el recién publicado "Blackout States", que cierra el círculo con un álbum algo más reposado, pero lleno de canciones estupendas con algunas melodías realmente trabajadas.

Sorprende el hecho de que con cada disco de estudio, haya cambiado de guitarrista solista, cosa que podría afectar a la composición de cada disco. Ginger (The Wildhearts) fué probablemente el que más participó en labores compositivas en "Sensory Overdrive", pero supieron reponerse con el fichaje de Dregen (Backyard Babies), que aunque no compuso tanto como Ginger, sí que era un reclamo importante de cara al directo. Y bien, Dregen se fue y acabó llegando Rich Jones, que estuvo con The Black Halos (aún recuerdo su concierto en Madrid en 2001 y salir de copas con ellos, junto a unos desconocidos...tiempos de juventud que ya no volverán) y el poderío de la banda de Michael Monroe sigue impoluto. Está claro que todo el cotarro se lo ventilan entre Michael Monroe y Steve Conte, definitivamente su mano derecha y el pilar en el que se apoya Michael en esta última etapa. Sami Yaffa aporta en ocasiones su granito de arena en la composición, lo mismo que Rich Jones.

Como he dicho, el saber hacer y las tablas de Michael Monroe son un activo muy importante en su carrera. Cualquiera que haya visto a Michael en directo tanto en solitario como con Hanoi puede dar fé de ello. Es un animal salvaje, imprevisible y jamás podrás apartar la mirada de él. Se deja literalmente la piel en el escenario, realmente vive el rock n' roll. Que voy a decir...Michael Monroe es el Rock N' Roll en persona. Y encima lleva una banda realmente conjuntada y con mucha experiencia, y eso se nota en cada uno de sus discos.

El disco abre con "This Ain´t No Love Song", una canción realmente pegadiza, llena de aire Punk y con muchísima energía y que podría haber abierto cualquiera de sus últimos discos. El solo de Rich Jones es buenísimo...no es el típico solo simple que queda bien en cualquier canción de Rock de cloaca. "Old Kings Road", su primer single, está lleno de melodía, glamour y otra vez más, contiene una melodía perfectamente tarareable. Una tónica que se prodiga en el resto del disco, con canciones no tan anfetamínicas como Michael nos tiene acostumbrados. Medios tiempos guitarreros, con mucho aire callejero y mucho estribillo memorable. "Blackout States", "Keep On Eye On You" o "Goin' Down With The Ship" pertenecen a este grupo de canciones. Por supuesto que no se ha olvidado de sus canciones más rockeras y rápidas, como en "The Bastard's Bash" cuyo riff moderno me trae a la memoria el inicio del disco "Generation Swine" de Mötley Crüe, solo que la canción de Monroe es mil veces mejor o la tremendamente Punk "RLF", cuyo estribillo ("rock like fuck") seguramente será correspondido en directo. Otra de las facetas que me encantan de Michael Monroe es cuando te sorprende y coge el saxofón o la harmónica, porque el tío realmente toca bastante bien y siempre sabe darle el toque justo para que encaje en la canción, como en "Good Old Bad Days", con cierto deje a sus tiempos en Hanoi Rocks. A destacar también la composición del difunto Dee Dee Ramone, "Under The Nothern Lights" que regaló directamente a Michael Monroe...¡¡porque esta canción sólo la podía cantar alguien del norte de Europa!!.

"Blackout States" es un muy buen disco, que cierra con brillantez una trilogía de ensueño y una de las mejores etapas artísticas de Michael Monroe. A estas alturas de la película, poca gente puede desprender más autenticidad que Michael Monroe, el hombre que junto a Andy McCoy principalmente, labraron una de las mejores carreras de grupo de Rock en Europa con Hanoi Rocks y que cuya influencia fue vital para numerosas bandas angelinas del Sunset Strip, sobre todo visulamente (pregunten a Guns N' Roses, por ejemplo). Grande, muy grande Michael Monroe. Y nunca estará lo suficientemente reconocido.

viernes, 23 de octubre de 2015

CRÍTICA: CASABLANCA - Miskatonnic Graffiti (2015)

Casablanca son una de las grandes bandas de Hard Rock que han surgido en Europa (Suecia concretamente) en los últimos años y que parece que poca gente en el continente se ha percatado de ello. Claramente diferenciados de los numerosos grupos eminentemente AOR como H.E.A.T o Work of Art y lejos también del revival setentero de bandas como The Temperance Movement o The Answer y por supuesto nada que ver con toques más modernos como Royal Blood. Casablanca van a su bola a medio camino entre el Hard Rock más clásico de los 80 heredero de Def Leppard o el aroma popero de gente como Cheap Trick. Tras dos buenísimos discos como el debut "Apocalyptic Youth" y "Riding a Black Swan", Casablanca se enfrentaban a un hándicap que parecía importar mucho en el posterior desarrollo de su carrera: la baja de su principal atractivo, el guitarrista norteamericano Ryan Roxie, cuyos compromisos con Alice Cooper le impedían dedicarse por completo a la emergente banda sueca. Esto suponía un problema para la banda, ya que les impedía girar con regularidad para darse a conocer.

Casablanca, aún con Ryan Roxie en sus filas

Sorprendentemente, y a pesar de que  han perdido parte el toque americano con la baja de Roxie (aspecto muy distinguible en una música como el Hard Rock), Casablanca han conseguido salir airosamente del envite y han grabado un álbum magnífico en todos los sentidos. Magnífico porque el listón que tenían era muy alto, y a pesar de que sigo prefiriendo los dos primeros discos, hay algo oculto en este álbum que inquieta y seduce. Puede que sea que las composiciones sean más melancólicas, que se hayan esmerado en darle un toque más personal a su música o que se hayan soltado amarras a cierto sonido que podría haberles encasillado demasiado pronto. Suenan frescos, para nada anclados en una determinada época y con suficiente gancho para arrastrar tanto a veteranos fans como a nuevas hordas de chavales que deberían vociferar sus himnos, y os puedo asegurar que los tienen.

Cuando nos llegaron las primeras informaciones del nuevo álbum, las cuales decían que Casablanca estaba planeando coquetear con el Rock Progresivo y que cuyo disco iba a ser conceptual, basado en una historia de H.P. Lovecraft, muchos se echaron las manos a la cabeza. La verdad es que la idea en un principio era difícil de asimilar, sobre todo escuchando esa joya que es "Apocalyptic Youth", un disco lleno de canciones aptas para atronar en cualquier FM. Cualquier duda queda despejada inmediatamente con la primera canción del disco: "Enter The Mountain". Una suite de 10 minutos en la que Casablanca sorprenden iniciando un tema que bien podrían haber firmado los Black Sabbath del primer disco, con ese tono tenue, siniestro y la cada vez más atractiva voz del cantante Anders Ljung, para luego progresar en un impresionante riff y un desarrollo que de verdad quita el hipo, te despierta de la inquietud inicial del tema, de lo misterioso que suena para dejarte las cosas claras desde un principio. Le sigue un tema más directo, con influencia del Rock de los 70 como "Closer", con ese riff que vagamente recuerda al "School's Out" de Alice Cooper y comandado por un órgano Hammond. Como he dicho antes, suenan menos americanos y quizás más Thin Lizzy. Cortes como "This Is Tomorrow" no hace más que confirmar que la baja de Ryan Roxie no les ha afectado en nada, porque la calidad sigue estando ahí. Un tema intenso, cuyo estribillo es simplemente embriagador. Pero para mí la joya de la corona llega con el tema "Re: Old Money". Inmenso. Colosal. Que puedo decir, esta banda me puede. La personalísima voz de Anders Ljung, que no destaca por su potencia vocal, pero sí con esos matices, detalles y carisma que pocos cantantes poseen y que los hace únicos. El tema creo que le debe mucho a los The Cult de la época pseudo-gótica de discos como "Love". Un ritmo marcado por un bajo penetrante que cuando llega el in crescendo del estribillo, adornados con esos coros, explota en nuestros oídos con toda su intensidad. Me parece una delicatessen, una exquisitez. Lo mismo puedo decir del tema "Sister", lleno de melancolía que incluso puede llegar a recordar a bandas como HIM, alejados totalmente del espíritu Cheap Trick que asomaba en su primer disco. Un tema lleno de un tono dramático, épico en la que toda la banda pone todo su talento al servicio de la canción....Anders Ljung hace el resto. Esto en mi mundo ideal es lo que se dice un hit. "Name Rank Serial Killer" juguetea con el sonido sleazy, con el guitarrista Erik Stenemo juguetando con el slide guitar. Y "Miskatonic Graffiti" es la canción pop del disco, pero con un tono más gris e introspectivo, si formara parte del catálogo de Manic Street Preachers no desentonoría nada. Lo mejor es el ritmo de batería de la bellísima y enigmática Josephine Forsman, que está impecable en todo el álbum, como siempre. "She Was The One" es la mejor balada que han grabado nunca y el álbum se cierra con otro ejercicio de Rock Progresivo llamado "Exit The Mountain", en la que destaca principalmente la primera parte de la canción, con ese ritmo guitarrero tan 80's.

Casablanca deberían salir con este álbum a comerse el mundo, ahora desligados de las ataduras que tenían manteniendo a Ryan Roxie. Nos encontramos con una banda con mucha clase, que podría gustar a un público muy amplio y que nadie parece haberse dado cuenta.

martes, 13 de octubre de 2015

CRÍTICA: QUEENSRYCHE - "Condition Hüman" (2015)


En 1991, servidor contaba con 16 años de edad, y digamos que Queensrÿche eran uno de mis grupos de cabecera. Eran los días de "Empire" y hacía poco que había escuchado su obra maestra "Operation: Mindcrime", por lo que digamos que estaba inmerso en su etapa más gloriosa. Al éxito de crítica, se le unieron las ventas, la lluvia de premios y reconocimiento, las giras llenando pabellones...recuerdo esa etapa con mucha intensidad, porque realmente era muy fan de Queensrÿche. Recuerdo un poster en mi habitación con la banda al completo, camisetas con el majestuoso símbolo del grupo, devorar una y otra vez el VHS de "Operation: LIVEcrime", la larga espera y la emoción cuando compré la continuación de "Empire", el introspectivo "Promised Land" (1994) que a la larga fué el último gran trabajo del grupo...y después de eso...pues les perdí la pista, como seguramente la mayoría de sus fans. La oleada Grunge se llevó todo por delante, no sólo para los grupos de Hard Rock festivo y lleno de laca tipo Poison y Bon Jovi...no digamos ya para un grupo de Metal Progresivo. Y más cuando tus nuevos trabajos no encajan en ningún sitio y no tienen la inspiración de antaño. Si a la crisis creativa, se une la fuga de uno de tus principales compositores (Chris DeGarmo) y bandas que rivalizan por el trono del Metal Progresivo te adelantan a velocidad de crucero por la derecha (Dream Theater) tienes un cocktail explosivo de desembocó en una de las más rocambolescas disputas dentro de una banda de Rock que se recuerde. Por el camino quedaron irregulares segundas partes de clásicos imperecederos ("Operation: Mindcrime II"), trabajos que no estaban mal del todo ("American Soldier") o directamente uno de los peores que han parido ("Dedicated To Chaos"), discos en los que Geoff Tate tomaba todas las riendas compositivas y dicen las malas lenguas que lo hacía bajo una actitud dictatorial.
Geoff Tate (cantante y principal compositor) por un lado y el resto de miembros originales por otro, cayeron en una espiral de disputas y discusiones (¡¡incluso con cuchillos de por medio!!), tensiones extremas que acabaron con el bochornoso desenlace en el cual se ha visto manchado el nombre del grupo, precisamente por la lucha del nombre en cuestión. Finalmente el resto de miembros originales (Michael Wilton, Eddie Jackson y Scott Rockenfield) ficharon al cantante Todd LaTorre, cuyo timbre de voz es exageradamente idéntico al original de Geoff Tate e hicieron previas giras dando a los fans lo que estaban reclamando a gritos: vuelta al sonido original del grupo, regreso al Heavy Metal sofisticado...recrear principalmente el repertorio de los cinco primeros álbumes del grupo. Mientras Tate, aparte de sacar otro disco bajo el nombre de Queensrÿche (debe ser la primera vez que se editan dos álbumes con el mismo nombre y con formaciones distintas) montó su grupo paralelo, Operation Mindcrime, con los que dar rienda suelta a su creatividad, explorando nuevos sonidos, alejándose cada vez más del Heavy Metal. Parece que los fans del grupo se han dividido irremediablemente...o estás de parte de Tate o de los otros tres miembros originales. Y está claro que la mayoría del público ha elegido la segunda opción, los que mantienen el nombre y los que han vuelto ha enderezar el rumbo que se empezó a torcer después de la edición de "Promised Land".
 
Ya mostraron sus cartas en el debut de LaTorre en 2013 ("Queensrÿche"), volviendo a unos riffs más cortantes, más elaborados, dejando atrás esa manía de escatimar notas y simplificar las partes de guitarra e incluso imprimiendo más velocidad a las canciones. El problema era que el disco era demasiado corto y parece que fue hecho con prisas, con tal de arrebatar a Tate el privilegio de editar el disco primero (recordemos que los dos discos salieron con el mismo nombre, a pesar de ser formaciones distintas). Aún así, resulto conciliador volver a escuchar a un grupo que parecía que se había enterrado solo en los últimos años, echando por borda todo el trabajo y la reputación anterior, volviendo a su sonido más reconocible, aunque tengan que fichar a un imitador de su cantante original.
Han pasado dos años, y parece que la banda ha terminado por asentarse (la carretera hace mucho) y se han tomado la composición de este disco con mucha más calma, lo cual ha sido totalmente beneficioso. Estamos probablemente ante el mejor disco de Queensrÿche desde hace 20 años, superando con creces a la última etapa con Tate y al debut de LaTorre. Sin embargo también he de decir, que no supera ni en broma a la época de esplendor cuando la mayoría de las composiciones las firmaban DeGarmo y un Geoff Tate en su mejor etapa creativa. Las cosas como son, aquí no hay ningún "Revolution Calling", "Silen Lucidity", "Best I Can", "Eyes of a Stranger", "Queen of the Reich" o un "Take Hold of the Flame", pero en su lugar tenemos una colección de canciones que rememoran las mejores etapas del grupo en su máximo esplendor. Volvemos al Metal Progresivo cercanos al Power Metal en cortes como la inicial "Arrow of Time" con un estribillo que realmente es efectivo y pegadizo, y con un Scott Rockenfield a la batería tremendo (atentos a como maneja el bombo). En "Hellfire" LaTorre directamente lo borda...la verdad es que muchas veces da la sensación de que es mejor cantante que Tate, perdiendo el dramatismo que tenía éste, pero ganando mucha potencia vocal...un cantante con un timbre más enérgico que ha hecho despertar a la banda. Este corte concretamente podría haber aparecido perfectamente en “Operation: Mindcrime” y no habríamos notado la diferencia...no llega al nivel de sus más grandes temas, pero es una gran canción sin duda. Lo mismo podría aplicarse a "Selfish Lives" que nos trae al recuerdo los grandes temas de "Empire". Los guitarristas llenan de fuerza la canción, doblando guitarras, creando armonías y haciendo grandes solos, dejando atrás la racanería compositiva de la última etapa con Tate, quitando protagonismo a la guitarra. En estos nuevos Queensrÿche ocurre todo lo contrario, las guitarras han sido el principal recurso para sacar sus canciones adelante, que se basan en las progresiones que hacen tanto Michael Wilton como Parker Lundgren y no en un ritmo repetitivo de bajo y batería, que al contrario de lo que pueda parecer, es donde se luce Scott Rockenfield a la batería. Canciones rápidas y dinámicas, no como las últimas y soporíferas composiciones de Geoff Tate. "Bulletproof" quizás hubiera sido un éxito en otra era, la clásica power ballad con estribillo matador, con un LaTorre imperial que maneja la voz a su antojo. En "Hourglass", quizás se puede apreciar la parte más experimental de los últimos años, pero con unos cambios de ritmo interesantes...quizás la última parte del disco sea la más floja y decaiga. Cuando se apartan de la vertiente más directa de Queensrÿche, es dónde se echa más en falta la experimentación de un Chris DeGarmo o del Tate más inspirado. "Condition Hüman" (el tema que cierra el disco), no sé si trata de emular la canción "Suite Sister Mary" pero en comparación sale mal parada...demasiados cambios de ritmo que no tienen el atractivo de otras composiciones similares...quizás por ser la última puede que no le prestemos la atención que debiera...o es que realmente es un intento fallido, que es lo más probable.
En conclusión, tenemos a una banda que parece querer recuperar el crédito y sobre todo el tiempo perdido, dando a entender que el verdadero lastre era Geoff Tate. Una vez solucionado el problema han optado por volver sobre sus propios pasos y con más aciertos que desaciertos (que los hay), parece que vuelven a recuperar a unos fans y que esos fans vuelvan a recuperar a una banda que ha facturado música de mucha calidad, ocupando un hueco en el que hace años fueron pioneros, el Metal Progresivo, bien hecho, con detalles. Lo consiguen, pero dejando claro que la época irrepetible quedó atrás, y eso lo deberían tener bien claro la mayoría de sus seguidores. Ni ellos son los mismos ni nosotros somos los mismos, los tiempos han cambiado y mientras sigan editando discos interesantes como éste, su trabajo puede darse por más que bueno.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

CRÍTICA: GHOST - "Meliora" (2015)

Está siendo realmente emocionante ver crecer a una banda como Ghost. Una banda que seguramente en su fuero interno esté luchando contra viento y marea por demostrar al mundo que son mucho más que una banda disfrazada. Claro que son mucho más, desde luego Ghost demuestran que los prejuicios y el "nada es lo que parece" están a la orden del día.

Estoy seguro que muchos de vosotros, al igual que a mí me pasó en su día, al ver la primera foto del grupo pensó que se trataba de un nuevo grupo de Black Metal. Que vengan de Suecia tampoco ayudaba. Es cierto que vienen del Metal, pero cuando los escuchas te quedas bastante descolocado..¿Música enormemente influenciada por el Metal, con un toque gótico y oscuro pero con un cantante eminentemente melódico? Sí, melódico. Porque el secreto de Ghost desde luego está en su cantante, Papa Emeritus (Tobias Forge según la rumorología de Internet), un cantante con una voz limitada (no tiene ningún chorro de voz) pero que realmente sabe cantar, entona perfectamente y alarga sus líneas vocales para hacerlas totalmente melódicas y ser prácticamente un instrumento más. Desde luego, nada que ver con su imagen, a la que todos seguramente asociamos en su momento con sonidos más guturales. Si a eso le añadimos unas composiciones redondas, en las que importa más la canción en sí que resaltar un instrumento, dice mucho de como piensan Ghost como banda. Y por supuesto, su imagen. Sí, impactante, siniestra y misteriosa. Y con clase, porque las últimas máscaras que están utilizando los Nameless Ghouls están hechas con muy buen gusto...esto no es Slipknot.

Muchos de los fans que ganaron con su debut de 2010 "Opus Eponymous", se han bajado del barco en cuanto han visto que Ghost han querido evolucionar. Seguramente, y a pesar de que sus numerosos mensajes satánicos llevaran a pesar lo contrario, pensaban que eran la nueva reencarnación de los huestes de Satán, y que podrían haber sido los dignos herederos de Mercyful Fate. Los mensajes explícitamente diabólicos, pues bueno siguen ahí, pero todo bajo una estructura Pop...estos no han quemado ninguna iglesia o hecho algún sacrificio humano. Ya con "Infestissumam" (2013) nos motraron una música mucho más elaborada, mejor producida, más melódica incluso, demostrando que estaban dispuestos a todo, a reventar charts si hace falta, pero siempre manteniendo su identidad, su misterio y por supuesto facturando grandes canciones. Y siguen por ese camino, mejorando en todo lo dicho anteriormente regalándonos este "Meliora" ("Mejor" en castellano), un álbum que probablemente sea el mejor de los que hasta ahora han publicado.

Por clase que no falte, hasta la portada es magnífica, incluso a pesar de tratarse de algo oscuro y siniestro.

Un álbum que abre con unos teclados armoniosos, anticipando lo que viene después. "Spirit" es un tema ideal para abrir sus próximos conciertos, o eso es al menos lo que yo espero. La entrada de la batería como truenos perfectamente alineados, invita a ello. Y un estribillo corto y efectivo, de los de puño en alto, hace el resto. Desde el primer momento vemos que Ghost han refinado su sonido, son más virtuosos con sus instrumentos y desde luego el productor (Klas Ahlund, conocido por trabajar con gente como ¡¡Katy Perry!! ¡¡Usher!! ¡¡Kesha!!) ha sacado un sonido aplastante, nítido y lleno de mil detalles, especialmente en el tratamiento que le ha dado al teclado, piano,etc. "From The Pinnacle To The Pit" esta construida sobre un potente riff de bajo y la melodía vocal nos recuerda a los maravillosos Alice In Chains, alargando las melodías y bajando el tono, con el grupo adornando la canción con maravillosos arreglos de teclados y de guitarras. "Cirice", el primer single, es para mí y desde ya su mejor canción. Resulta embriagador escuchar con auriculares esta canción, saboreando todos los detalles: la forma en que se alternan los dos guitarras desde el formato acústico hasta el eléctrico; el magnífico riff de guitarra; la ayuda de un timbal de orquesta que potencia aún más la canción; la maravillosa melodía vocal elevada al máximo en la primera entrada del estribillo, con ese delicado piano y el tono suave del Papa Emeritus; el solo de guitarra que entra como un guante...tremenda. Todo hecho con mucha clase. Si a todo esto, luego continua un tema como "He Is", no puedes hacer otra cosa que caer rendido a sus pies. Los fans talibanes del Black Metal que ganaron con su primer álbum deberían tener convulsiones al escuchar esta belleza de canción. El nivel compositivo que muestran aqui es altísimo, todo hecho con una clase y delicadeza tremenda, que constrasta absolutamente con su imagen. Que melodía, que atmósfera y que músicos tan buenos, sin desmerecer en nada al productor, que aquí está de sobresaliente, añadiendo arreglos orquestales a esas critalinas acústicas. Ecos de Blue Oyster Cult, Simon & Garfunkel...uno de los temas del año, sin duda.


Papa Emeritus III acompañado de sus Nameless Ghouls
"Mummy Dust" irrumpe con fuerza para compensar la delicadeza de los anteriores temas, con unas influencias evidentes de Metallica, Faith No More e incluso Rammstein, en la cual el Papa Emeritus se desmarca de sus marcadas líneas melódicas para traernos un fraseo más enfermizo, que es lo que realmente requiere la canción. Con "Majesty" nos vuelven a sorprender, con un riff de guitarra totalmente hardrockero, que desemboca en un magnífica estrofa que nos trae en el estribillo de nuevo la magia de unos Alice In Chains,  con esas líneas vocales tan alargadas, sazonado a partes iguales con toques de Pop y Psicodelia. A estas alturas del disco uno se da cuenta de que cada una de las composiciones está pensada al milímetro, haciendo del disco una auténtica obra de arte. "Absolution" podría haber encajado perfectamente en "Opus Eponymus", pero como os he dicho aquí, en este disco perfeccionan la fórmula y la hacen todavía más disfrutable, e incluso añadiendo toques "disco" y unos teclados estratosféricos a mitad del tema. Cierran el disco con "Deus in Absentia", dejando el listón altísimo para su próxima obra. Un tema muy bueno, con esos coros gregorianos al final del mismo, que añaden el misterio y el toque gótico a un disco que debería tener un reconocimiento masivo. Ghost no sólo nos dan imagen y un show tétrico, al estilo de lo que hicieron en su día Alice Cooper, Arthur Brown o más cercanos en el tiempo, a los primeros Marilyn Manson, sino que además nos apabullan con unas canciones redondas, prácticamente artesanales, con un tratamiento instrumental exquisito.

Esperemos que todo esto sepan trasladarlo al directo, más concretamente el 25 de noviembre en La Riviera. Yo desde luego, no me los pienso perder, ya tengo mi entrada.

martes, 21 de julio de 2015

CRÍTICA: THE DARKNESS - "Last Of Our Kind" (2015)

The Darkness irrumpieron en el panorama musical allá por 2003 como un soplo de aire fresco, revitalizando el Hard Rock 80's como hacía tiempo que no se hacía, en un mundo aún dominado por sonidos post alternativos y el Nu Metal. El éxito que cosecharon en Reino Unido fue espectacular. Catapultado por el single "I Believe In a Thing Called Love", el glorioso "Permission To Land" llegó a ventas de Platino y ganando premios por doquier...incluso el disco llegó a Oro en Estados Unidos, abriendo un difícil mercado especialmente para las bandas no americanas. El éxito nubló la perspectiva del grupo, que pagaron con creces sus excesos, continuando con un irregular segundo disco ("One Way Ticket To Hell..." en 2005) que no consiguió continuar por la senda de su disco debut. Digamos que el éxito devoró a The Darkness, haciendo que incluso Justin Hawkins, el peculiar líder del grupo entrara y saliera de clínicas de desintoxicación más de la cuenta...en el fondo todo era un revival de la época dorada del Hard Rock, con todos sus clichés tanto en materia musical como todo lo que conlleva ser una rockstar.

Tras varios proyectos en solitario, volvieron a reunirse en 2012 con un buen disco como "Hot Cakes", que tampoco consiguió comercialmente volver al nivel que tuvieron en 2003, pero que al menos sirvió para asentarse y empezar de nuevo. De hecho, volver al número de ventas anterior, visto como está el panorama, es prácticamente imposible. Seguro que no quieren que se les recuerde como One Hit Wonder y quieran labrarse una carrera en la que sus fans más acérrimos disfruten de un grupo, que sin ser la panacea, hace que tenga momentos muy disfrutables y divertidos.


Llegados a este punto, nos encontramos actualmente con su último trabajo, "Last Of Our Kind", un álbum que probablemente sea lo más cercano a "Permission To Land" que os vayáis a encontrar. Las influencias de siempre siguen ahí (Queen, AC/DC, Def Leppard, Boston), las canciones pegajosas de grandes estribillos también, y esos clásicos riffs que nos traen a la memoria tiempos mejores para el Hard Rock, donde todo era más sencillo e inocente. La única pega es que el álbum está claramente diferenciado en dos caras. Digamos que su parte más inspirada y la que contiene mejores temas es la primera con diferencia. Las 5 primeras canciones son estupendas, con una inicial "Barbarian" que contiene un riff matador y tremendamente adictivo, y que además Justin no trata de amoldarse a sus detractores, todos aquellos que no sorpotan sus grititos y falsetes sobredimensionados. Es su toque de distinción, y no veo por qué tiene que dejarlo de lado. Sin embargo, hace todo lo contrario en "Open Fire", en la que incluso no parece él con ese tono tan robusto. Aquí podemos acusarles de fusilar directamente el "She Sells Sanctuary" de The Cult, con esos arpegios de guitarra que tan bien se le dan a Billy Duffy. El tema es directo y cañero, y hay que admitir que a The Darkness les sienta muy bien rememorar los 80. Lo mismo pasa con temas como "Last Of Our Kind", en la que combinan muy bien las acústicas iniciales con un estribillo tan grandioso, dando otra vez rienda suelta a la garganta de Justin. Aquí la influencia de Def Leppard es más que patente, todo lo contrario a "Roaring Waters", un tema que me recuerda por sus guitarras a Soundgarden o algún oscuro tema de Led Zeppelin. Digamos que es el tema que menos te esperas encontrar en un disco de The Darkness, y quizás por ello, sea en mi opinión el tema más destacado del disco junto a la primera balada, "Wheels of the Machine" que no colmará las expectativas de los más duros del lugar, pero que sin embargo para mí les ha quedado curiosísima, a pesar de tanta ración de azúcar. Quizás me guste tanto porque se sale de la clásica "power ballad" e incluso veo influencias de Prince.

The Darkness: Blast Of Our Kind 2015 TourA partir de aquí creo que el disco baja un peldaño de calidad y los temas no me gustan tanto como estos 5 primeros. El tono sombrío y notoriamente metalero utilizado en "Mighty Wings" no me cuadra en un grupo como The Darkness, del que espero especialmente diversión. "Mudslide" sigue la onda de Queen en "Sheer Heart Attack", pero he escuchado mejores homenajes a Freddie Mercury en la discografía de The Darkness. "Sarah O'Sarah" quiere repetir el impacto de "Friday Night", y aunque no les ha quedado mal, prefiero la joya oculta de "Permission To Land". Lo mejor de esta segunda parte, es sin duda el tema final, cantado estupendamente por el bajista Frankie Poullain. Un tema épico para acabar, con la curiosidad de que el nuevo batería es el hijo del gran Roger Taylor de Queen, y en este tema, Poullain me recuerda muchísimo al Taylor que entonaba temazos históricos como "I'm In Love With My Car".

Buen disco de The Darkness, ideal para el verano, época en la que solemos banalizar todo, despreocuparnos y simplemente disfrutar la vida un poco, aunque sólo sea en los días que estamos de vacaciones.

miércoles, 17 de junio de 2015

CRÍTICA: FAITH NO MORE - "Sol Invictus" (2015)

A estas alturas, ya poco sorprende que un grupo que tuvo cierto éxito antaño, vuelva a la primera línea de fuego. Algunas reuniones son acertadas, otras no tanto. La de Faith No More quiero pensar que es de las primeras. En un principio, su reunión se iba a limitar a actuaciones en directo, no sé si por pereza a la hora de componer o porque simplemente no se veían capacitados para igualar su legado. Un legado (me refiero a la etapa clásica, la de Mike Patton en sus filas), que realmente ha dejado dos discos históricos ("The Real Thing" y "Angel Dust") y otros dos discos muy destacables, pero en mi opinión muy infravalorados ("King for a Day...Fool for a Lifetime" y "Album of the Year"). Después de girar regularmente durante los últimos años, y tras repetir de que no iban a publicar nuevo material, cambian de idea y se ponen a componer. Realmente, yo no esperaba un nuevo "Angel Dust", simplemente me contentaba con que mantuvieran el tipo. Y creo que lo han conseguido, aunque con matices.



El grupo más alternativo de la historia (¿alguien puede decirme en que movimiento musical se les puede encasillar? Es imposible), nos ha dejado un larga duración de 10 canciones, corto, directo y amoldado para los tiempos que corren, esta época en que cualquier producto es de usar y tirar. Siguen jugando a ser "ascensores musicales", alternando estilos de una canción a otra y poniéndoselo difícil al oyente, pero tambien cierto es, que sin la brillantez de los primeros 90. Quizás pequen un poco de no desarrollar un más las canciones, por ejemplo en la fantástica "Sunny Side Up", con ese piano de Bottum comandando el tema, con ese aire de soul oscuro para romper Patton inmediatamente con esa facilidad que tiene de amoldar su garganta ante cualquier estilo musical. El tema es bueno, sorprendente, pero corto de duración y estructura. Creo que podrían haber hecho algo grandioso con semejante material, que te deja indudablemente con ganas de más. El comienzo un tanto siniestro y simple de "Sol Invictus" tampoco me parece la manera más correcta de comenzar un disco, más cuando llevas 18 años sin publicar un álbum.  Todo lo contrario con temas como "Cone of Shame" o "Matador" , temas fantásticamente desarrollados, ideales para meterse en ellos y perderte, que nada más capte tu atención. Se nota que en estos temas han puesto toda la carne en el asador, con un Mike Patton demostrando que es un vocalista fuera de serie, lo que él hace es dificilísimo. Cantar con múltiples estilos y registros, para salir airosamente (y con nota) de todos ellos. Lo que hace en "Matador" es de juzgado de guardia. Simplemente hace lo que le da la gana.


Y cómo no, siguen sorprendiendo, porque por ejemplo no recuerdo a Faith No More hacer un tema semi-acústico como "Black Friday". Me la puedo imaginar perfectamente como banda sonora de series como "True Detective". Melodías enfermizas, oscuras, nada convencionales que te llevan por distintos caminos en apenas tres minutos. "Motherfucker" es una tontería de tema, pero al contrario de lo que mucha gente opina, me resulta efectivo, sobre todo la manera en la que Patton entona el estribillo, resaltando su voz.

Resumiendo, un disco con buenas canciones, quizás demasiado corto para lo que Faith No More nos tiene acostumbrados, con temas destacables y otros que prácticamente me parecen anecdóticos, por no decir de relleno. A destacar, una vez más, Mike Patton, uno de los mejores vocalistas de la historia y Billy Gould, que esta presente en la mayoría de composiciones del disco. Quizás eche en falta unos teclados de Roddy Bottum mas histriónicos o apabullantes, en vez de tanto piano. O puede que me falte un tema tan impresionante como "Epic" o "Midlife Crisis". No, lo más probable es que quien me falte para completar el puzle sea Jim Martin.

lunes, 8 de junio de 2015

CRÍTICA: ANTEMASQUE - "Antemasque" (2014)

Nuestras vidas han cambiado por completo desde que tenemos acceso a Internet. Acceso a mucha información. Acceso a mucha cultura. Acceso a mucha gente. Con Internet creo que a pesar del progreso, se ha devaluado todo un poco, por no decir bastante. Todo tiene como menos encanto, desde las relaciones personales (Facebook, Twitter), donde lo que prima es tener millones de amigos (Roberto Carlos, el cantante brasileño, podría considerarse uno de los pioneros del Facebook con su hit "Quisiera Tener Un Millón de Amigos") que ni siquiera conoces; como leer muchísimas noticias que prácticamente no tienen transcendencia al ser sepultadas a los 5 minutos por otras. Con la música pasa lo mismo...para los melómanos que cuidadosamente incrementábamos nuestra colección de discos, nuestro cancionero habitual, nuestro conocimiento y que incluso hemos crecido paralelamente con una música que entraba en nuestro cerebro, asimilándola poco a poco, como quien cocina a fuego lento un puchero, la irrupción de Internet no ha dejado de ser un aumento de nuestra inestabilidad psicológica en forma de ansiedad. De repente ves al alcance de tu mano (de manera ilegal, claro está) cientos, miles, millones de discos que jamás podrías escuchar simplemente porque no hay bolsillo que lo soporte. Y el problema no está en la cantidad, si no en como asimilarlo, saborearlo, disfrutarlo y vivir todo esto. Me imagino que para el adolescente de hoy en día que quiera adentrarse de lleno en el mundo de la música, lo va a tener más difícil que los que hemos crecido sin Internet, simplemente porque no va a saber apreciarlo a no ser que tenga un poco de cabeza. Difícil para apreciar todo lo que hay ahí fuera, difícil para que determinados discos te marquen a fuego. Hoy en día la música es más que nunca de usar y tirar, y si no se lo pueden decir a todos los cantantes de Operación Triunfo que han pasado por las televisiones de medio mundo. Puro arte de relleno para copar horas televisivas sin ton ni son. Después de eso, muy pocos consiguen hacerse un nombre, independientemente de que a mí me gusten o no.

Sorprende que en este contexto, una banda como The Mars Volta haya triunfado en los circuitos rockeros. Posiblemente, la razón principal sea que el binomio creador formado por Cedric Bixler-Zavala y Omar Rodríguez simplemente rebosen talento por los cuatro costados. O quizás todo los que les hemos escuchado con devoción buscábamos algo más que simples melodías para tararear mientras te duchas. La música de The Mars Volta es muy difícil, no bastan un par de escuchas o tres para apreciarla. Hace falta mucha atención, mente muy abierta y concentración. Tenían desarrollos muy complejos, improvisación a raudales y nunca sabías lo que te ibas a encontrar. No creo que fuera una banda para escuchar en cualquier momento del día. "De-Loused In The Comatorium" y "Frances The Mute" son simplemente obras maestras del Rock Progresivo y experimental del siglo XXI.  Durante algo más de 10 años han grabado 6 discos de estudio con sus correspondientes giras, que supongo que acabarían con la paciencia de los dos líderes. Lo bueno, es que no han aguantado separados ni un suspiro. Enseguida se han reunido otra vez y han vuelto con otro proyecto, esta vez totalmente alejado de lo que era The Mars Volta y su anterior banda, At The Drive In.



Quizás ya cansados y por no agotar más la fórmula del progresivo, experimentación e improvisación, han dado un giro de 180º a su música y han ido a lo que comentábamos al principio. Más inmediatez, menos concentración por parte del oyente, todo con un enfoque mucho más directo y que trata de enganchar a la primera. Y así ha sido. Lo mejor de todo esto es que parece que han compuesto todo en un abrir y cerrar de ojos. Imagino la satisfacción de crear temas redondos en un muy corto espacio de tiempo, porque lo que iba a convertirse en una mera colaboración de dos o tres temas acabó siendo un disco de 10 canciones absolutamente redondo. Al escucharlo por primera vez sorprende sobremanera la urgencia de unas canciones directas a la yugular, con unos estribillos totalmente tarareables, con la estructura clásica de estrofa-estribillo-estrofa-estribillo-puente y vuelta a empezar. Nada de jams aeroespaciales, misteriosos espacios entre tema y tema, letras en spanglish y desarrollos jazzísticos. Omar Rodríguez deja atrás sus virgueos guitarreros y suena totalmente contundente sin distorsionar apenas su guitarra y jugando con ese sonido etéreo, a medio camino entre el rock, punk, indie y el pop. Sí, pop. Todos esos estribillos son puro pop que se adentran en tu cerebro y no te dejan ni un instante. Lo que hacen en "50.000 Killowats" está totalmente alejado del universo de The Mars Volta, pero lo hacen tan bien que caes rendido a sus pies. Y que podemos decir de Cedric...al estilo Mike Patton se enfrenta a cualquier estilo que se le ponga por delante, con varios registros para goce de los que amamos a los vocalistas. Simplemente está maravilloso en temas como "Ride Like The Devil's Son" o "Drown All Your Witches", donde su voz directamente te transporta al verano, con esas acústicas de Omar totalmente zeppelianas y que además traen ecos de los Jane's Addiction más relajados. "4AM" es un clásico instantáneo de esta década donde dejan por los suelos todo lo que han hecho pseudogrupos indie pop, con mucho más atrevimiento, agresivos, sonando más orgánicos y sobre todo auténticos. Y todo esto con la inestimable ayuda de todo un Flea al bajo y el ex-Mars Volta David Elitch a la batería. Músicos impresionantes que hacen magia con sus instrumentos y talento.

Deberían reventar festivales este verano, giras en pequeños clubs, en la radio. Supongo que se han cansado de ser los máximos estandartes del Rock Progresivo (con permiso de Pocupine Tree o Dream Theater) y no espantar al oyente más casual y que no tiene tiempo (o más bien paciencia) para "masticar" música poco a poco. Y todo sin haberse vendido. Han hecho un disco corto, intenso y con unas canciones enormes, listas para marcar a fuego a todo aquel que vive la vida a toda pastilla.

 

miércoles, 15 de octubre de 2014

LONG PLAYS: SLASH - "World On Fire" (2014)

Me he tomado la libertad de eliminar del título original a Myles Kennedy & The Conspirators. Así, porque me da la gana. Seamos honestos...demasiado largo para el nombre de una banda. El anterior álbum la banda era Slash a secas y nadie dijo nada. Para ese plan que se pongan directamente The Conspirators...ah claro, que con ese nombre nadie les iba a prestar atención. Está claro. Slash es un icono de la historia del Rock N' Roll y su nombre debe ir por delante. Slash y punto.

Lo cual no merece que quitemos mérito al resto de la banda. Está claro que el guitarrista de la chistera ha plantado semillas con posos de quedarse con la incorporación de Myles Kennedy a su banda, tras los vaivenes de anteriores formaciones de sus Slahs's Snakepit (Eric Dover y el espectacular Rod Jackson) o el fiasco que supuso Scott Weiland y Velvet Revolver. Slash no pintaba nada haciendo Modern Rock o copiando directamente a Stone Temple Pilots. Slash es un guitarrista de la vieja escuela del Hard Rock, la innovación se la dejamos a su "amigo" Axl para que se coma la sesera dando con el nuevo sonido del siglo XXI. Para eso creo que su colaboración con Myles Kennedy ha sido fundamental. Sus canciones eran de las poco salvables de su disco-popurrí con numerosos cantantes que editó en 2010 simplemente llamado "Slash". El timbre de Kennedy es puro Hard Rock, aunque no sé que pinta en una banda pseudo-alternativa como Alter Bridge. Cierto que es monótono, que incluso a veces chirría en exceso, pero no deja de ser un gran cantante de Hard Rock. Bajo mi humilde opinión, un verdadero cantante de Hard Rock macarra debe tener un punto histriónico acusado. Aunque desde luego Kennedy no tiene el aura de peligro de un Vince Neil o un Axl Rose. Digamos que es lo que le conviene musicalmente a Slash a estas alturas de su vida. Problemas ya los tuvo de todos los colores con Axl, Scott Weiland e incluso con el desconocido Rod Jackson.

Lo que más me gusta de la portada es que aparezca Nelson de Los Simpsons. Aunque me recuerda horrores al mejunje de la portada del "Hey Stoopid" de Alice Cooper.

Slash ya maduró hace tiempo como para dejar atrás sus problemas con las drogas y con cantantes-broncas y se aferra a Myles Kennedy para dar rienda suelta a lo que mejor sabe hacer: tocar la guitarra. Y cómo toca. Cada día más espectacular. Compositivamente es otro cantar, pero técnicamente es soberbio. Riffs rápidos, complicados, solos increíblemente poderosos, llenos de fuerza y vigor que surgen en el momento justo. Y nada de abusar de trucos, pedales o tapping. Slash toca a la vieja usanza.

Slash
Que sí chavales, que aunque no os haya nombrado en el texto, sois más miembros en el grupo...no hace falta ponerse así.

¿Y las canciones? Pues hay de todo, como en la viña del señor. Su anterior álbum me pareció bastante notable, recuperando la suciedad que había perdido en su anterior disco de colaboraciones y queriendo reivindicar el Hard Rock y el Sleazy que se diluyó con Velvet Revolver. Éste "World On Fire" digamos que es más de lo mismo, Slash no trata de emular a Pink Floyd precisamente. Lo que quizás habría que reprocharle es de la duración del disco. Demasiado largo para mi gusto y para los tiempos que corren. Para la poca variedad musical del mismo es probable que no prestes la atención que debería según va avanzando. Me sobran 4 o 5 canciones para ser un buen pelotazo. El comienzo con los 5 o 6 primeros temas es probablemente el mejor momento del disco, con verdaderos trallazos como la canción que da título al disco o "Shadow Life". La pirotecnia de la guitarra a Slash incendia una canción tan buena como "Wicked Stone". El inicio de "Withered Delilah" nos transporta directamente a Sunset Boulevard en 1986, y parece que en cualquier momento Axl nos va sorprender, pero no...aparece Myles y sosega un inicio tan poderoso. Quizás una ayudita de Izzy Stradlin para terminar el tema es lo que más se echa en falta. "Stone Blind" me parece demasiado alternativa o suena demasiado a Alter Bridge para llevar la firma de Slash, pero es compresible, la influencia de Myles tiene que aparece por algún sitio. Quizás lo más novedoso del disco y lo que se sale fuera de la monotonía es el último tema, "The Unholy" con tintes de rock progresivo y un poco del Alice Cooper más oscuro.

Se trata de un gran disco de Hard Rock en la segunda década del siglo XXI, ejecutado por un gran cantante y un increíble guitarrista, que quizás debería haber sido más exigente con la criba de temas para que el disco se disfrute, al menos, de una manera más fluída.

martes, 23 de septiembre de 2014

CRÍTICA: U2 - "Songs of Innocence" (2014)


Buff, menuda se ha liado en los últimos días con el lanzamiento casi por sorpresa de lo nuevo de U2. A mí por lo menos me ha pillado en fuera de juego total, no sé a los demás. ¿Y encima publicando gratis el álbum a traves de Apple? Creo que la jugada a U2 les ha salido redonda...se han embolsado 100 millones de euros casi sin mover un dedo y la publicidad extra estaba garantizada de antemano. No lo olvidéis, a una banda tan inmensamente popular y grande ahora mismo el tema de las ventas directamente se la pela, ellos buscan ser el próximo Tour más recaudatorio durante 2015. Y esto les viene de perlas. Otra cuestión es ya la que se ha montado entre sus compañeros de profesión y aficionados sobre el gesto de regalar su música a través de una gran corporación como Apple. Que si devalúa la música mientras otros a penas subsisten de esto...como he dicho antes, a U2 se la pela porque lo único que quiere Bono es ganar más pasta y seguir en el candelero sea como sea. De todas formas, iba a dar igual, si no es a traves iTunes, la gente se iba a descargar el disco gratis desde cualquier web de descarga "ilegal".


Con 100 millones de dólares que les ha pagado Apple ya podría haber contratado a un buen diseñador de carátulas. Ir pa ná es tontería.

Lo importante en este caso es ver si U2 mantienen dignamente su legado, nos aburren con otra obra para olvidar o vuelven a ser el gigante que fueron....pues yo creo que al menos, han entregado una serie de canciones, que sin ser la panacea, mantienen la marca U2 y alguna que otra copla no está nada mal. Porque hay que ser conscientes de que no van a reinventarse como hicieron en 1991 con "Achtung Baby" o arrasaran con "The Joshua Tree". Creo que la gente se equivoca a la hora de comparar constantemente los nuevos álbumes de un artista con su glorioso pasado. Ni ellos son los mismos, ni nosotros somos los mismos. Es algo que me parece muy injusto. Y creo que cada grupo, salvo catastrofe decadente (que las hay) siempre ofrece algo interesante a poca atención que el oyente le ponga. Creo que U2 han conseguido facturar algunas grandes canciones en cada uno de sus últimos álbumes y eso para mí es importante. Ver y comprobar que la chispa aún la tienen, aunque sea con cuentagotas. Y en "Songs Of Innocence" se han prodigado en aumentar ese goteo, más que en álbumes anteriores.


¿Los nuevos U2? Bueno, bueno...ni tanto ni tan calvo. No exageremos.
Si quizás en "No Line On The Horizon" en muchas ocasiones pecaban de ir con el piloto automático ("Magnificent" sin ir más lejos), en esta última entrega suenan más frescos como lo demuestran nada más abrir el disco con "The Miracle (of Joey Ramone)". Hay mejores canciones dentro del álbum, pero creo que aquí se quitan el corsé y suenan actuales, trabajando más la melodía y no tratando de impresionar al oyente con guitarras sin sentido. Puede que ya que Brian Eno no haya producido el disco, y que hayan metido numerosos productores más actuales es algo que tenga mucho que ver. "Every Waking Wave" sigue la estela del sonido clásico de U2, construyendo una gran canción que debe sonar tremenda en directo. A veces puede sonar a Coldplay, pero creo que lo que habría que ver en este caso es que Coldplay simpre han querido ser unos U2 del siglo XXI. En mi opinión son unos "wannabe" sin gracia. Si al principio nos sorprendía la trabajada melodía con la que abren el álbum, más nos sorprende un tema como "California", totalmente atípico dentro de la sonoridad del grupo. Suena a puro Pop alegre pero suena a gloria bendita con ese sintetizador comandando el estribillo. Para mí las joyas del disco están en la parte central, sobre todo "Song For Someone", que así a bote pronto me parece lo que mejor han parido en 20 años. Iría aún más lejos, si tanto "Song For Someone" e "Irish (Hold Me Close)" se hubieran incluido en "The Joshua Tree" o "Achtung Baby" no hubieran desentonado en absoluto. En la primera la melodía intesa de Bono recuerda a cualquier composición épica que os haya encandilado en el pasado de esta gente, e incluyo un "With or Without You" o un "One". Me parece un temazo. El apoyo vocal de The Edge me parece tremendo. En "Irish" vuelve el delay clásico en la guitarra de The Edge, con un puente que me recuerda muchísimo a la época de "Zooropa". Larry Mullen Jr. y Adam Clayton llevan todo el peso en "Volcano", el tema que quiso ser "Get On Your Boots" en su anterior obra y se quedo en una canción sin trabajar, como queriendo emular a unos Queens Of The Stone Age pero sin inspiración. Aquí las guitarras suenan en su sitio, el grupo está inspirado, y todos van a una. Les ha quedado redonda, todo hay que decirlo. Pero si ya quiero gozar como una perra me pongo "Sleep Like a Baby Tonight". Que maravilla oiga. Que tufillo tiene a principios de los 90, de esos U2 que sorprendían a todo el mundo indagando en nuevos sonidos. El sintetizador a lo Kraftwerk, la trabajada melodía de Bono, el falsete a lo McPhisto, el poderoso estribillo, el sonido de la cortante guitarra de The Edge. Magnífica.

U2 photographed by John Wright
Alegrad esas caras chavales, que os lo habéis currao. Venga, 100 millones a la buchaca.

Creo que es un gran trabajo. He léido críticas de todo tipo en la red. Sus detractores les siguen dando palos. Sus seguidores acérrimos les siguen elevando a los altares. Ni una cosa ni otra. Creo que esta vez sí se lo han currado y han sacado un disco más que digno. Yo no daba un duro por ellos, pero solo tengo que escuchar "Irish", "Sleep Like a Baby Tonight", "Song for Someone" o el riff tan chulo que se han sacado de la manga en "Cedarwood Road" para que me conquisten otra vez.