viernes, 4 de marzo de 2016

OPINIÓN: La reunión de Guns N' Roses

"Me encantan Guns N' Roses. Es un hecho. Lo que jamás entenderé es que cada vez que Axl Rose va al baño, todo el mundo tenga que hablar de ello". Lars Ulrich, 1990.

Y efectivamente, así ha sido siempre desde que allá por 1988, "Appetite For Destruction", el legendario debut de la banda se alzara con el nº1 del Billboard, catapultado por el single "Sweet Child O'Mine". Todo el mundo conoce la historia de Guns N' Roses, tampoco nos vamos a extender en ella. Ríos de tinta han corrido relatando la historia de una banda que surgió de las calles más infestas de Hollywood, alcanzaron el extrellato masivo, y en una ola de éxito, excesos y autodestrucción se desintegraron tan fugazmente como emergieron en 1993. Tras las salidas escalonadas de los miembros más carismáticos, del fuego cruzado de declaraciones descalificativas, biografías, discos y giras con numerosos mercenarios y una fortuna gastada por Axl Rose para realizar un sólo disco que tardó 15 años en engendrarse, se ha realizado el sueño húmedo de millones de fans: la ansiada gira de reunión.

A partir de ahí, vivimos un continuo revival de finales de los 80 y principios de los 90, donde a cada paso que la banda da, surgen numerosos rumores, que disparatados o no, no hacen más que incrementar el aura de expectación que semejante noticia ha causado en el panorama musical. Porque seamos claros, desde su desaparición, no ha surgido una banda más gigantesca, mediática, excesiva y polémica que aquellos Guns N' Roses que arrasaron todo a su paso hace más de 25 años.

No lo puedo negar...estoy realmente excitado, nervioso y ansioso por ver qué va a suceder en las próximos meses y sobre todo en esos primeros conciertos programados. También es cierto que tengo mis serias dudas de que todo esto vaya a buen puerto. Lo primero es que el carácter de Axl Rose (ese ser tan imprevisible y volátil) puede estallar en cualquier momento. Ya es un paso que haya enterrado el hacha de guerra que le mantenía alejado de Slash, el otro líder carismático de la banda. No estoy muy seguro de que todo este circo que se ha montado no salga volando por los aires de la noche a la mañana, todo depende de con que pie se levante el pelirrojo. Supongo que el poder del dinero, lamentablemente, será el pegamento que una a la banda durante todo este tiempo y veremos hasta cuándo. Porque no nos engañemos, esa es la verdadera razón de tan ansiada reunión. Y si no, ¿a qué vienen 3 millones de dólares de caché por concierto? Haced cuentas, el negocio es redondo.



También se nos ha vendido esta reunión como la que tras mucho tiempo, volverán los miembros originales a compartir escenario. Y es cierto, pero a medias. Es estupendo que Axl, Slash y Duff McKagan vuelvan a tocar juntos "Welcome To The Jungle" o "You Could Be Mine", pero esta reunión está coja sin la participación de Izzy Stradlin, uno de sus miembros más importantes en el engranaje de la banda. De hecho, su espantada en 1991 es el principio del fin de Guns N' Roses en su etapa de máximo esplendor, justamente antes de la publicación de los "Use Your Illusion". Su presencia daría a la gira un chute de credibilidad que ahora mismo adolece, a pesar de lo que supone que Axl y Slash estén juntos en el mismo barco. Estamos hablando de una pieza clave en la composición de unos temas legendarios, e incluso en el escenario. Es lo mismo que le ha pasado a AC/DC con la ausencia de Malcolm Young. Puede que Axl y Slash sean sus activos más mediáticos, pero Izzy era el arma secreta. Por desgracia, su falta de ambición o su amor a una vida más calmada (cosa que no le culpo, porque aguantar a Axl tiene que desgastar mucho) van a hacer que no se suba al barco. Probablemente su lugar lo ocupe Richard Fortus, quizás el miembro más válido de las últimas formaciones que ha tenido la última versión del grupo. De la batería a día de hoy tampoco tenemos noticias. Dudo mucho que se arriesguen a llevar a Steven Adler, por lo poco fiable que puede ser que una persona haya sido fiel a sus adiciones, máxime cuando ése fue el motivo de la expulsión de la banda, sea capaz de aguantar semejante presión. Y creo que Matt Sorum no entra en las quinielas, vetado por Axl, que recordemos, es el único dueño legal del nombre de la banda. Curiosamente, tanto Slash como Duff, que tendrán una remuneración de ensueño, no dejan de ser meros músicos a sueldo dentro de Guns N' Roses, a pesar de que son miembros fundadores.



El estado de forma también es preocupante. Las últimas imágenes de Slash o Axl dan mucho que pensar (todo lo contrario que Duff McKagan, con una imagen envidable). Espero que estén a la altura de las circunstancias y que sean conscientes del momento histórico que están a punto de protagonizar. La comparación con sus peligrosas e incendiarias actuaciones de sus primeras giras puede jugar una mala pasada si descuidan este aspecto, a pesar de que todos sabemos que los años no pasan en balde.

Deseo que vuelvan a dominar el mundo, pero también sé que el negocio ha cambiado una barbaridad en los últimos 25 años, y que nada será como antes. Probablemente seamos testigos del canto de cisne de una época irrepetible, una mera gira nostálgica que llenará sus bolsillos. Porque hay que ser muy inocente para creer que esto va a tener longevidad o que incluso se atrevan a meterse en el estudio a grabar nuevas canciones. No, no lo creo, pero por Dios...ojalá me equivoque.

viernes, 26 de febrero de 2016

CRÍTICA: SUEDE - "Night Thoughts" (2016)



Suede están viviendo una especie de segunda juventud muy productiva desde que decidieron reunirse para una gira en 2011. Gracias a esa unión en el escenario, toda la maquinaria de Suede se puso en marcha y permitió que aflorara todo el talento que tienen dentro en forma de nuevas canciones. En 2013 publican "Bloodspots", un álbum que nos traía de vuelta a una nueva versión de Suede que perfectamente podría haber sido una continuación de su exitoso "Coming Up", Un disco corto, con canciones directas, para nada complicadas, avaladas con un single perfecto pero que se publicó en una era equivocada ("It Starts and Ends With You" hubiera arrasado a mediados de los 90). Un buen disco, que confirmaba que Suede estaban en muy buena forma, pero que no reflejaba la madurez y el asentamiento que han demostrado en este nuevo "Night Thoughts".

Quizás la imagen que tenga el público en general de Suede era la de aquellos jóvenes andróginos que cantaban sobre banalidades y el "carpe diem" en canciones tan inmediatas como "Animal Nitrate" o la mayoría de singles de "Coming Up". Pero la mayoría de sus fans nos quedamos con el dramatismo y la melancolía de "Dog Man Star", su indiscutible obra maestra. Se ha dicho que "Night Thoughts" es equiparable a "Dog Man Star". No está nada desencaminada esa teoría, aunque como siempre digo, es absurdo comparar trabajos del mismo grupo, ya que están realizados en diferentes contextos y periodos de tiempo. Lo único que puedo decir es que la inspiración de Suede está a pleno rendimiento y han conseguido cuajar un verdadero álbum, donde a diferencia de "Bloodspots" todas sus canciones no destacan por tener un single claro (aunque "No Tomorrow" o "Like Kids" sí que son más que radiables), sino que han buscado un nexo de unión, con canciones claramente destinadas a formar parte de un todo, donde cada una de ellas es indispensable para afrontar la siguiente.



Oportunidades perdidas, cantos a una juventud que ya no volverá, todo forma parte del camino al que nos lleva Brett Anderson como vocalista, haciendo además un trabajo vocal que forma parte desde ya de sus mejores interpretaciones. Intimista, épico, dramático...para nada ha perdido su voz y encanto, la ha enfatizado y mostrado como hacía tiempo que no hacía. La producción de Ed Buller es majestuosa, con ese tono oscuro, lleno de ecos y sonoridades grandilocuentes que no son gratuitas, sino que lo hace para incrementar la emoción que supone escuchar un álbum de este calibre, tan bien hecho, tan lleno de detalles con una elegancia desbordante. Y qué decir de la guitarra de Richard Oakes...que no hace falta que un músico toque heavy metal o rock pesado para que suenen hirientes, cortantes y con sentimiento. La elegante distorsión que utiliza en "No Tomorrow" eleva el irresistible estribillo, los arpegios a lo Jhonny Marr de The Smiths hacen de "Outsiders" una de sus mejores composiciones y con su trabajo tanto a nivel de composición como de interpretación en "I Don't Know How To Reach You" puede mirar de tú a tú al siempre legendario anterior guitarrista de la banda, Bernard Butler. Que gran canción se marcan Suede aquí. Desde ese inicio misterioso, pausado, para ir elevándose en un tremendo in crescendo y terminar por todo lo alto, con la banda al completo poniendo un colofón enorme en plena catarsis instrumental. Y si tan importante ha sido la contribución de Oakes y Anderson, lo mismo se puede decir Neil Odling, cuya firma aparece en la mitad de temas del álbum, que con sus teclados y arreglos orquestales han llenado de épica unas canciones para degustar a fuego lento, con tranquilidad para saborear todos los detalles.

Resumiendo, el nuevo disco de Suede deja más que satisfecho a sus viejos fans, aquellos que se derretían escuchando "The Wild Ones" o "We Are The Pigs", e incluso a los que se subieron al carro de la mano de "Trash" o "Animal Nitrate". No porque sus nuevas canciones tengan reminiscencias de épocas gloriosas pasadas (que las tienen) sino porque el nivel compositivo sí que se acerca bastante a ese listón. Y eso después de muchos años de silencio y dejar tras de sí unos discos un tanto vacíos, se agradece. Suede han vuelto para quedarse.


martes, 23 de febrero de 2016

OPINIÓN: David Bowie (1947-2016)

Ha pasado ya un tiempo prudente desde que nos enteramos de la muerte de David Bowie. Poco más puedo decir a lo que ya hayáis leído y reflexionado sobre uno de los músicos definitivos desde la aparición del Rock N' Roll. Un adelantado permanente a la época que estuviera viviendo, un visionario con una capacidad de reinvención sencillamente brutal, poseedor de un talento fuera de lo común para señalizar cualquier canción que compusiera con un sello de calidad desbordante, icono de la cultura pop, etc..

Cualquier alabanza que hayáis leído y escuchado sobre él no dejan de ser ciertas y dejan en muy mal lugar a músicos mediocres que triunfan o han triunfado a lo largo de la historia. Está más que claro que jamás surgirá nadie del calibre de Bowie en mucho tiempo, porque era un artista (en el sentido más completo de la palabra) único que ha tocado muchos palos: música, cine, lírica, descubriendo o apoyando a otros artistas (Lou Reed, Iggy Pop, Mott The Hopple, Queen e incluso Trent Reznor) y realmente su muerte ha sido impactante. Lo ha sido por inesperada y por lo que significa tener una baja de semejantes dimensiones en el mundo de la música.

Aparte de la suma elegancia con la que ha llevado su carrera, cabe también mencionar la discrección con la que ha llevado sus últimos movimientos. Desde las publicaciones de sus dos últimos discos (los excelentes "The Next Day" y "Blackstar") hasta el proceso de su enfermedad. No necesitaba para nada el autobombo o la compasión mediática, él estaba por encima de todo eso.



La noticia de su muerte no sólo me impactó por lo repentino, estando además esperando la publicación de su nuevo álbum, sino que incluso me entristeció durante un tiempo. Yo no suelo ser de esas personas que se desgarran ante la muerte de un icono de este tipo, entre otras cosas porque como comprenderéis, no puedo sentir tanto la muerte de una persona que no conozco personalmente y que queda tan lejos de nuestro "plano astral". Pero sí...sí que reconozco que me dejó algo tocado durante unos días. Yo le admiro muchísimo y lo único que se me ocurrió en esos días mientras escuchaba sus discos a modo de sencillo homenaje, fue rememorar todas mis vivencias personales en las que ha tenido presencia su música.

Recuerdo sobre todo la primera vez que entré en contacto con él. Al igual que mucha gente de mi generación, seguramente lo primero que vimos de él fue el clip de "Let's Dance" o "Ashes to Ashes", en aquellos minutos de Videos Musicales que TVE ponía en su parrilla para rellenar espacios sin programación (cosa impensable hoy en día). Son canciones muy ligadas a mi infancia, junto a "Blue Jean" o "Modern Love". En aquellos días mi padre siempre me recalcaba que Bowie tenía un ojo de cada color, mientras yo miraba la televisión embobado como aquel niño aborigen arrastraba una pesada máquina por las calles de alguna ciudad australiana en el vídeo de "Let`s Dance". Otra noticia que tuvo su alcance mediático en aquellos locos 80 fue la gira con el famoso montaje de la araña, siendo Bowie un pionero de los abrumadores montajes escénicos que posteriormente usarían U2 o Muse en nuestros días.



No volví a interesarme más por Bowie hasta que Marilyn Manson hizo su aparición en la escena rockera de mediados de los 90. Por aquel entonces yo estaba totalmente absorbido con "AntiChrist Superstar" y Mr. Manson siempre mencionaba al Duque Blanco como una de sus mayores influencias (cosa que quedó patente con el más que descarado plagio que hizo en "Mechanical Animals"). Yo me preguntaba que había ahí y recuerdo prácticamente robar el cd "Changesbowie" de la cervecería donde trabajaba un amigo. Ni qué decir tiene que me dejó fascinado. Escuchar "Space Oddity" por primera vez es algo que marca de por vida. Debió pensar lo mismo un grupo de amigos a los que una vez vi en Malasaña cantar la canción de rodillas en el suelo, totalmente emocionados (y borrachos también). Berrear a voz en grito "Starman" con los amigos agarrados en modo "semos amigos hasta el final" en una de las mejores juergas que he podido correrme en mi vida, justo antes de que un sueco enorme nos abofeteara a todos y cada uno de nosotros (supuestamente con cariño) por decirle que "The Final Countdown" de Europe era el himno de Suecia. Quedarme tremendamente chafado por no haber podido cantar "Rebel Rebel" en un karaoke mientras esperé una eternidad viendo a todos aquellos plastas que se empeñan en cantar "Corazón Partío" o "Bailar Pegados" (pude quitarme la espina en otra ocasión entonando "Dr. Feelgood" de Mötley Crüe y "Night Fever" de los Bee-Gees). También estuve barajando la idea de que el baile nupcial de mi boda fuera "Heroes", aunque finalmente nos decantamos por Sinatra.  Estar durante una buena temporada escuchando "Station to Station" a diario mientras bañaba a mis hijos.

El 10 de enero moría David Bowie víctima de un cáncer. Días antes me puse una camiseta en la que aparece un cartel de un concierto suyo en la gira de "Station to Station". Camisetas, parches...los melómanos siempre hemos tratado de influenciar o dejar constancia de nuestros gustos, como demostrando a los demás que es lo que nos gusta, exteriorizando nuestro interior, cuando lo que queda para siempre son esas vivencias, experiencias, esos ratos de placer escuchando a nuestros artistas favoritos, formando parte de nuestra banda sonora y ligando determinados momentos de nuestra vida a unas canciones. Eso es lo que nos deja David Bowie. Descanse en paz.

jueves, 10 de diciembre de 2015

OPINIÓN: Scott Weiland (1967-2015)

La mañana del pasado viernes, los amantes del Rock nos encontramos con una triste noticia, la de la muerte de Scott Weiland, que formó parte de los exitosos Stone Temple Pilots y Velvet Revolver. La muerte de Weiland no ha dejado de ser la crónica de una muerte anunciada desde hace mucho tiempo, y lo extraño es que viendo como iban progresando y no mejorando en nada sus adicciones, no hubiese llegado antes.

El polémico cantante, siempre ha sido un foco problemático para los músicos de los que se ha rodeado, que supongo que tuvieron paciencia infinita para tratar con él, y siempre valorando en la balanza de que tenía un talento grandísimo que muy pocos cantantes podrían ofrecer. No tenía la mejor voz del mundo, pero el tipo tenia un timbre personal (a pesar de que en sus inicios se le tachara directamente de clon de Eddie Vedder) y una capacidad enorme para transmitir, cantaba con verdadero sentimiento. Otra virtud en la que destacaba Weiland era en esa tremenda facilidad que tenía para sacar melodías prácticamente de la nada. Curiosamente, uno de los trabajos más denostados de su carrera con Stone Temple Pilots ("Shangri-la Dee Da" 2001) es una auténtica joya en la capacidad melódica de un cantante, que estaba tremendamente influenciado por David Bowie o Jim Morrison. El pobre de Weiland se ha llevado múltiples críticas durante toda su carrera, pero no olvidemos que Stone Temple Pilots, a pesar de que probablemente alguno de sus álbumes no han pasado demasiado bien el test del tiempo (algunos están demasiado anclados a una época en concreto) siempre fueron multiventas, y todos sus álbumes tienen momentos muy destacables. De hecho mis canciones favoritas de Stone Temple Pilots, no han sido nunca sus canciones más exitosas, esas que sonaban en la radio a diario a mediados de los 90, sino joyas ocultas como "Piece of Pie", "Ride The Cliché" o "Still Remains", por decir algunas a bote pronto.



Fueron un gran grupo, muy vilipendiado por algunos sectores que nunca quisieron encajar al grupo dentro de la ola Grunge o que les acusaban de subirse al carro, pero creo firmemente que se pueden considerar unos clásicos de su época, una época que probablemente haya sido el último big bang dentro del Rock, aquellos años 90, sobre todo en su primera mitad donde cada banda nueva que surgía te sorprendía, atrapaba y te marcaba de por vida. Para mi gusto, Stone Temple Pilots fueron una de esas bandas. De su hard rock clásico disfrazado de rock alternativo mostrado en "Core", perfeccionaron la fórmula para hacerla más accesible, ganando en intensidad y dramatismo con "Purple". Desconcertaron a sus más cerrados seguidores y nos engatusaron a los que bebíamos de más fuentes con el sorprendente "Tiny Music...", un álbum con un tratamiento diferente en el que empezamos a ver los grandes escritores de temas eminentemente pop que eran los hermanos De Leo junto con el talento de Weiland a la hora de escribir melodías. Trataron de volver a la dureza con "4", que no dejaba de tener canciones enormes que recordaban a su primera época como "Down" o "No Way Out" junto con auténticas joyas pop como "Sour Girl" o "I Got You", y terminando con la épica "Atlanta", una de las mejores interpretaciones de Weiland a lo largo de su carrera.  El citado anteriormente "Sangri-la Dee Da", también es otra memorable colección de canciones que merece varias escuchas por parte del oyente inquieto que gusta de escarbar en unas canciones que podrían pasar desapercibidas en un primer momento.



Después vino su aventura con Velvet Revolver, un supergrupo con varios ilustres ex-miembros de una de las bandas más grandes de la historia, Guns N' Roses. Los discos de Velvet Revolver podrían haber sido mejores, pero también hay que decir que son mejores que lo que algunos puedan creer. El problema, bajo mi punto de vista, es que la cosa funcionaba cuando se apreciaba el toque de Slash, con esos riffs más callejeros que le daban algún toque sleazy, que combinado con un cantante tan versátil como Weiland realmente destacaba. Eso se podía apreciar en temas como "Slither", "Let It Roll", "Set Me Free", "Sucker Train Blues", "Falling To Pieces" o "She Builds Quick Machines". Cuando no era así, Velvet Revolver se convertían en un grupo que era peor que lo que ofrecían Stone Temple Piltos. La excéntrica personalidad de Weiland terminó minando la paciencia de Slash y Duff y la aventura apenas dio para dos discos. Lo interesante de este caso fue ver la explosión definitiva del rol de Rockstar de Weiland, totalmente alejada de lo que era ser un cantante de la era alternativa, y que fue creciendo poco a poco con el paso del tiempo. Probablemente estuviéramos ante uno de los últimas estrellas del Rock que quedaban en el panorama. Todo eso lo encauzó muy bien en el último disco que grabaron Stone Temple Pilots, homónimo y que no dejaba de ser un disco de auténtico hard rock, en el que incluso se ponía más énfasis en la influencia de David Bowie. Yo creo que se fueron a lo grande, con un buen disco que paso muy desapercibido.

Se va uno de los grandes de los 90, por mucho que algunos no lo quieran ver o que intenten desprestigiar a un músico que formó parte de unos años irrepetibles. DEP.


martes, 1 de diciembre de 2015

CRÍTICA: DEF LEPPARD - "Def Leppard" (2015)

Lo primero de todo es que debo confesar que siempre he sido fan de Def Leppard. Posiblemente me empezaron a gustar en cuanto tuve las primeras noticias sobre ellos, que fueron tristemente cuando el guitarrista Steve Clark murió a causa de sus excesos. Poco después publicarían "Adrenalize", que fue su despegue definitivo en España (por curioso que pueda parecer, aquí nunca tuvieron ni por asomo el éxito que cosecharon con sus anteriores superventas "Pyromania" e "Hysteria"). A partir de ahí, la popularidad del grupo fue decayendo, sobretodo con las idas y venidas de las diferentes vertientes musicales según avanzaba la década de los 90 y la primera del nuevo milenio. Pero sobre todo fue decayendo porque los trabajos que han ido editando ("Euphoria" o "Songs For The Sparkle Lounge" por ejemplo), a pesar de que todos contienen algunas buenas canciones, palidecen al lado de su material clásico. Por destacar de este periodo, sólo lo haría con "Mirror Ball" (doble álbum en directo) y "Yeah" de 2006, un disco de versiones de lo más curioso y que a día de hoy, me sigue pareciendo uno de los mejores discos de versiones que se editaron hace unos años, dentro de esa vorágine que le dio a todo grupo de Rock clásico...posiblemente ante la falta de ideas y de ser incapaces de sacar material nuevo.

A día de hoy, y tratando de evitar de que la gente simplemente recuerde a los actuales Def Leppard como un grupo sólo apto para giras nostálgicas, se han visto en la necesidad de editar material nuevo, para mantener la frescura necesaria como banda. Una banda, que todo hay que decirlo, siempre se ha mantenido fiel a su idea de la amistad, de ser fiel a sus compañeros, ya sea para esperar a que en su día Rick Allen volviera a tocar la batería a pesar de que la amputaran un brazo, de tratar de ayudar hasta el final a Steve Clark con su adicción al alcohol o lo mismo podría decirse del calvario que está atravesando Vivian Campbell con el tratamiento de su maldito cáncer. Siempre he admirado esa capacidad de resistencia, de aguantar hasta al final y de que demuestran día a día de que si mueren, lo harán con las botas puestas, encima de un escenario y con sus compañeros hasta el final. Estoy seguro de que muchas bandas en su lugar o bien habrían tirado la toalla, o bien habrían cambiado de miembros antes de hacer frente a todos estos problemas.

El nuevo material de Def Leppard me ha dejado un sabor agridulce. Pienso que lo que podría haber sido un regreso por todo lo alto como adelantaban las canciones que han ido filtrando, se ha quedado en un disco no tan brillante como su álbum de versiones y que quizás ha quedado lastrado por ser un tanto largo y tener 3 o 4 canciones totalmente prescindibles. Tampoco ayuda que la primera canción sea un refrito de "Pour Some Sugar on Me", posiblemente su mayor éxito. Si hay algo que no soporto en el mundo de la música es el plagio, pero no digamos ya el autoplagio. El inicio de "Let's Go" no sé si es una broma, autoplagio puro y duro o una declaración de intenciones ("somos Def Leppard, aquellos que tenían canciones como esta"), pero bajo mi punto de vista es claramente un error que comience con un riff totalmente calcado. El resto del tema es bueno, se trata de la típica canción que hubiera sonado constantemente en la radio hace 25 o 30 años, con un interludio acústico realmente logrado. Lo mismo puede aplicarse a "Dangerous", un pepinazo que es probable que sea lo mejor de su cancionero desde los tiempos de "Hysteria". Las potentes guitarras y el estribillo sazonado con esos coros que solamente ellos pueden ejecutar, hacen de la canción una auténtica delicia. Pero si a los que buscaban a los Def Leppard de sonidos parejos a los de la década de los 80, se les ha puesto el alma en vilo con este inicio, siento decirles que ya no van a saborear gemas de este calibre en el resto del disco. Nos vamos a encontrar con canciones que reflejan momentos de su larga carrera, unos más rockeros, otros más pop y otro incluso más experimentales. "Man Enough" como se ha dicho en multitud de críticas, es su particular "Another One Bite the Dust", con un bajo y estructura similar al gran éxito de Queen. La verdad es que el tema es resultón y por momentos adictivo. "We Belong" es un medio tiempo de lo más pop que bien podría haber encajado en "Euphoria", y tiene la particularidad de ser cantada por turnos por toda la banda, con voces más que solventes, si no, no sería posible que sus discos tuvieran esos magníficos coros. Volvemos a temas guitarreros como "Invicible", en el que Joe Elliot canta en un tono bajo (seguramente no está para tonos más altos) y es un tema que particularmente me suena más a Gun que a Def Leppard. "Sea of Love", a pesar de que destaca por esas guitarras tan glam y esos coros femeninos a lo "20th Century Boy" de T. Rex, el estribillo me recuerda horrores al "Sowing The Seeds of Love" de Tears For Fears (tremenda canción, por cierto). Destacaría "Forever Young" por ser una de sus canciones más personales y que más se alejan de la clásica fórmula Leppard, con un tratamiento de guitarras que bebe mucho de las que aportaba Mick Ronson en álbumes de Bowie como "Aladdin Sane". "Wings of an Angel" es lo más parecido que vais a encontrar a la época de "High and Dry" o "Pyromania", pero claro está, desde un enfoque más maduro, perdiendo frescura. "All Time High" y "Broke n Brokenhearted" nos traen a los Leppard más festivos, pero con un sonido más clásico y desligándose de esa impronta pop que tenían en la época de "Hysteria" o "Adrenalize", pero al menos son más destacables que polizontes dentro del disco como "Energized" o "Last Dance", canciones con muy poco empaque y sustancia como para incluirlas en un álbum. El "homenaje" a Zeppelin llamado "Battle of my Own" no está mal, pero me suena demasiado a Led Zeppelin y no veo que encaje con el resto del álbum. Como experimentación y mucho mejor les ha quedado la final "Blind Faith", una balada con ciertos arreglos con tufo a Beatles que no les ha quedado nada mal. Un tema que va creciendo en intensidad y que me parece un buen colofón al disco.

Los críticos de revistas especializadas como "Classic Rock" lo han calificado como su mejor obra desde "Hysteria", pero bajo mi punto de vista, yo no veo tal histeria. Lo veo un disco correcto, que contiene un buen par de canciones que seguramente funcionarán estupendamente en directo y el resto pasará sin pena ni gloria como su más reciente discografía. Yo tampoco les exijo mucho, y simplemente me contento con que saquen material nuevo y se sientan vivos. Siempre voy a encontrarle interés, pero quizás deberían pensarse la idea de que sólo editaran algún EP que otro, como deslizó no hace mucho Phil Collen.



jueves, 26 de noviembre de 2015

CRÓNICA: Ghost, La Riviera, Madrid, 25/11/2015

Papa Emritus III, versión sarcástica

Estaba realmente expectante por ver como se desenvolvían Ghost en los escenarios, tras prácticamente quemar sus 3 discos vigentes más el EP de versiones. Al igual que Kiss, toda la escenografía que utilizan, queramos o no, forma una parte muy importante de la identidad del grupo, y contrariamente a lo que pudiera parecer, no es lo más impactante a la hora de presentarlo al público, pero si se utiliza para resaltar unas canciones magníficas, juega un papel determinante. Kiss no estarían donde están sin un cancionero (la mayor parte de su etapa 70's) como el que tienen, por mucho maquillaje y trucos de escena que tengan y lo mismo pasa con Ghost. El caso de Ghost es que mucha gente los rechazó (o rechaza) en un principio por todo esa imagen más acorde a grupos de Death Metal, cuando son todo lo contrario...al igual que la lírica satánica que utilizan...yo mismamente me lo tomo a broma, es como un cómic...a mí lo que realmente me impacta es la música, que me parece de auténtica orfebrería dentro de un género tan denostado como es el Metal, en el sentido más ancho de miras. Y cuando la música y las canciones son tan buenas, tan bien hechas y tan bien interpretadas, una puesta en escena tan impactante como la que utilizan, no hace más que realzar el conjunto de su obra.

Si a eso le añadimos que el Papa Emeritus (version III para este disco, no lo olvidemos) es realmente un cachondo mental, alejado del papel que podría tener con esa imagen tan siniestra y terrorífica, tienen al público en su bolsillo. Lo de las máscaras de los Nameless Ghouls ya lo comenté en otro post con anterioridad: en esta gira son sencillamente espectaculares, están hechas con mucha clase, totalmente alejadas de sus primeros conciertos con esa imagen de monjes gregorianos ocultando sus rostros. Y a pesar de que no son unos virtuosos, tocan de auténtica maravilla. No se trata de tocar más fuerte que nadie, ni de forzar la voz, ni de abrumar a la gente con interminables solos y complicados desarrollos instrumentales. Todo está calculado al milímetro, en su sitio y es eficaz e impactante. Porque además tocan con actitud, no son estatuas tocando sus instrumentos.

A la banda se la ve segura, disfrutando de un estatus del que estoy seguro, no se hubieran imaginado hace unos años. Su popularidad ha subido como la espuma y está totalmente justificada. En mi opinión han facturado unos discos muy buenos, a cada cual mejor y encima están llevando toda su música mucho más allá encima de un escenario, y lo saben. Y nada más empezar el concierto apabullan al público con temas como "Spirit", "From The Pinacle To The Pit", "Ritual" y "Con Clavi Con Dio", poniendo toda la carne en el asador. Aquello sonaba escandalosamente bien, nítido y sin ensordecer a nadie. Seguramente sea uno de los conciertos con mejor sonido que he escuchado en La Riviera. Otros momentos realmente impactantes fueron cuando cayeron temazos como "Cirice", "Year Zero", "Body and Blood" o "If You Have Ghost". Cuando realmente rompen el molde es con la interpretación de "He Is", un tema delicadísimo en el que demuestran los grandes músicos que son, tanto a nivel interpretativo como compositivo. Es una canción que perfectamente podrían haber firmado Simon & Garfunkel y en el que el Papa Emeritus demuestra que no hace falta tener un chorro de voz, ni hacer gorgoritos imitando mal a cantantes de soul para cantar de fábula una canción. El tío es realmente bueno, probablemente sea uno de los cantantes que aproveche mejor su voz, siendo un cantante limitado.




Los impactantes y solventes Nameless Ghouls
A destacar también que la puesta en escena de Papa Emeritus se divide en dos. Digamos que al principio realmente se mete dentro de su papel de "antipapa" pregonando el satanismo, dando todo lo que el público espera de él (¡¡sacó hasta un botafumeiro!!) para después despojarse de sus ropajes y presentarnos una versión más irónica y sarcástica, como si realmente disfrutara de su rol de estrella, todo bajo el maquillaje pero dando más dinamismo a su puesta en escena. Todos esos gestos en plan de crooner de los 50 los hace magníficamente bien, dando las dosis de humor justas para que no tomen a la banda como un grupo de avanzadilla de la conquista de la humanidad por parte del Rey del Averno (que estoy seguro que algunos de sus seguidores piensan que así son). El final apoteósico con "Monstrance Clock" no hace más que confirmar que el grupo ha calado hondo en sus fans, la comunión con la banda es perfecta y aún retumban en mi cabeza los versos "come together, come together as one, come together for Lucifer's son".

Grandísimo concierto de una banda que ha sabido marcar territorio, emerger con personalidad propia y crecer muchísimo en apenas 5 años. Posiblemente, y espero equivocarme por nuestro bien, ahora mismo Ghost estén en el momento álgido de su carrera. Si los habéis visto, sabréis muy bien de lo que hablo.

martes, 10 de noviembre de 2015

CRÍTICAS: MICHAEL MONROE - "Blackout States" (2015)

La última etapa en solitario de Michael Monroe desde que se disolviera la última versión de Hanoi Rocks está siendo de ensueño. En el último lustro ha publicado 4 discos: uno de los mejores discos en directo de este nuevo milenio ("Another Night In The Sun"), formado por canciones de sus etepas en solitario, Hanoi, los tremendos Demolition 23 y alguna que otra versión ajena; y la trilogía en estudio que está probablemente entre lo mejor que ha hecho en toda su carrera. Una trilogía que comenzó en 2011 con el adrenalítico "Sensory Overdrive", le siguió otro álbum buenísimo lleno de energía pero no tan anfetamínico como "Horns and Halos" (2013) y llegamos hasta aquí con el recién publicado "Blackout States", que cierra el círculo con un álbum algo más reposado, pero lleno de canciones estupendas con algunas melodías realmente trabajadas.

Sorprende el hecho de que con cada disco de estudio, haya cambiado de guitarrista solista, cosa que podría afectar a la composición de cada disco. Ginger (The Wildhearts) fué probablemente el que más participó en labores compositivas en "Sensory Overdrive", pero supieron reponerse con el fichaje de Dregen (Backyard Babies), que aunque no compuso tanto como Ginger, sí que era un reclamo importante de cara al directo. Y bien, Dregen se fue y acabó llegando Rich Jones, que estuvo con The Black Halos (aún recuerdo su concierto en Madrid en 2001 y salir de copas con ellos, junto a unos desconocidos...tiempos de juventud que ya no volverán) y el poderío de la banda de Michael Monroe sigue impoluto. Está claro que todo el cotarro se lo ventilan entre Michael Monroe y Steve Conte, definitivamente su mano derecha y el pilar en el que se apoya Michael en esta última etapa. Sami Yaffa aporta en ocasiones su granito de arena en la composición, lo mismo que Rich Jones.

Como he dicho, el saber hacer y las tablas de Michael Monroe son un activo muy importante en su carrera. Cualquiera que haya visto a Michael en directo tanto en solitario como con Hanoi puede dar fé de ello. Es un animal salvaje, imprevisible y jamás podrás apartar la mirada de él. Se deja literalmente la piel en el escenario, realmente vive el rock n' roll. Que voy a decir...Michael Monroe es el Rock N' Roll en persona. Y encima lleva una banda realmente conjuntada y con mucha experiencia, y eso se nota en cada uno de sus discos.

El disco abre con "This Ain´t No Love Song", una canción realmente pegadiza, llena de aire Punk y con muchísima energía y que podría haber abierto cualquiera de sus últimos discos. El solo de Rich Jones es buenísimo...no es el típico solo simple que queda bien en cualquier canción de Rock de cloaca. "Old Kings Road", su primer single, está lleno de melodía, glamour y otra vez más, contiene una melodía perfectamente tarareable. Una tónica que se prodiga en el resto del disco, con canciones no tan anfetamínicas como Michael nos tiene acostumbrados. Medios tiempos guitarreros, con mucho aire callejero y mucho estribillo memorable. "Blackout States", "Keep On Eye On You" o "Goin' Down With The Ship" pertenecen a este grupo de canciones. Por supuesto que no se ha olvidado de sus canciones más rockeras y rápidas, como en "The Bastard's Bash" cuyo riff moderno me trae a la memoria el inicio del disco "Generation Swine" de Mötley Crüe, solo que la canción de Monroe es mil veces mejor o la tremendamente Punk "RLF", cuyo estribillo ("rock like fuck") seguramente será correspondido en directo. Otra de las facetas que me encantan de Michael Monroe es cuando te sorprende y coge el saxofón o la harmónica, porque el tío realmente toca bastante bien y siempre sabe darle el toque justo para que encaje en la canción, como en "Good Old Bad Days", con cierto deje a sus tiempos en Hanoi Rocks. A destacar también la composición del difunto Dee Dee Ramone, "Under The Nothern Lights" que regaló directamente a Michael Monroe...¡¡porque esta canción sólo la podía cantar alguien del norte de Europa!!.

"Blackout States" es un muy buen disco, que cierra con brillantez una trilogía de ensueño y una de las mejores etapas artísticas de Michael Monroe. A estas alturas de la película, poca gente puede desprender más autenticidad que Michael Monroe, el hombre que junto a Andy McCoy principalmente, labraron una de las mejores carreras de grupo de Rock en Europa con Hanoi Rocks y que cuya influencia fue vital para numerosas bandas angelinas del Sunset Strip, sobre todo visulamente (pregunten a Guns N' Roses, por ejemplo). Grande, muy grande Michael Monroe. Y nunca estará lo suficientemente reconocido.