viernes, 1 de junio de 2018

CRÍTICA: A PERFECT CIRCLE - "Eat The Elephant" - 2018


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Hace un tiempo, apunté en la crítica sobre el único disco hasta el momento de Antemasque, que en los tiempos que corren, estábamos prácticamente esclavizados por lo inmediato, sin tiempo a paladear nada. Tenemos todo a golpe de click y somos incapaces de apreciar todo lo que tenemos, solamente nos llena cualquier luz efímera, de la cual enseguida nos olvidamos y vamos buscando la siguiente.
Por eso, en ese momento se agradecía o se trataba de entender el giro que habían dado Omar Rodríguez y Cedric Bixler-Zavala, alejados de toda aquella maravillosa locura que eran los discos de The Mars Volta.

Pero volviendo a la esencia de la anterior cuestión, no puedo dejar de pensar en el efecto contrario, en la necesidad de ralentizar el ritmo de vida, de no ir a toda pastilla en cualquier aspecto de la vida, y cómo no, que es lo que aquí nos interesa, degustar tanta buena música con el tiempo y la dedicación que se merece.

Y aquí es donde entra el nuevo disco de A Perfect Circle, que me parece una auténtica delicatessen para estos tiempos tan veloces que vivimos. Después de 14 años de la publicación de su última obra, el disco de versiones “Emotive” y 15 años de sus últimas canciones originales en el álbum “Thirteen Step”, y tras su reunión a principios de la presente década, por fin, Maynard James Keenan ha dejado aparcados (por el momento) sus numerosos proyectos y se ha decidido a continuar la obra de esta banda tan especial, poniéndose el mono de trabajo junto al verdadero artífice de este proyecto, que no es otro que el guitarrista Billy Howerdel, y presentarnos este emocionante “Eat The Elephant”.

De entrada, nos encontramos con que aquellos que esperen guitarrazos y canciones tan impactantes e inmediatas como aquel legendario “Judith” de su debut “Mer de Noms”, es más que probable que queden algo decepcionados. En un principio sí puede llevar a una ligera ansiedad no encontrar algo parecido a un tema tan brutal como ese, pero como he dicho desde un principio, hay que tener paciencia, encontrar el momento adecuado y adentrarse tranquilamente en el frondoso bosque que nos ofrecen A Perfect Circle en todas y cada una de sus obras.

El inicio inquietante a piano de “Eat The Elephant” no hace más que confirmar el excelente vocalista que es Maynard James Keenan, exhibiendo una capacidad exuberante para emocionarte con un tema tan íntimo, tan sensible que sencillamente te desarma por completo. Después le sigue, “Desilluisoned”, cuyo estribillo me martillea una y otra vez.  Letras ingeniosas para despertar a una sociedad adormecida, pendiente únicamente de lo que ocurre en la pantalla de su móvil (“es hora de disminuir la obsesión por el silicio/mira a tu alrededor, encuentra un camino en el silencio”). La forma en la que el productor Dave Sardy ha tratado el tema, con esa manera de caerte a plomo el estribillo (“…nos hemos vuelto…desilusionados…”)...genial.
“The Contrarian” o “The Doomed” nos traen a los A Perfect Circle más reconocibles, esos que matienen la tensión en vilo, para cortarte con una guitarra hiriente (sobre todo en “The Doomed”) y mantener el listón de ser una de las mejores bandas de rock alternativo del siglo XXI. Sin embargo, sorprenden con “So Long And Thanks For The Fish”, seguramente la pieza más comercial que jamás hayan grabado, pero eso no quiere decir que por ser más accesible sea peor, sino que es una de las mejores canciones del disco, y que sirve de homenaje a ídolos de Maynard como David Bowie, Muhammad Ali, Carrie Fisher o Gene Wilder. Sí, es pop, pero está muy bien ejecutado. Podéis revisar el vídeo de su actuación en el programa de Jimmy Kimmel interpretando esta canción, con esa puesta en escena tan original como impactante, con Maynard cantando sobre la tarima donde se supone que debería ir la batería, con ese aura tan místico que desprende.

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A partir de aquí se suceden una serie de canciones en las cuales prácticamente no decae el nivel, como "Talk Talk", claramente deudora del sonido de su debut “Mer de Noms”, con una letra que habla claramente de vencer a la apatía y a esa dejadez que permite que los demás piensen y actúen por ti (“Don’t be the problem, be the solution”). En la tremenda “By and Down The River” queda demostrada la tremenda influencia que han tenido bandas como The Cure en Billy Howerdel a la hora de tocar la guitarra y qué decir de Maynard….qué maravilla de cantante. No sólo capta tu atención con esa sensibilidad y ese sentido de la melodía tan grande que tiene, sino que se atreve con cualquier registro. Escuchad “Delicious”, que no hace más que justificar el título de la canción, porque es precisamente eso, una delicia. Capaz de emocionarte, relajarte y de agarrarte por la pechera para dejarte sin habla. A mí, dicha canción me recuerda a The Who, por esa mezcolanza tan equilibrada entre guitarras eléctricas y acústicas. Vuelve a reinventarse (otra vez) con “Hourglass”, con ese bajo tan penetrante y ese uso de música electrónica que suena tan fresco…¿y qué me decís de la línea vocal? Maynard hace saltar todo por los aires y sale totalmente victorioso, al igual que en la final y totalmente experimental “Get The Led Out”.

Mención aparte tiene el batería Jeff Friedl, omnipresente en la mayoría de cortes del disco, con una batería muy marcada y con un toque muy, muy espontáneo y original en cortes íntimos como la inicial “Eat The Elephant”.

En definitiva, un disco que es el clásico ejemplar que crece con cada escucha, con mil y un detalles para degustar lentamente, adentrándose en él poco a poco, sin prisa, con la pausa y atención que merece.

lunes, 22 de mayo de 2017

OPINIÓN: Chris Cornell (1964 - 2017)

Tristemente, ayer nos despertamos con una de las noticias más impactantes en el mundo del Rock de los últimos años, la repentina muerte de Chris Cornell. No deja de ser todo un shock que un músico muera repentinamente,  y más cuando parece que ha sido un suicidio, para más inri (y supuestamente) provocado por el efecto de la medicación que estaba tomando para la ansiedad.

En un principio, aunque sus canciones nunca habían sido la alegría de la huerta, siempre se había considerado a Cornell como un músico alejado de toda la decadencia extrema que vivieron músicos de su generación como Kurt Cobain, Layne Staley o Scott Weiland, y que supuestamente, vivía en un estatus muy cómodo, siempre muy activo artísticamente, tanto con su banda original, Soundgarden, como con proyectos como Audioslave o su fructífera carrera en solitario...¡¡si hasta había participado en la banda sonora de una de las películas de James Bond!! De hecho, había reunido hace unos años a Soundgarden con los que había girado regularmente e incluso editado un disco en 2012. Es más, no sólo estaba ahora mismo de gira, sino que las noticias eran que iban a meterse en estudio inmediatamente para editar un nuevo disco en 2018.

Yo, al igual que muchos de vosotros, me eché las manos a la cabeza en cuanto supe de la noticia. Ni falta hace decir el talento y la voz que tenía Chris Cornell, respetado en el negocio musical como una de las voces más impresionantes que ha habido en el mundo del Rock. He pasado muchas horas de mi vida escuchando obras capitales como "Badmotorfinger", "Temple of The Dog" o "Superunknown" y viví con intensidad los pasos que daba en Audioslave. Incluso pude verle con una resaca enorme teloneando con Soundgarden a Metallica en el estadio de La Peineta a mediados de los 90.

Recuerdo la primera vez que escuché a Soundgarden, obviamente, en plena eclosión de todo el rock alternativo. Fue en el programa Clip Clap Video que había en la 2 allá por 1991 o 1992. Un programa que emitían a primera hora de la mañana, justo antes de partir al instituto. Programaron "Jesus Christ Pose" y ni que decir tiene que uno quedó anonadado de tanto poderío sonoro y visual. Esa imagen de Cornell descamisado ocupando toda la pantalla, esa voz al límite...que canción más brutal. Un amigo mío tenía el vinilo de "Badmotorfinger" y ante la insistencia de otro amigo, se lo pedí prestado. Y ahí estaban todas esas joyas..."Rusty Cage", "Slave & Bulldozers", "Jesus Christ Pose", "Face Pollution", "Searching With My Good Eye Closed"...y sobre todo "Outshined". Siempre fue mi canción favorita de Soundgarden. Recuerdo, inútil de mí, martirizar a mi familia y mis vecinos cantando (berreando) dicha canción entre las cuatro paredes de mi habitación.


Poco después editaron su catapulta al estrellato máximo, "Superunknown". De nuevo, uno quedó prendado ante el televisor viendo el clip de "Spoonman". Luego editaron "Black Hole Sun" como single y ahí ya estaban en boca de todos. Recuerdo en ese tiempo estar haciendo el servicio militar y hasta el más gañán del cuartel canturreaba la canción. Tuve una obsesión muy enfermiza con dicho álbum porque cada vez que lo escuchaba me quedaba prendado de una canción distinta. Un día era "My Wave", otro día era "Fresh Tendrills" y luego cambiaba de opinión y me volcaba con "Fell On Black Days". Y desde luego, su siguiente obra fue una despedida perfecta para una discografía que nos había hecho ver una evolución en su música ejemplar, con el brillante "Down on the Upside", un álbum con el que sin perder un ápice de su esencia y de sonar a Soundgarden por los cuatro costados, experimentaron saliendo muy bien del paso. Recordad sino esas mandolinas en plan punk de "Ty Cobb" o esa intensidad contenida que simplemente te hacía flotar en una nube al escuchar temas como "Tighter & Tighter".

Después de eso, comenzó una carrera en solitario, con un Cornell totalmente alejado de las guitarras y sonando mucho más calmado y maduro, pero con una maestría compositiva fuera de toda duda, como demostró en la edición de su primer disco "Euphoria Morning". Un Cornell pausado, maduro e incluso romántico, que no estaba del todo alejado de lo que ya demostró anteriormente en los temas más sentimentales de esa maravilla que grabó junto con colegas de Pearl Jam como homenaje a su amigo Andrew Wood, bajo el nombre de Temple Of The Dog (¿el mejor álbum salido de Seattle en esos años?). Quizás los fans más acérrimos echaban de menos aquellos aullidos totalmente sobrenaturales de "Birth Ritual" o "Jesus Christ Pose", pero aunque la propuesta era totalmente distinta, la calidad y sobre todo esa maravillosa voz seguía siendo capaz de estremecerte.



Y llegado el nuevo milenio, llegaron Audioslave, que un principio no éramos los pocos los que dudábamos de que aquella propuesta fuera a llegar a buen puerto, quizás pensando (erróneamente) en que Chris Cornell comenzara a frasear como un MC cualquiera  e imitara consignas izquierdistas a lo Zack de la Rocha. Pero en cuanto Cornell comenzó a levantar la voz después de tanto tiempo echándolo de menos en ese registro, no hubo dudas...la cosa funcionó. "Audioslave" fue editado en 2002 y aunque quizás el disco pecara de ser un tanto largo, no hay que negar que contenía temazos como "Show Me How To Live", "Cochise" o "Like A Stone". De hecho, la base rítmica tan funk de los antiguos RATM le venía de perlas para la poderosa voz de Cornell, que tenía bastantes matices para coquetear con la música negra, como así sucedió con su tercer y último disco "Revelations" (escuchad por ejemplo "Original Fire", "Broken City" o "One And The Same"). A pesar de que la mayor atención mediática y las ventas se las llevó el debut de Audioslave, yo siempre vi más asentada a la banda musicalmente en sus obras posteriores, encontrando finalmente su sonido. En el primer disco encontraba diferencias muy notables entre unos temas y otros, como si se notara demasiado si unos temas venían más de la vertiente de los RATM y otros los había compuesto Cornell en su totalidad. "Out of Exile" es para mi gusto su álbum más consistente y  en el que ellos se encontraron más cómodos. El sutil toque soul o funk de "Revelations" fue de lo más interesante. No sé si habrían llegado a algo más, pero ese último giro creo que hablaba por sí solo de la capacidad de unos músicos por no quedarse estancados.

Audioslave después de ese último álbum tomaron caminos diferentes y Cornell siguió con su carrera en solitario con un álbum flojo como "Carry On", que aunque tenía alguna canción interesante, tuvo un giro demasiado comercial que no convenció a mucha gente, y que desde luego palidecía al lado de "Euphoria Morning". Y después de esto, editó el vergonzoso "Scream" en un ridículo intento de Cornell por llegar al público más joven coqueteando incluso con pseudo-música de baile y rodeado de productores cool que nada tenían que ver con su carrera.

Después de esto, volvió a reunir a Soundgarden y llevaban girando unos cuantos años, e incluso editaron en 2012 el recomendable (a pesar de lo que digan algunos fans) "King Animal". Ok, no estábamos ante el nuevo "Badmotorfinger" ni "Superunknown", ni incluso se le acercaba a "Down On The Upside", pero yo disfruté muchísimo de temas como "Blood on The Valley Floor", "By Crooked Steps" o "Non-State Actor", que aparte de mantener con dignidad el legado de la banda, eran buenos temas.

Como he comentado antes, estaban a punto de meterse en el estudio para grabar la continuación de "King Animal", pero desde luego todo se ha ido al garete en un giro de los acontecimientos tan trágico como sorprendente.

Descanse en paz.

martes, 25 de octubre de 2016

CRÍTICA: RIVAL SONS - "Hollow Bones" - 2016

Está más que claro que Rival Sons puede que sea la banda más en forma dentro de lo que se llama Hard Rock o Classic Rock. Una banda contemporánea, que ha crecido a cada paso que ha dado y que ha conseguido ganarse una sólida base de fans que acude a sus conciertos. Se ganó sobre todo a la crítica, que los encumbró sobre todo en UK, lejos de su USA natal. Acusados en sus inicios de ser una banda revival o incluso de sonar en demasía a los clásicos del género (Led Zeppelin y Free principalmente e incluso a The Doors) puede que por fin con "Hollow Bones" hayan encontrado su propio sonido. Las influencias de siempre siguen ahí, pero está claro que las canciones ya dejaron de ser un copia-pega del cancionero zeppeliano, añadiendo una producción un tanto más moderna y que no tiene un guiño al pasado tan descarado, cosa que empezó ya a materializarse con su anterior y magnifico trabajo "Great Western Valkyrie". Quizás su anterior trabajo fuera más completo, mejor e impactara más, pero creo que con "Hollow Bones" han terminado por sellar su música con su propia personalidad.

Suenan más actuales e incluso lisérgicos en temas como "Thundering Voices", con ese hipnótico y etéreo estribillo, el cual flota en tu cabeza después de un poderoso riff y con  el vocalista Jay Buchanan poniendo todo patas arriba. Cortes más clásicos y enérgicos como "Baby Boy" y la inicial "Hollow Bones Pt.1" no hacen más que confirmar la compenetración de una banda que cuenta con un Scott Holliday a la guitarra, que se adapta con una facilidad pasmosa a diversos registros, teniendo en su haber numerosos trucos, licks y riffs como para llenar él solo las pistas del estudio de grabación. Me encanta esa guitarra llena de ecos, sonando moderna y añeja a la vez. Y eso se puede comprobar en la que quizás sea mi canción favorita del álbum, la tremebunda "Pretty Face", que suena misteriosa, desgarradora y poderosa. Me recuerda a unos Jefferson Airplane totalmente anfetaminados. Con Holliday calculando el momento justo en que la guitarra debe sonar comedida y en la que aventuras que es lo que va a suceder a continuación, y simplemente es que en el estribillo te abre en canal. Lo misma sensación me produce escuchar a la base rítmica en la balada de corte blues "Fade Out", donde concretamente Mike Miley emula a John Bonham con esos redobles aportando el dramatismo e intensidad que el tema requiere en su parte final. "Black Coffee" no deja de ser una excelente versión del clásico de Humble Pie, pero que quizás desentone un poco en el contexto del álbum. Me hubiera gustado que hubieran puesto en su lugar algún tema propio más, ya que el álbum es un tanto corto (9 canciones) como para andar incluyendo versiones. En "Tied Up" sacan a relucir su vena soulera más negroide y oscura.  Buchanan como siempre, incomensurable. Manejando los tiempos a su antojo. Entonando perfectamente con esa voz vigorosa llena de alma. Y donde ya se sale es en la épica "Hollow Bones Pt. 2" donde hace de todo. Un tema que es el mejor ejemplo de a dónde están llevando Rival Sons su propio sonido, cogiendo sus clásicas influencias y llevándolas un poco más allá, sonando directos y sugerentes a la vez, con los músicos sacando lo mejor de sí mismos, cobrando especial importancia el bajo de Dave Beste que dirige toda la canción. Y Buchanan...qué decir de uno de los mejores vocalistas que hay actualmente. Es tremenda la seguridad con la que canta el tipo, sonando suave y susurrando mientras mantiene la intensidad de la canción, luego te levanta con esa firmeza y arrogancia en su voz...tremendo.



Rival Sons se confirma como una de los grupos más importantes del Classic Rock, aportando aire fresco y renovando una escena que en los tiempos que corren, totalmente copada por reuniones de bandas gloriosas de hace 20 o 30 años, es de agradecer. Y más, si como es el caso, tratan de encontar su propio sonido.


viernes, 3 de junio de 2016

"BLUE SUEDE SHOES"...¿La original de Carl Perkins o la versión de Elvis?

Mi hijo mayor de 5 años está obsesionado con el Rock N Roll de los años 50. Concretamente no para de pedir una y otra vez que le pongamos en el coche el recopilatorio "Shake, Rattle & Roll". Un maravilloso artefacto que contiene prácticamente todos esos primigenios hits que han sido la base de todo lo que se conoce hoy en día como Rock N' Roll. Están prácticamente todos los grandes del género: Bill Haley, Eddie Cochran, Jerry Lee Lewis, Little Richard, Buddy Hollie, Gene Vincent, Fats Domino, Wilson Picket, Roy Orbison, Chuck Berry, Carl Perkins, etc. Y sí, cómo no, también Elvis Presley, que es representado con dos de sus primerizas joyas como "Good Rockin' Tonight" y "That's All Right", antes de que los "Heartbreak Hotel", "Love Me Tender" o "Blue Suede Shoes" de turno le convirtieran en leyenda.

Principalmente compré en su día este recopilatorio, porque quería aglutinar en un solo disco las canciones más clásicas de esos años, y éste me parecía con diferencia el más completo. Yo disfruto el disco sobre todo con sus canciones más famosas, todas las de los artistas que he mencionado antes, pero mi hijo está realmente volcado con el resto del disco, con canciones que han pasado mucho más desapercibidas en la memoria colectiva y que contienen canciones de gente perdida en el túnel del tiempo como Jimmy Jones, Jhonny Tillots o Jack Scott. ¡¡El tío se las sabe todas!! Y no sólo eso, es que sus favoritas suelen ser esas canciones poco conocidas, es realmente curioso. El disco está en un bucle constante en el coche, tanto que es más que probable que todas esas canciones (y eso espero) nos han marcado a fuego a toda la familia como la banda sonora de un determinado momento de nuestras vidas.

Carl Perkins
Mi hijo está tan habituado a estas canciones, que por ejemplo no concibe que haya otras versiones de esas mismas canciones. Lo digo porque tiene tan marcada "Blue Suede Shoes", que es original de Carl Perkins, que el día que le puse la versión de Elvis Presley, aquello fue prácticamente un sacrilegio para él. No la soportaba porque decía que la canción iba muy deprisa. Y es así. El huracán Elvis era de tal envergadura, que todo lo que pasaba por sus manos directamente se lo apropiaba para sí mismo y el resultado era como si hubiera pasado un ciclón por encima tuya. Y es exactamente lo que hace Elvis en esta canción. La original de Carl Perkins, más pausada y con claras raíces del country, tuvo un enorme éxito en 1955 y alcanzó el número 1 en el Billboard Hot 100. Digamos que la canción es más jugosa, la típica que está diseñada para escucharla saboreando todos los detalles. Sorprende, que con la producción de la época (y con las remasterizaciones posteriores, todo hay que decirlo) la canción sea tan rica en detalles y matices.

El Rey
 Curiosamente, Elvis la grabó casi un año después, y por respeto a Perkins, no decidió editarla como single, para que Perkins pudiera disfrutar del éxito de su propio tema, pero está claro que la versión que ha trascendido siempre es la de Elvis. Cargada de velocidad, ritmo y sobre todo con esa desbordante sexualidad que escandalizó a la sociedad más conservadora de la época. Poco puedo decir, pero la irrupción de Elvis supuso todo un terremoto en la américa más puritana. Y la imagen, no menos importante, complemento primordial e indispensable junto a esa presencia escénica con esos provocadores movimientos. Aquello fue un shock. Y eso era sólo el principio, realmente no eran conscientes de lo que se les venía encima. La versión de Elvis puso de manifiesto que el Rock N Roll debía ser más sucio, más peligroso y sobre todo más divertido y liberador. Y para rematar tenía una banda de ensueño liderada por el legendario guitarrista Scotty Moore. Carl Perkins o Bill Halley pusieron la semilla, pero los que de verdad reventaron el panorama y elevaron al Rock N Roll como la música del diablo fueron Jerry Lee Lewis, Gene Vincent, Eddie Cochran y sobre todo Little Richard o Elvis Presley. Estos son los que pusieron a la juventud de la época como motos.

viernes, 20 de mayo de 2016

CRÍTICA: IGGY POP - "Post Pop Depression" (2016)

La unión de dos iconos del Rock como Josh Homme e Iggy Pop está dando que hablar, porque es un hecho que ha sido, aparte de una agradable sorpresa por la unión en sí, una vuelta de tuerca y un soplo de aire fresco que ha ventilado la carrera de Iggy, que quizás haya estado demasiado tiempo centrado últimamente con las distintas reencarnaciones de los Stooges (ya sea como The Stooges a secas o como Iggy & The Stooges). Por no hablar de su carrera en solitario, tristemente estancada con discos poco inspirados, basados en canciones francesas de autor y alejado en todo momento del lado más rockero de Iggy que todos conocemos. Eso sí, en directo seguía siendo la misma bestia de siempre, aquella que desafiaba al paso del tiempo y se reafirmaba ante nuevas promesas como que él era, es y será un huracán encima de un escenario.

Con la colaboración de Josh Homme ha recuperado la inspiración, y no haciendo un disco guitarrero que esté totalmente en la onda de los Stooges o de sus discos más rockeros. Ha bajado las revoluciones, pero sin perder ningún ápice de interés e intensidad, aprovechando al máximo su grave voz, dotando de un ambiente lúgubre y siniestro muchas de sus canciones, y tocando el lado más vanguardista del pop en otras tantas. Iggy Pop no es un vocalista muy dotado, pero hay que reconocer que aquí su tono de barítono saca las canciones con nota, e incluso dotando de garra canciones acústicas como "Vulture". No recuerdo en los últimos tiempos una canción tan pegadiza y radiable en el repertorio de Iggy Pop como "Gardenia", esa joya inspirada a partes iguales entre los Smiths (esa guitarra de Homme acentuando el efecto del trémolo como Jhonny Marr en "How Soon Is Now?") y David Bowie (el tono grave de la voz, esas palmas acentuando el fantástico ritmo de la canción). La influencia de David Bowie es más que evidente en este disco, porque el sonido evoca directamente a la etapa berlinesa de Pop y Bowie a finales de los 70 (de hecho, seguramente mencionada en el tema "German Days"), cuando los dos se instalaron en un apartamento del Berlín oriental, tratando de relanzar sus carreras, componiendo y alejándose de las drogas. Si este disco lo hubiese firmado el Bowie más vanguardista de los 70, me lo hubiera creído. Y voy más allá, si lo hubiese firmado Bowie mucha gente estaría hablando ahora mismo de obra maestra. Aunque también es cierto que algunas de las canciones de este corto disco (9 canciones) se decanten más por el lado de Homme que el de Pop o el de la colaboración conjunta. "American Vallhalla" es un ejemplo. Un fantástico tema, que no deja de tener a veces excesivas connotaciones con el último sonido de Queens Of Stone Age, sonido que adoro, por cierto. Se nota mucho la mano de Homme en esos coros, en el fraseo de algunas estrofas y sobre todo en el sonido. Especialmente logrado ese fantástico bajo de Dean Fertita. Firme, mugroso y penetrante. El bajo es un instrumento que personalmente encuentro muy infravalorado. Aquí, la producción de Homme le saca el máximo partido y dotando al disco de un sonido actual, nítido y que trata a las canciones con el respeto que se merece. No me gustan nada esos discos de sonido tan saturado, en el que cuesta diferenciar un instrumento de otro. Aquí todo suena desnudo, claro y perfecto. "Sunday" debería volver locos a todos los fans de bandas como Franz Ferdinand y sorprende ver a Pop encajar tan bien en un tema tan pop, y sobre todo, tan bailable. Es otra de las joyas, junto a mis favoritas "Break Into Your Heart" o "Chocolate Drops", bandas sonoras de cualquier noche decadente. Estoy seguro de que Marilyn Manson directamente mataría por tener "Break Into Your Heart", un tema que podría encajar en su última vuelta de tuerca tratando de renovar su sonido.

Se oyen rumores de que "Post Pop Depression" (fantástico título) podría ser quizás el último disco de la Iguana de Detroit. Desde luego, yo no deseo algo así, porque si algo ha demostrado Iggy Pop en todos estos años, es ser prácticamente indestructible, levantándose una y otra vez de cualquier traspiés y exhibiendo una energía que ni varios veinteañeros podrían igualar. Y si finalmente fuera el final de su carrera discográfica, no se me ocurre mejor manera de poner punto y final que con este fantástico disco. Qué coño, "Post Pop Depression" es, de largo, lo mejor que he escuchado en lo que llevamos de año.

jueves, 5 de mayo de 2016

OPINIÓN: La ¿nueva? situación de AC/DC

Está claro que este 2016 es el año de Axl Rose. Al anuncio de la gira de reunión con tres de los miembros originales de Guns N' Roses, con toda una gira por norteamérica (quien sabe si también por Europa el próximo otoño), se une la confirmación definitiva de los rumores que surgieron hace un mes, el fichaje de Axl Rose por AC/DC para terminar la gira europea, y supongo que también, el resto de gira americana que se suspendió por los problemas de salud (auditivos más bien) de Brian Johnson. La noticia, es cierto, nos ha descolocado a todos y ha dejado impresiones de todos los tipos entre los fans. Fans acérrimos, que todo hay que decirlo, se sienten engañados y estafados por Angus Young. No recuerdo yo semejante ira cuando se supo de las bajas de Phil Rudd (aunque bien es cierto, que el puesto de batería en AC/DC ha bailado en varias ocasiones) y sobre todo en la de Malcolm Young, uno de los componentes más importantes en el sonido de la banda, prácticamente vital. Tampoco nadie recuerda que el propio Brian Johnson en su día sustituyó al mismísimo Bon Scott, y que su debut, "Back In Black", es considerado uno de sus mejores discos.

Pero también hay que entender que la situación es distinta. Mientras que Brian Johnson en su día era prácticamente un desconocido, Axl Rose es todo lo contrario. Lo que mucha de esta gente no ha llegado a comprender, es que AC/DC dejó de convertirse en una banda de Rock hace mucho tiempo, para convertirse en una máquina de hacer dinero. Son negocios. Y si Angus Young no puede hacer frente a indemnizaciones millonarias con los promotores por anular unos conciertos ya firmados, va a remover Roma con Santiago para salvar los muebles. La gente a veces peca de ingenua en esto del Rock N Roll, y no se da cuenta de que el dinero mueve montañas. Puede que la idea romántica de la integridad del mundo del Rock y ser fiel a unos valores queda muy bien cuando tienes 20 años, pero no, no es lo mismo cuando la edad se ha incrementado.

Lo que sí no voy a perdonar a Angus es la fría y distante nota de "agradecimiento" a Brian Johnson. Me ha parecido de una bajeza enorme. Quizás haya rencor por su parte por considerar (yo también lo pienso así) que Brian Johnson no ha sido nada responsable con todo esto...pero despedir de una manera tan poco personal y breve al que ha sido tu cantante durante más de 35 años, como si fuera prácticamente un técnico de luces...no, no ha estado bien. Brian Johnson tiene que estar muy jodido por esto. Conozco a un amigo que en su día estuvo conduciendo la furgoneta de gira de la banda de Michael Shenker, en la cual figuraba Chris Slade, el actual batería de AC/DC, el famoso calvo bruto que aporreaba las baquetas en la época de "Thunderstruck". Según me contó mi amigo, Slade echaba pestes sobre Angus, de su tiranía...y sí, ahora entiendo todo. Eso sí, ahora Slade está comiendo de la palma de la mano de Angus Young. La pasta es la pasta.

 De todas formas, hay que reconocer que la jugada, de cara a los medios y la publicidad, ha salido perfecta. Seguramente no habrían podido elegir mejor momento para decantarse por Axl. En plena efervescencia mediática con la noticia de la reunión de Guns N' Roses, sueltan este bombazo. Eh, y musicalmente no tiene pinta de que vaya a desentonar, puede que encajen como un guante. ¿Mi opinión? Se lo podían haber ahorrado, aunque me carcome la curiosidad por ver que sale de ahí, y no digo nada si editan un disco nuevo. De todas maneras, me gustaría que Axl regresara al estudio con Slash y compañía, y dejáramos como una bonita, breve y cuantiosa aventura estos conciertos con AC/DC.

viernes, 8 de abril de 2016

CRÍTICA: THE CULT - "Hidden City" (2016)

Si alguien me dice allá por 1993, que The Cult iban a seguir publicando discos con cierta regularidad (aunque sea en intervalos de 4 o 5 años), sabiendo de antemano del difícil e inesperado carácter de Ian Astbury, más su supuesta incompatibilidad con el guitarrista Billy Duffy, no me lo creería. A lo que hay que añadir que sus publicaciones tienen calidad, no son meros trabajos que sirven de excusa para salir de gira, el verdadero sustento de su actual carrera.

The Cult cosechó un éxito moderado en la década de los 80 y primeros 90, no fueron nunca unos superventas al estilo de unos Guns N' Roses o Mötley Crüe, pero sí que tuvieron el suficiente impulso de ventas como para no ser ahora un grupo que se quedó anclado en el túnel del tiempo y cosecharon una más que sólida base de fans. Eso impulsa a que las discográficas se interesen todavía por ellos, y que sobre todo tengan siempre la libertad necesaria para hacer con su música lo que les venga en gana. Puede que en el momento que tuvieron más éxito comercial con "Sonic Temple" les marearan las discográficas con producir otro hit single en la onda de "Fire Woman". Después publicaron el que probablemente sea uno de sus trabajos más flojos ("Ceremony", 1991) y les adjudicaron un productor en la onda del sonido que se llevaba en esa época, Richie Zito. Pero a partir de ahí, y evocando a su primigenia manera de hacer las cosas, volvieron a seguir su instinto y jamás han repetido el sonido del disco anterior. Y eso es lo que han hecho siempre, sorprender al fan acérrimo, aunque ya a estas alturas no sorprende el hecho de que sean capaz de hacerlo una y otra vez. Lo sorprendente sería que no lo hicieran. Y sus últimos trabajos, son unas colecciones de canciones magníficas.

En "Hidden City" han dejado quizás la potencia y la inmediatez que atesoraban en su anterior trabajo, el alabado "Choice of Weapon". Para este disco han recuperado la profundidad y densidad que se apreciaban en sus primeros trabajos, antes de que decidiesen invertir en su vena más hard rockera. Sin embargo, no han dejado de lado esa faceta, siendo los temas que abren el álbum, como "Dark City" o "No Love Lost", su mejor ejemplo. En "G O A T" o "Avalanche of Light" escuchamos como la guitarra de Duffy  estalla de furia y Astbury se suelta la melena dejando atrás su clásico toque místico. Un toque místico que se apodera de varias canciones que nos traen de vuelta no sólo a ese espíritu oscuro y pseudogótico de sus inicios, sino a esas atmósferas envolventes que nos deleitaron en su nunca suficientemente apreciado disco homónimo de 1994 (popularmente conocido como "el disco de la cabra"). Escuchando canciones como "In Blood" o "Birds of Paradise" (tema donde el piano incorpora una intensidad melodramática que es lo que realmente el tema necesita) se comprende fácilmente por qué Robby Krieger y Ray Manzarek eligieron a Ian Astbury para reemplazar a Jim Morrison en su homenaje/tributo a The Doors llamado Riders On The Storm.  De hecho, yo también siempre lo pensé y me alegró que el resto de componentes de The Doors tuvieran las mismas sensaciones que un servidor. Su voz quizás ha perdido algo de potencia, pero ha ganado madurez y profundidad Es todavía uno de los mejores vocalistas que hay en el mundo del Rockm, a pesar de cierta holgazanería que abusa en sus conciertos. En "Dance The Night" incluso se atreven a tener un ligero toque pop, que no ha hecho otra cosa que recuerde lo buen disco que fue el proyecto de Ian Astbury en los 90, aquellos incomprendidos Holy Barbarians, cuyo único disco "Cream", quemé en aquel verano de 1996. Para mi gusto, el momento culminante del álbum es "Hinterland", un tema que aúna lo mejor de The Cult, compartiendo su espíritu innovador de mediados de los 90, con ese bajo siniestro para desembocar en un estribillo rockero con un solo de Billy Duffy que te parte en dos.

Producido una vez más por Bob Rock, al que muchos querían encasillar cuando en época de vacas gordas producía a superventas como Mötley Crüe o Metallica, y ha demostrado con creces, sobre todo con su trabajo continuo con The Cult, que puede producir discos de sonoridades distintas, añadiendo matices, evocando atmósferas, imprimiendo de siempre un robusto y limpio sonido que eleva todas las obras de los discos que produce. Sin duda, siempre ha sido uno de mis productores favoritos.


viernes, 4 de marzo de 2016

OPINIÓN: La reunión de Guns N' Roses

"Me encantan Guns N' Roses. Es un hecho. Lo que jamás entenderé es que cada vez que Axl Rose va al baño, todo el mundo tenga que hablar de ello". Lars Ulrich, 1990.

Y efectivamente, así ha sido siempre desde que allá por 1988, "Appetite For Destruction", el legendario debut de la banda se alzara con el nº1 del Billboard, catapultado por el single "Sweet Child O'Mine". Todo el mundo conoce la historia de Guns N' Roses, tampoco nos vamos a extender en ella. Ríos de tinta han corrido relatando la historia de una banda que surgió de las calles más infestas de Hollywood, alcanzaron el extrellato masivo, y en una ola de éxito, excesos y autodestrucción se desintegraron tan fugazmente como emergieron en 1993. Tras las salidas escalonadas de los miembros más carismáticos, del fuego cruzado de declaraciones descalificativas, biografías, discos y giras con numerosos mercenarios y una fortuna gastada por Axl Rose para realizar un sólo disco que tardó 15 años en engendrarse, se ha realizado el sueño húmedo de millones de fans: la ansiada gira de reunión.

A partir de ahí, vivimos un continuo revival de finales de los 80 y principios de los 90, donde a cada paso que la banda da, surgen numerosos rumores, que disparatados o no, no hacen más que incrementar el aura de expectación que semejante noticia ha causado en el panorama musical. Porque seamos claros, desde su desaparición, no ha surgido una banda más gigantesca, mediática, excesiva y polémica que aquellos Guns N' Roses que arrasaron todo a su paso hace más de 25 años.

No lo puedo negar...estoy realmente excitado, nervioso y ansioso por ver qué va a suceder en las próximos meses y sobre todo en esos primeros conciertos programados. También es cierto que tengo mis serias dudas de que todo esto vaya a buen puerto. Lo primero es que el carácter de Axl Rose (ese ser tan imprevisible y volátil) puede estallar en cualquier momento. Ya es un paso que haya enterrado el hacha de guerra que le mantenía alejado de Slash, el otro líder carismático de la banda. No estoy muy seguro de que todo este circo que se ha montado no salga volando por los aires de la noche a la mañana, todo depende de con que pie se levante el pelirrojo. Supongo que el poder del dinero, lamentablemente, será el pegamento que una a la banda durante todo este tiempo y veremos hasta cuándo. Porque no nos engañemos, esa es la verdadera razón de tan ansiada reunión. Y si no, ¿a qué vienen 3 millones de dólares de caché por concierto? Haced cuentas, el negocio es redondo.



También se nos ha vendido esta reunión como la que tras mucho tiempo, volverán los miembros originales a compartir escenario. Y es cierto, pero a medias. Es estupendo que Axl, Slash y Duff McKagan vuelvan a tocar juntos "Welcome To The Jungle" o "You Could Be Mine", pero esta reunión está coja sin la participación de Izzy Stradlin, uno de sus miembros más importantes en el engranaje de la banda. De hecho, su espantada en 1991 es el principio del fin de Guns N' Roses en su etapa de máximo esplendor, justamente antes de la publicación de los "Use Your Illusion". Su presencia daría a la gira un chute de credibilidad que ahora mismo adolece, a pesar de lo que supone que Axl y Slash estén juntos en el mismo barco. Estamos hablando de una pieza clave en la composición de unos temas legendarios, e incluso en el escenario. Es lo mismo que le ha pasado a AC/DC con la ausencia de Malcolm Young. Puede que Axl y Slash sean sus activos más mediáticos, pero Izzy era el arma secreta. Por desgracia, su falta de ambición o su amor a una vida más calmada (cosa que no le culpo, porque aguantar a Axl tiene que desgastar mucho) van a hacer que no se suba al barco. Probablemente su lugar lo ocupe Richard Fortus, quizás el miembro más válido de las últimas formaciones que ha tenido la última versión del grupo. De la batería a día de hoy tampoco tenemos noticias. Dudo mucho que se arriesguen a llevar a Steven Adler, por lo poco fiable que puede ser que una persona haya sido fiel a sus adiciones, máxime cuando ése fue el motivo de la expulsión de la banda, sea capaz de aguantar semejante presión. Y creo que Matt Sorum no entra en las quinielas, vetado por Axl, que recordemos, es el único dueño legal del nombre de la banda. Curiosamente, tanto Slash como Duff, que tendrán una remuneración de ensueño, no dejan de ser meros músicos a sueldo dentro de Guns N' Roses, a pesar de que son miembros fundadores.



El estado de forma también es preocupante. Las últimas imágenes de Slash o Axl dan mucho que pensar (todo lo contrario que Duff McKagan, con una imagen envidable). Espero que estén a la altura de las circunstancias y que sean conscientes del momento histórico que están a punto de protagonizar. La comparación con sus peligrosas e incendiarias actuaciones de sus primeras giras puede jugar una mala pasada si descuidan este aspecto, a pesar de que todos sabemos que los años no pasan en balde.

Deseo que vuelvan a dominar el mundo, pero también sé que el negocio ha cambiado una barbaridad en los últimos 25 años, y que nada será como antes. Probablemente seamos testigos del canto de cisne de una época irrepetible, una mera gira nostálgica que llenará sus bolsillos. Porque hay que ser muy inocente para creer que esto va a tener longevidad o que incluso se atrevan a meterse en el estudio a grabar nuevas canciones. No, no lo creo, pero por Dios...ojalá me equivoque.

viernes, 26 de febrero de 2016

CRÍTICA: SUEDE - "Night Thoughts" (2016)



Suede están viviendo una especie de segunda juventud muy productiva desde que decidieron reunirse para una gira en 2011. Gracias a esa unión en el escenario, toda la maquinaria de Suede se puso en marcha y permitió que aflorara todo el talento que tienen dentro en forma de nuevas canciones. En 2013 publican "Bloodspots", un álbum que nos traía de vuelta a una nueva versión de Suede que perfectamente podría haber sido una continuación de su exitoso "Coming Up", Un disco corto, con canciones directas, para nada complicadas, avaladas con un single perfecto pero que se publicó en una era equivocada ("It Starts and Ends With You" hubiera arrasado a mediados de los 90). Un buen disco, que confirmaba que Suede estaban en muy buena forma, pero que no reflejaba la madurez y el asentamiento que han demostrado en este nuevo "Night Thoughts".

Quizás la imagen que tenga el público en general de Suede era la de aquellos jóvenes andróginos que cantaban sobre banalidades y el "carpe diem" en canciones tan inmediatas como "Animal Nitrate" o la mayoría de singles de "Coming Up". Pero la mayoría de sus fans nos quedamos con el dramatismo y la melancolía de "Dog Man Star", su indiscutible obra maestra. Se ha dicho que "Night Thoughts" es equiparable a "Dog Man Star". No está nada desencaminada esa teoría, aunque como siempre digo, es absurdo comparar trabajos del mismo grupo, ya que están realizados en diferentes contextos y periodos de tiempo. Lo único que puedo decir es que la inspiración de Suede está a pleno rendimiento y han conseguido cuajar un verdadero álbum, donde a diferencia de "Bloodspots" todas sus canciones no destacan por tener un single claro (aunque "No Tomorrow" o "Like Kids" sí que son más que radiables), sino que han buscado un nexo de unión, con canciones claramente destinadas a formar parte de un todo, donde cada una de ellas es indispensable para afrontar la siguiente.



Oportunidades perdidas, cantos a una juventud que ya no volverá, todo forma parte del camino al que nos lleva Brett Anderson como vocalista, haciendo además un trabajo vocal que forma parte desde ya de sus mejores interpretaciones. Intimista, épico, dramático...para nada ha perdido su voz y encanto, la ha enfatizado y mostrado como hacía tiempo que no hacía. La producción de Ed Buller es majestuosa, con ese tono oscuro, lleno de ecos y sonoridades grandilocuentes que no son gratuitas, sino que lo hace para incrementar la emoción que supone escuchar un álbum de este calibre, tan bien hecho, tan lleno de detalles con una elegancia desbordante. Y qué decir de la guitarra de Richard Oakes...que no hace falta que un músico toque heavy metal o rock pesado para que suenen hirientes, cortantes y con sentimiento. La elegante distorsión que utiliza en "No Tomorrow" eleva el irresistible estribillo, los arpegios a lo Jhonny Marr de The Smiths hacen de "Outsiders" una de sus mejores composiciones y con su trabajo tanto a nivel de composición como de interpretación en "I Don't Know How To Reach You" puede mirar de tú a tú al siempre legendario anterior guitarrista de la banda, Bernard Butler. Que gran canción se marcan Suede aquí. Desde ese inicio misterioso, pausado, para ir elevándose en un tremendo in crescendo y terminar por todo lo alto, con la banda al completo poniendo un colofón enorme en plena catarsis instrumental. Y si tan importante ha sido la contribución de Oakes y Anderson, lo mismo se puede decir Neil Odling, cuya firma aparece en la mitad de temas del álbum, que con sus teclados y arreglos orquestales han llenado de épica unas canciones para degustar a fuego lento, con tranquilidad para saborear todos los detalles.

Resumiendo, el nuevo disco de Suede deja más que satisfecho a sus viejos fans, aquellos que se derretían escuchando "The Wild Ones" o "We Are The Pigs", e incluso a los que se subieron al carro de la mano de "Trash" o "Animal Nitrate". No porque sus nuevas canciones tengan reminiscencias de épocas gloriosas pasadas (que las tienen) sino porque el nivel compositivo sí que se acerca bastante a ese listón. Y eso después de muchos años de silencio y dejar tras de sí unos discos un tanto vacíos, se agradece. Suede han vuelto para quedarse.


martes, 23 de febrero de 2016

OPINIÓN: David Bowie (1947-2016)

Ha pasado ya un tiempo prudente desde que nos enteramos de la muerte de David Bowie. Poco más puedo decir a lo que ya hayáis leído y reflexionado sobre uno de los músicos definitivos desde la aparición del Rock N' Roll. Un adelantado permanente a la época que estuviera viviendo, un visionario con una capacidad de reinvención sencillamente brutal, poseedor de un talento fuera de lo común para señalizar cualquier canción que compusiera con un sello de calidad desbordante, icono de la cultura pop, etc..

Cualquier alabanza que hayáis leído y escuchado sobre él no dejan de ser ciertas y dejan en muy mal lugar a músicos mediocres que triunfan o han triunfado a lo largo de la historia. Está más que claro que jamás surgirá nadie del calibre de Bowie en mucho tiempo, porque era un artista (en el sentido más completo de la palabra) único que ha tocado muchos palos: música, cine, lírica, descubriendo o apoyando a otros artistas (Lou Reed, Iggy Pop, Mott The Hopple, Queen e incluso Trent Reznor) y realmente su muerte ha sido impactante. Lo ha sido por inesperada y por lo que significa tener una baja de semejantes dimensiones en el mundo de la música.

Aparte de la suma elegancia con la que ha llevado su carrera, cabe también mencionar la discrección con la que ha llevado sus últimos movimientos. Desde las publicaciones de sus dos últimos discos (los excelentes "The Next Day" y "Blackstar") hasta el proceso de su enfermedad. No necesitaba para nada el autobombo o la compasión mediática, él estaba por encima de todo eso.



La noticia de su muerte no sólo me impactó por lo repentino, estando además esperando la publicación de su nuevo álbum, sino que incluso me entristeció durante un tiempo. Yo no suelo ser de esas personas que se desgarran ante la muerte de un icono de este tipo, entre otras cosas porque como comprenderéis, no puedo sentir tanto la muerte de una persona que no conozco personalmente y que queda tan lejos de nuestro "plano astral". Pero sí...sí que reconozco que me dejó algo tocado durante unos días. Yo le admiro muchísimo y lo único que se me ocurrió en esos días mientras escuchaba sus discos a modo de sencillo homenaje, fue rememorar todas mis vivencias personales en las que ha tenido presencia su música.

Recuerdo sobre todo la primera vez que entré en contacto con él. Al igual que mucha gente de mi generación, seguramente lo primero que vimos de él fue el clip de "Let's Dance" o "Ashes to Ashes", en aquellos minutos de Videos Musicales que TVE ponía en su parrilla para rellenar espacios sin programación (cosa impensable hoy en día). Son canciones muy ligadas a mi infancia, junto a "Blue Jean" o "Modern Love". En aquellos días mi padre siempre me recalcaba que Bowie tenía un ojo de cada color, mientras yo miraba la televisión embobado como aquel niño aborigen arrastraba una pesada máquina por las calles de alguna ciudad australiana en el vídeo de "Let`s Dance". Otra noticia que tuvo su alcance mediático en aquellos locos 80 fue la gira con el famoso montaje de la araña, siendo Bowie un pionero de los abrumadores montajes escénicos que posteriormente usarían U2 o Muse en nuestros días.



No volví a interesarme más por Bowie hasta que Marilyn Manson hizo su aparición en la escena rockera de mediados de los 90. Por aquel entonces yo estaba totalmente absorbido con "AntiChrist Superstar" y Mr. Manson siempre mencionaba al Duque Blanco como una de sus mayores influencias (cosa que quedó patente con el más que descarado plagio que hizo en "Mechanical Animals"). Yo me preguntaba que había ahí y recuerdo prácticamente robar el cd "Changesbowie" de la cervecería donde trabajaba un amigo. Ni qué decir tiene que me dejó fascinado. Escuchar "Space Oddity" por primera vez es algo que marca de por vida. Debió pensar lo mismo un grupo de amigos a los que una vez vi en Malasaña cantar la canción de rodillas en el suelo, totalmente emocionados (y borrachos también). Berrear a voz en grito "Starman" con los amigos agarrados en modo "semos amigos hasta el final" en una de las mejores juergas que he podido correrme en mi vida, justo antes de que un sueco enorme nos abofeteara a todos y cada uno de nosotros (supuestamente con cariño) por decirle que "The Final Countdown" de Europe era el himno de Suecia. Quedarme tremendamente chafado por no haber podido cantar "Rebel Rebel" en un karaoke mientras esperé una eternidad viendo a todos aquellos plastas que se empeñan en cantar "Corazón Partío" o "Bailar Pegados" (pude quitarme la espina en otra ocasión entonando "Dr. Feelgood" de Mötley Crüe y "Night Fever" de los Bee-Gees). También estuve barajando la idea de que el baile nupcial de mi boda fuera "Heroes", aunque finalmente nos decantamos por Sinatra.  Estar durante una buena temporada escuchando "Station to Station" a diario mientras bañaba a mis hijos.

El 10 de enero moría David Bowie víctima de un cáncer. Días antes me puse una camiseta en la que aparece un cartel de un concierto suyo en la gira de "Station to Station". Camisetas, parches...los melómanos siempre hemos tratado de influenciar o dejar constancia de nuestros gustos, como demostrando a los demás que es lo que nos gusta, exteriorizando nuestro interior, cuando lo que queda para siempre son esas vivencias, experiencias, esos ratos de placer escuchando a nuestros artistas favoritos, formando parte de nuestra banda sonora y ligando determinados momentos de nuestra vida a unas canciones. Eso es lo que nos deja David Bowie. Descanse en paz.

jueves, 10 de diciembre de 2015

OPINIÓN: Scott Weiland (1967-2015)

La mañana del pasado viernes, los amantes del Rock nos encontramos con una triste noticia, la de la muerte de Scott Weiland, que formó parte de los exitosos Stone Temple Pilots y Velvet Revolver. La muerte de Weiland no ha dejado de ser la crónica de una muerte anunciada desde hace mucho tiempo, y lo extraño es que viendo como iban progresando y no mejorando en nada sus adicciones, no hubiese llegado antes.

El polémico cantante, siempre ha sido un foco problemático para los músicos de los que se ha rodeado, que supongo que tuvieron paciencia infinita para tratar con él, y siempre valorando en la balanza de que tenía un talento grandísimo que muy pocos cantantes podrían ofrecer. No tenía la mejor voz del mundo, pero el tipo tenia un timbre personal (a pesar de que en sus inicios se le tachara directamente de clon de Eddie Vedder) y una capacidad enorme para transmitir, cantaba con verdadero sentimiento. Otra virtud en la que destacaba Weiland era en esa tremenda facilidad que tenía para sacar melodías prácticamente de la nada. Curiosamente, uno de los trabajos más denostados de su carrera con Stone Temple Pilots ("Shangri-la Dee Da" 2001) es una auténtica joya en la capacidad melódica de un cantante, que estaba tremendamente influenciado por David Bowie o Jim Morrison. El pobre de Weiland se ha llevado múltiples críticas durante toda su carrera, pero no olvidemos que Stone Temple Pilots, a pesar de que probablemente alguno de sus álbumes no han pasado demasiado bien el test del tiempo (algunos están demasiado anclados a una época en concreto) siempre fueron multiventas, y todos sus álbumes tienen momentos muy destacables. De hecho mis canciones favoritas de Stone Temple Pilots, no han sido nunca sus canciones más exitosas, esas que sonaban en la radio a diario a mediados de los 90, sino joyas ocultas como "Piece of Pie", "Ride The Cliché" o "Still Remains", por decir algunas a bote pronto.



Fueron un gran grupo, muy vilipendiado por algunos sectores que nunca quisieron encajar al grupo dentro de la ola Grunge o que les acusaban de subirse al carro, pero creo firmemente que se pueden considerar unos clásicos de su época, una época que probablemente haya sido el último big bang dentro del Rock, aquellos años 90, sobre todo en su primera mitad donde cada banda nueva que surgía te sorprendía, atrapaba y te marcaba de por vida. Para mi gusto, Stone Temple Pilots fueron una de esas bandas. De su hard rock clásico disfrazado de rock alternativo mostrado en "Core", perfeccionaron la fórmula para hacerla más accesible, ganando en intensidad y dramatismo con "Purple". Desconcertaron a sus más cerrados seguidores y nos engatusaron a los que bebíamos de más fuentes con el sorprendente "Tiny Music...", un álbum con un tratamiento diferente en el que empezamos a ver los grandes escritores de temas eminentemente pop que eran los hermanos De Leo junto con el talento de Weiland a la hora de escribir melodías. Trataron de volver a la dureza con "4", que no dejaba de tener canciones enormes que recordaban a su primera época como "Down" o "No Way Out" junto con auténticas joyas pop como "Sour Girl" o "I Got You", y terminando con la épica "Atlanta", una de las mejores interpretaciones de Weiland a lo largo de su carrera.  El citado anteriormente "Sangri-la Dee Da", también es otra memorable colección de canciones que merece varias escuchas por parte del oyente inquieto que gusta de escarbar en unas canciones que podrían pasar desapercibidas en un primer momento.



Después vino su aventura con Velvet Revolver, un supergrupo con varios ilustres ex-miembros de una de las bandas más grandes de la historia, Guns N' Roses. Los discos de Velvet Revolver podrían haber sido mejores, pero también hay que decir que son mejores que lo que algunos puedan creer. El problema, bajo mi punto de vista, es que la cosa funcionaba cuando se apreciaba el toque de Slash, con esos riffs más callejeros que le daban algún toque sleazy, que combinado con un cantante tan versátil como Weiland realmente destacaba. Eso se podía apreciar en temas como "Slither", "Let It Roll", "Set Me Free", "Sucker Train Blues", "Falling To Pieces" o "She Builds Quick Machines". Cuando no era así, Velvet Revolver se convertían en un grupo que era peor que lo que ofrecían Stone Temple Piltos. La excéntrica personalidad de Weiland terminó minando la paciencia de Slash y Duff y la aventura apenas dio para dos discos. Lo interesante de este caso fue ver la explosión definitiva del rol de Rockstar de Weiland, totalmente alejada de lo que era ser un cantante de la era alternativa, y que fue creciendo poco a poco con el paso del tiempo. Probablemente estuviéramos ante uno de los últimas estrellas del Rock que quedaban en el panorama. Todo eso lo encauzó muy bien en el último disco que grabaron Stone Temple Pilots, homónimo y que no dejaba de ser un disco de auténtico hard rock, en el que incluso se ponía más énfasis en la influencia de David Bowie. Yo creo que se fueron a lo grande, con un buen disco que paso muy desapercibido.

Se va uno de los grandes de los 90, por mucho que algunos no lo quieran ver o que intenten desprestigiar a un músico que formó parte de unos años irrepetibles. DEP.


martes, 1 de diciembre de 2015

CRÍTICA: DEF LEPPARD - "Def Leppard" (2015)

Lo primero de todo es que debo confesar que siempre he sido fan de Def Leppard. Posiblemente me empezaron a gustar en cuanto tuve las primeras noticias sobre ellos, que fueron tristemente cuando el guitarrista Steve Clark murió a causa de sus excesos. Poco después publicarían "Adrenalize", que fue su despegue definitivo en España (por curioso que pueda parecer, aquí nunca tuvieron ni por asomo el éxito que cosecharon con sus anteriores superventas "Pyromania" e "Hysteria"). A partir de ahí, la popularidad del grupo fue decayendo, sobretodo con las idas y venidas de las diferentes vertientes musicales según avanzaba la década de los 90 y la primera del nuevo milenio. Pero sobre todo fue decayendo porque los trabajos que han ido editando ("Euphoria" o "Songs For The Sparkle Lounge" por ejemplo), a pesar de que todos contienen algunas buenas canciones, palidecen al lado de su material clásico. Por destacar de este periodo, sólo lo haría con "Mirror Ball" (doble álbum en directo) y "Yeah" de 2006, un disco de versiones de lo más curioso y que a día de hoy, me sigue pareciendo uno de los mejores discos de versiones que se editaron hace unos años, dentro de esa vorágine que le dio a todo grupo de Rock clásico...posiblemente ante la falta de ideas y de ser incapaces de sacar material nuevo.

A día de hoy, y tratando de evitar de que la gente simplemente recuerde a los actuales Def Leppard como un grupo sólo apto para giras nostálgicas, se han visto en la necesidad de editar material nuevo, para mantener la frescura necesaria como banda. Una banda, que todo hay que decirlo, siempre se ha mantenido fiel a su idea de la amistad, de ser fiel a sus compañeros, ya sea para esperar a que en su día Rick Allen volviera a tocar la batería a pesar de que la amputaran un brazo, de tratar de ayudar hasta el final a Steve Clark con su adicción al alcohol o lo mismo podría decirse del calvario que está atravesando Vivian Campbell con el tratamiento de su maldito cáncer. Siempre he admirado esa capacidad de resistencia, de aguantar hasta al final y de que demuestran día a día de que si mueren, lo harán con las botas puestas, encima de un escenario y con sus compañeros hasta el final. Estoy seguro de que muchas bandas en su lugar o bien habrían tirado la toalla, o bien habrían cambiado de miembros antes de hacer frente a todos estos problemas.

El nuevo material de Def Leppard me ha dejado un sabor agridulce. Pienso que lo que podría haber sido un regreso por todo lo alto como adelantaban las canciones que han ido filtrando, se ha quedado en un disco no tan brillante como su álbum de versiones y que quizás ha quedado lastrado por ser un tanto largo y tener 3 o 4 canciones totalmente prescindibles. Tampoco ayuda que la primera canción sea un refrito de "Pour Some Sugar on Me", posiblemente su mayor éxito. Si hay algo que no soporto en el mundo de la música es el plagio, pero no digamos ya el autoplagio. El inicio de "Let's Go" no sé si es una broma, autoplagio puro y duro o una declaración de intenciones ("somos Def Leppard, aquellos que tenían canciones como esta"), pero bajo mi punto de vista es claramente un error que comience con un riff totalmente calcado. El resto del tema es bueno, se trata de la típica canción que hubiera sonado constantemente en la radio hace 25 o 30 años, con un interludio acústico realmente logrado. Lo mismo puede aplicarse a "Dangerous", un pepinazo que es probable que sea lo mejor de su cancionero desde los tiempos de "Hysteria". Las potentes guitarras y el estribillo sazonado con esos coros que solamente ellos pueden ejecutar, hacen de la canción una auténtica delicia. Pero si a los que buscaban a los Def Leppard de sonidos parejos a los de la década de los 80, se les ha puesto el alma en vilo con este inicio, siento decirles que ya no van a saborear gemas de este calibre en el resto del disco. Nos vamos a encontrar con canciones que reflejan momentos de su larga carrera, unos más rockeros, otros más pop y otro incluso más experimentales. "Man Enough" como se ha dicho en multitud de críticas, es su particular "Another One Bite the Dust", con un bajo y estructura similar al gran éxito de Queen. La verdad es que el tema es resultón y por momentos adictivo. "We Belong" es un medio tiempo de lo más pop que bien podría haber encajado en "Euphoria", y tiene la particularidad de ser cantada por turnos por toda la banda, con voces más que solventes, si no, no sería posible que sus discos tuvieran esos magníficos coros. Volvemos a temas guitarreros como "Invicible", en el que Joe Elliot canta en un tono bajo (seguramente no está para tonos más altos) y es un tema que particularmente me suena más a Gun que a Def Leppard. "Sea of Love", a pesar de que destaca por esas guitarras tan glam y esos coros femeninos a lo "20th Century Boy" de T. Rex, el estribillo me recuerda horrores al "Sowing The Seeds of Love" de Tears For Fears (tremenda canción, por cierto). Destacaría "Forever Young" por ser una de sus canciones más personales y que más se alejan de la clásica fórmula Leppard, con un tratamiento de guitarras que bebe mucho de las que aportaba Mick Ronson en álbumes de Bowie como "Aladdin Sane". "Wings of an Angel" es lo más parecido que vais a encontrar a la época de "High and Dry" o "Pyromania", pero claro está, desde un enfoque más maduro, perdiendo frescura. "All Time High" y "Broke n Brokenhearted" nos traen a los Leppard más festivos, pero con un sonido más clásico y desligándose de esa impronta pop que tenían en la época de "Hysteria" o "Adrenalize", pero al menos son más destacables que polizontes dentro del disco como "Energized" o "Last Dance", canciones con muy poco empaque y sustancia como para incluirlas en un álbum. El "homenaje" a Zeppelin llamado "Battle of my Own" no está mal, pero me suena demasiado a Led Zeppelin y no veo que encaje con el resto del álbum. Como experimentación y mucho mejor les ha quedado la final "Blind Faith", una balada con ciertos arreglos con tufo a Beatles que no les ha quedado nada mal. Un tema que va creciendo en intensidad y que me parece un buen colofón al disco.

Los críticos de revistas especializadas como "Classic Rock" lo han calificado como su mejor obra desde "Hysteria", pero bajo mi punto de vista, yo no veo tal histeria. Lo veo un disco correcto, que contiene un buen par de canciones que seguramente funcionarán estupendamente en directo y el resto pasará sin pena ni gloria como su más reciente discografía. Yo tampoco les exijo mucho, y simplemente me contento con que saquen material nuevo y se sientan vivos. Siempre voy a encontrarle interés, pero quizás deberían pensarse la idea de que sólo editaran algún EP que otro, como deslizó no hace mucho Phil Collen.



jueves, 26 de noviembre de 2015

CRÓNICA: Ghost, La Riviera, Madrid, 25/11/2015

Papa Emritus III, versión sarcástica

Estaba realmente expectante por ver como se desenvolvían Ghost en los escenarios, tras prácticamente quemar sus 3 discos vigentes más el EP de versiones. Al igual que Kiss, toda la escenografía que utilizan, queramos o no, forma una parte muy importante de la identidad del grupo, y contrariamente a lo que pudiera parecer, no es lo más impactante a la hora de presentarlo al público, pero si se utiliza para resaltar unas canciones magníficas, juega un papel determinante. Kiss no estarían donde están sin un cancionero (la mayor parte de su etapa 70's) como el que tienen, por mucho maquillaje y trucos de escena que tengan y lo mismo pasa con Ghost. El caso de Ghost es que mucha gente los rechazó (o rechaza) en un principio por todo esa imagen más acorde a grupos de Death Metal, cuando son todo lo contrario...al igual que la lírica satánica que utilizan...yo mismamente me lo tomo a broma, es como un cómic...a mí lo que realmente me impacta es la música, que me parece de auténtica orfebrería dentro de un género tan denostado como es el Metal, en el sentido más ancho de miras. Y cuando la música y las canciones son tan buenas, tan bien hechas y tan bien interpretadas, una puesta en escena tan impactante como la que utilizan, no hace más que realzar el conjunto de su obra.

Si a eso le añadimos que el Papa Emeritus (version III para este disco, no lo olvidemos) es realmente un cachondo mental, alejado del papel que podría tener con esa imagen tan siniestra y terrorífica, tienen al público en su bolsillo. Lo de las máscaras de los Nameless Ghouls ya lo comenté en otro post con anterioridad: en esta gira son sencillamente espectaculares, están hechas con mucha clase, totalmente alejadas de sus primeros conciertos con esa imagen de monjes gregorianos ocultando sus rostros. Y a pesar de que no son unos virtuosos, tocan de auténtica maravilla. No se trata de tocar más fuerte que nadie, ni de forzar la voz, ni de abrumar a la gente con interminables solos y complicados desarrollos instrumentales. Todo está calculado al milímetro, en su sitio y es eficaz e impactante. Porque además tocan con actitud, no son estatuas tocando sus instrumentos.

A la banda se la ve segura, disfrutando de un estatus del que estoy seguro, no se hubieran imaginado hace unos años. Su popularidad ha subido como la espuma y está totalmente justificada. En mi opinión han facturado unos discos muy buenos, a cada cual mejor y encima están llevando toda su música mucho más allá encima de un escenario, y lo saben. Y nada más empezar el concierto apabullan al público con temas como "Spirit", "From The Pinacle To The Pit", "Ritual" y "Con Clavi Con Dio", poniendo toda la carne en el asador. Aquello sonaba escandalosamente bien, nítido y sin ensordecer a nadie. Seguramente sea uno de los conciertos con mejor sonido que he escuchado en La Riviera. Otros momentos realmente impactantes fueron cuando cayeron temazos como "Cirice", "Year Zero", "Body and Blood" o "If You Have Ghost". Cuando realmente rompen el molde es con la interpretación de "He Is", un tema delicadísimo en el que demuestran los grandes músicos que son, tanto a nivel interpretativo como compositivo. Es una canción que perfectamente podrían haber firmado Simon & Garfunkel y en el que el Papa Emeritus demuestra que no hace falta tener un chorro de voz, ni hacer gorgoritos imitando mal a cantantes de soul para cantar de fábula una canción. El tío es realmente bueno, probablemente sea uno de los cantantes que aproveche mejor su voz, siendo un cantante limitado.




Los impactantes y solventes Nameless Ghouls
A destacar también que la puesta en escena de Papa Emeritus se divide en dos. Digamos que al principio realmente se mete dentro de su papel de "antipapa" pregonando el satanismo, dando todo lo que el público espera de él (¡¡sacó hasta un botafumeiro!!) para después despojarse de sus ropajes y presentarnos una versión más irónica y sarcástica, como si realmente disfrutara de su rol de estrella, todo bajo el maquillaje pero dando más dinamismo a su puesta en escena. Todos esos gestos en plan de crooner de los 50 los hace magníficamente bien, dando las dosis de humor justas para que no tomen a la banda como un grupo de avanzadilla de la conquista de la humanidad por parte del Rey del Averno (que estoy seguro que algunos de sus seguidores piensan que así son). El final apoteósico con "Monstrance Clock" no hace más que confirmar que el grupo ha calado hondo en sus fans, la comunión con la banda es perfecta y aún retumban en mi cabeza los versos "come together, come together as one, come together for Lucifer's son".

Grandísimo concierto de una banda que ha sabido marcar territorio, emerger con personalidad propia y crecer muchísimo en apenas 5 años. Posiblemente, y espero equivocarme por nuestro bien, ahora mismo Ghost estén en el momento álgido de su carrera. Si los habéis visto, sabréis muy bien de lo que hablo.

martes, 10 de noviembre de 2015

CRÍTICAS: MICHAEL MONROE - "Blackout States" (2015)

La última etapa en solitario de Michael Monroe desde que se disolviera la última versión de Hanoi Rocks está siendo de ensueño. En el último lustro ha publicado 4 discos: uno de los mejores discos en directo de este nuevo milenio ("Another Night In The Sun"), formado por canciones de sus etepas en solitario, Hanoi, los tremendos Demolition 23 y alguna que otra versión ajena; y la trilogía en estudio que está probablemente entre lo mejor que ha hecho en toda su carrera. Una trilogía que comenzó en 2011 con el adrenalítico "Sensory Overdrive", le siguió otro álbum buenísimo lleno de energía pero no tan anfetamínico como "Horns and Halos" (2013) y llegamos hasta aquí con el recién publicado "Blackout States", que cierra el círculo con un álbum algo más reposado, pero lleno de canciones estupendas con algunas melodías realmente trabajadas.

Sorprende el hecho de que con cada disco de estudio, haya cambiado de guitarrista solista, cosa que podría afectar a la composición de cada disco. Ginger (The Wildhearts) fué probablemente el que más participó en labores compositivas en "Sensory Overdrive", pero supieron reponerse con el fichaje de Dregen (Backyard Babies), que aunque no compuso tanto como Ginger, sí que era un reclamo importante de cara al directo. Y bien, Dregen se fue y acabó llegando Rich Jones, que estuvo con The Black Halos (aún recuerdo su concierto en Madrid en 2001 y salir de copas con ellos, junto a unos desconocidos...tiempos de juventud que ya no volverán) y el poderío de la banda de Michael Monroe sigue impoluto. Está claro que todo el cotarro se lo ventilan entre Michael Monroe y Steve Conte, definitivamente su mano derecha y el pilar en el que se apoya Michael en esta última etapa. Sami Yaffa aporta en ocasiones su granito de arena en la composición, lo mismo que Rich Jones.

Como he dicho, el saber hacer y las tablas de Michael Monroe son un activo muy importante en su carrera. Cualquiera que haya visto a Michael en directo tanto en solitario como con Hanoi puede dar fé de ello. Es un animal salvaje, imprevisible y jamás podrás apartar la mirada de él. Se deja literalmente la piel en el escenario, realmente vive el rock n' roll. Que voy a decir...Michael Monroe es el Rock N' Roll en persona. Y encima lleva una banda realmente conjuntada y con mucha experiencia, y eso se nota en cada uno de sus discos.

El disco abre con "This Ain´t No Love Song", una canción realmente pegadiza, llena de aire Punk y con muchísima energía y que podría haber abierto cualquiera de sus últimos discos. El solo de Rich Jones es buenísimo...no es el típico solo simple que queda bien en cualquier canción de Rock de cloaca. "Old Kings Road", su primer single, está lleno de melodía, glamour y otra vez más, contiene una melodía perfectamente tarareable. Una tónica que se prodiga en el resto del disco, con canciones no tan anfetamínicas como Michael nos tiene acostumbrados. Medios tiempos guitarreros, con mucho aire callejero y mucho estribillo memorable. "Blackout States", "Keep On Eye On You" o "Goin' Down With The Ship" pertenecen a este grupo de canciones. Por supuesto que no se ha olvidado de sus canciones más rockeras y rápidas, como en "The Bastard's Bash" cuyo riff moderno me trae a la memoria el inicio del disco "Generation Swine" de Mötley Crüe, solo que la canción de Monroe es mil veces mejor o la tremendamente Punk "RLF", cuyo estribillo ("rock like fuck") seguramente será correspondido en directo. Otra de las facetas que me encantan de Michael Monroe es cuando te sorprende y coge el saxofón o la harmónica, porque el tío realmente toca bastante bien y siempre sabe darle el toque justo para que encaje en la canción, como en "Good Old Bad Days", con cierto deje a sus tiempos en Hanoi Rocks. A destacar también la composición del difunto Dee Dee Ramone, "Under The Nothern Lights" que regaló directamente a Michael Monroe...¡¡porque esta canción sólo la podía cantar alguien del norte de Europa!!.

"Blackout States" es un muy buen disco, que cierra con brillantez una trilogía de ensueño y una de las mejores etapas artísticas de Michael Monroe. A estas alturas de la película, poca gente puede desprender más autenticidad que Michael Monroe, el hombre que junto a Andy McCoy principalmente, labraron una de las mejores carreras de grupo de Rock en Europa con Hanoi Rocks y que cuya influencia fue vital para numerosas bandas angelinas del Sunset Strip, sobre todo visulamente (pregunten a Guns N' Roses, por ejemplo). Grande, muy grande Michael Monroe. Y nunca estará lo suficientemente reconocido.

viernes, 23 de octubre de 2015

CRÍTICA: CASABLANCA - Miskatonnic Graffiti (2015)

Casablanca son una de las grandes bandas de Hard Rock que han surgido en Europa (Suecia concretamente) en los últimos años y que parece que poca gente en el continente se ha percatado de ello. Claramente diferenciados de los numerosos grupos eminentemente AOR como H.E.A.T o Work of Art y lejos también del revival setentero de bandas como The Temperance Movement o The Answer y por supuesto nada que ver con toques más modernos como Royal Blood. Casablanca van a su bola a medio camino entre el Hard Rock más clásico de los 80 heredero de Def Leppard o el aroma popero de gente como Cheap Trick. Tras dos buenísimos discos como el debut "Apocalyptic Youth" y "Riding a Black Swan", Casablanca se enfrentaban a un hándicap que parecía importar mucho en el posterior desarrollo de su carrera: la baja de su principal atractivo, el guitarrista norteamericano Ryan Roxie, cuyos compromisos con Alice Cooper le impedían dedicarse por completo a la emergente banda sueca. Esto suponía un problema para la banda, ya que les impedía girar con regularidad para darse a conocer.

Casablanca, aún con Ryan Roxie en sus filas

Sorprendentemente, y a pesar de que  han perdido parte el toque americano con la baja de Roxie (aspecto muy distinguible en una música como el Hard Rock), Casablanca han conseguido salir airosamente del envite y han grabado un álbum magnífico en todos los sentidos. Magnífico porque el listón que tenían era muy alto, y a pesar de que sigo prefiriendo los dos primeros discos, hay algo oculto en este álbum que inquieta y seduce. Puede que sea que las composiciones sean más melancólicas, que se hayan esmerado en darle un toque más personal a su música o que se hayan soltado amarras a cierto sonido que podría haberles encasillado demasiado pronto. Suenan frescos, para nada anclados en una determinada época y con suficiente gancho para arrastrar tanto a veteranos fans como a nuevas hordas de chavales que deberían vociferar sus himnos, y os puedo asegurar que los tienen.

Cuando nos llegaron las primeras informaciones del nuevo álbum, las cuales decían que Casablanca estaba planeando coquetear con el Rock Progresivo y que cuyo disco iba a ser conceptual, basado en una historia de H.P. Lovecraft, muchos se echaron las manos a la cabeza. La verdad es que la idea en un principio era difícil de asimilar, sobre todo escuchando esa joya que es "Apocalyptic Youth", un disco lleno de canciones aptas para atronar en cualquier FM. Cualquier duda queda despejada inmediatamente con la primera canción del disco: "Enter The Mountain". Una suite de 10 minutos en la que Casablanca sorprenden iniciando un tema que bien podrían haber firmado los Black Sabbath del primer disco, con ese tono tenue, siniestro y la cada vez más atractiva voz del cantante Anders Ljung, para luego progresar en un impresionante riff y un desarrollo que de verdad quita el hipo, te despierta de la inquietud inicial del tema, de lo misterioso que suena para dejarte las cosas claras desde un principio. Le sigue un tema más directo, con influencia del Rock de los 70 como "Closer", con ese riff que vagamente recuerda al "School's Out" de Alice Cooper y comandado por un órgano Hammond. Como he dicho antes, suenan menos americanos y quizás más Thin Lizzy. Cortes como "This Is Tomorrow" no hace más que confirmar que la baja de Ryan Roxie no les ha afectado en nada, porque la calidad sigue estando ahí. Un tema intenso, cuyo estribillo es simplemente embriagador. Pero para mí la joya de la corona llega con el tema "Re: Old Money". Inmenso. Colosal. Que puedo decir, esta banda me puede. La personalísima voz de Anders Ljung, que no destaca por su potencia vocal, pero sí con esos matices, detalles y carisma que pocos cantantes poseen y que los hace únicos. El tema creo que le debe mucho a los The Cult de la época pseudo-gótica de discos como "Love". Un ritmo marcado por un bajo penetrante que cuando llega el in crescendo del estribillo, adornados con esos coros, explota en nuestros oídos con toda su intensidad. Me parece una delicatessen, una exquisitez. Lo mismo puedo decir del tema "Sister", lleno de melancolía que incluso puede llegar a recordar a bandas como HIM, alejados totalmente del espíritu Cheap Trick que asomaba en su primer disco. Un tema lleno de un tono dramático, épico en la que toda la banda pone todo su talento al servicio de la canción....Anders Ljung hace el resto. Esto en mi mundo ideal es lo que se dice un hit. "Name Rank Serial Killer" juguetea con el sonido sleazy, con el guitarrista Erik Stenemo juguetando con el slide guitar. Y "Miskatonic Graffiti" es la canción pop del disco, pero con un tono más gris e introspectivo, si formara parte del catálogo de Manic Street Preachers no desentonoría nada. Lo mejor es el ritmo de batería de la bellísima y enigmática Josephine Forsman, que está impecable en todo el álbum, como siempre. "She Was The One" es la mejor balada que han grabado nunca y el álbum se cierra con otro ejercicio de Rock Progresivo llamado "Exit The Mountain", en la que destaca principalmente la primera parte de la canción, con ese ritmo guitarrero tan 80's.

Casablanca deberían salir con este álbum a comerse el mundo, ahora desligados de las ataduras que tenían manteniendo a Ryan Roxie. Nos encontramos con una banda con mucha clase, que podría gustar a un público muy amplio y que nadie parece haberse dado cuenta.

lunes, 19 de octubre de 2015

OPINIÓN: Daredevil, la serie, por fín llega a España

Con el inminente desembarco de Netflix en España, aprovechamos la ocasión para reivindicar y recomendar uno de sus principales activos: la serie de Daredevil, el mítico personaje de Marvel.

Daredevil siempre ha sido un personaje oscuro, no tan expuesto mediáticamente como Iron Man o Spiderman. De hecho, su explosión en el mundo del cómic, a nivel de popularidad y de crítica, no vino hasta que Frank Miller si hizo cargo de la publicación en los 80. Antes estuvo bastantes años publicándose sin pena ni gloria, como si hacerse cargo de Daredevil fuese mero entrenamiento y formación para guionistas y dibujantes, a espera de que les llegasen ofertas para otras publicaciones más exitosas.

Sin embargo, un personaje tan oscuro y tan alejado del prototipo de superhéroe que impera en Marvel, esa devoción de "héroe de culto" y que no haya sido explotado hasta la saciedad por Disney para el mercado eminentemente infantil, ha hecho que Marvel, como productora, pueda sacar todo el jugo y la esencia al personaje. Y para ello lo ha hecho a través de Netflix, sabiendo que una serie con ese ambiente tan lúgubre, sucio, cruel y callejero que se muestra, difícilmente podría ser emitido en una cadena convencional de televisión, ya sea pública o privada. Olvidaos de la horrible pelicúla con Ben Affleck en 2003, porque esta serie no tiene nada que ver con ella, afortunadamente.

Todos los detalles que espera el lector asiduo de la mejor etapa de Daredevil están aquí: los bajos fondos de una sociedad decadente, la necesidad imperiosa del protagonista por impartir justicia, lo poca decencia moral de la sociedad y sobre todo una historia bien hilada. Y con un tono (salvando naturalmente todo lo que un héroe o justiciero con facultades, digamos sobrenaturales, podría tener) realista. Aquí no hay seres de otros planetas ni poderes mágicos. Y es de agradecer, sobre todo por la enorme saturación de imposibles que estamos recibiendo en el mundo del cine con todo el apogeo de cine superheroíco y de ciencia ficción. Daredevil, más que una historia de superhéroes es una historia de cine negro, de como un hombre busca desesperadamente por hacer de su ciudad tenga esperanza y no se vea abocada a las mafias e intereses de los más poderosos, siempre manejando los hilos desde las sombras.

Lo mejor de todo, sin duda, es Vincent D'Onofrio en el papel de Wilson Fisk (Kingpin en los cómics). Seguramente, sea el papel de su vida junto con el celebérrimo "Soldado Patoso" de "La Chaqueta Metálica" de Stanley Kubrick. El personaje de Fisk está construido a prueba de bombas, en la que se nos muestra un hombre cruel, firme y sin escrúpulos, pero también con sus inseguridades, debilidades y pequeños flashbacks que nos ayudan a comprender por qué es así. Matt Murdock está interpretado por el británico Charlie Cox, en otra interpretación también bastante convincente, humanizando a Murdock, el abogado ciego que defiende a los débiles y las buenas causas, y endureciendo a Daredevil, haciendo que sus enemigos y adversarios sientan pavor inmediato. Personajes secundarios pero no menos importantes como Foggy Nelson, Karen Page o Ben Urich también está magníficamente retratados y sus papeles son determinantes en esta historia, no son meras comparsas sólo para encandilar a los lectores del cómic original, como ocurre en otras series o películas.

No se me ocurre otro actor que pueda encarnar mejor al Kingpin.
El tono oscuro nada tiene que envidiar al Batman de Nolan y desde luego las coreografías en las escenas de lucha son infinitamente mejores que en las películas de Batman (asignatura pendiente que le quedó a Nolan). A destacar, como bien sabrán muchos, la impresionante escena en el pasillo tomada en una sola secuencia plano. Quizás trucada, pero les ha quedado de sobresaliente.

Supongo que la gran mayoría ya habrá visto la serie, y seguramente en versión original, ya que siendo exclusividad de Netflix, ningún canal ha podido emitirla. Esperemos que el doblaje haga justicia (seguramente sí, hay muy buenos dobladores en este país) pero no sé hasta que punto Netflix invertirá en ello, y la calidad del producto se resienta. Yo particularmente ya no concibo una segunda temporada con otras voces, aún retumban en mi cabeza el solemne tono profundo de Wilson Fisk, sin duda, la estrella de todo el cotarro.

Conclusión, estamos quizás ante el mejor producto que ha sacado Marvel para cine o series de TV junto a "Los Vengadores" y "Capitán América: Soldado de Invierno", y seguramente estemos ante la mejor serie de superhéroes, muy por encima de "Arrow" (cuya última temporada ha sido decepcionante), "Flash" o "Smallville". Desde luego, al ser una serie no orientada para todos los públicos ha jugado a su favor. Esperemos que la segunda temporada nos deje tan buen sabor de boca como esta primera, y sobre todo, que no alarguen las tramas inútilmente, ya que esta han sabido manejar los tiempos con absoluta maestría.