jueves, 10 de diciembre de 2015

OPINIÓN: Scott Weiland (1967-2015)

La mañana del pasado viernes, los amantes del Rock nos encontramos con una triste noticia, la de la muerte de Scott Weiland, que formó parte de los exitosos Stone Temple Pilots y Velvet Revolver. La muerte de Weiland no ha dejado de ser la crónica de una muerte anunciada desde hace mucho tiempo, y lo extraño es que viendo como iban progresando y no mejorando en nada sus adicciones, no hubiese llegado antes.

El polémico cantante, siempre ha sido un foco problemático para los músicos de los que se ha rodeado, que supongo que tuvieron paciencia infinita para tratar con él, y siempre valorando en la balanza de que tenía un talento grandísimo que muy pocos cantantes podrían ofrecer. No tenía la mejor voz del mundo, pero el tipo tenia un timbre personal (a pesar de que en sus inicios se le tachara directamente de clon de Eddie Vedder) y una capacidad enorme para transmitir, cantaba con verdadero sentimiento. Otra virtud en la que destacaba Weiland era en esa tremenda facilidad que tenía para sacar melodías prácticamente de la nada. Curiosamente, uno de los trabajos más denostados de su carrera con Stone Temple Pilots ("Shangri-la Dee Da" 2001) es una auténtica joya en la capacidad melódica de un cantante, que estaba tremendamente influenciado por David Bowie o Jim Morrison. El pobre de Weiland se ha llevado múltiples críticas durante toda su carrera, pero no olvidemos que Stone Temple Pilots, a pesar de que probablemente alguno de sus álbumes no han pasado demasiado bien el test del tiempo (algunos están demasiado anclados a una época en concreto) siempre fueron multiventas, y todos sus álbumes tienen momentos muy destacables. De hecho mis canciones favoritas de Stone Temple Pilots, no han sido nunca sus canciones más exitosas, esas que sonaban en la radio a diario a mediados de los 90, sino joyas ocultas como "Piece of Pie", "Ride The Cliché" o "Still Remains", por decir algunas a bote pronto.



Fueron un gran grupo, muy vilipendiado por algunos sectores que nunca quisieron encajar al grupo dentro de la ola Grunge o que les acusaban de subirse al carro, pero creo firmemente que se pueden considerar unos clásicos de su época, una época que probablemente haya sido el último big bang dentro del Rock, aquellos años 90, sobre todo en su primera mitad donde cada banda nueva que surgía te sorprendía, atrapaba y te marcaba de por vida. Para mi gusto, Stone Temple Pilots fueron una de esas bandas. De su hard rock clásico disfrazado de rock alternativo mostrado en "Core", perfeccionaron la fórmula para hacerla más accesible, ganando en intensidad y dramatismo con "Purple". Desconcertaron a sus más cerrados seguidores y nos engatusaron a los que bebíamos de más fuentes con el sorprendente "Tiny Music...", un álbum con un tratamiento diferente en el que empezamos a ver los grandes escritores de temas eminentemente pop que eran los hermanos De Leo junto con el talento de Weiland a la hora de escribir melodías. Trataron de volver a la dureza con "4", que no dejaba de tener canciones enormes que recordaban a su primera época como "Down" o "No Way Out" junto con auténticas joyas pop como "Sour Girl" o "I Got You", y terminando con la épica "Atlanta", una de las mejores interpretaciones de Weiland a lo largo de su carrera.  El citado anteriormente "Sangri-la Dee Da", también es otra memorable colección de canciones que merece varias escuchas por parte del oyente inquieto que gusta de escarbar en unas canciones que podrían pasar desapercibidas en un primer momento.



Después vino su aventura con Velvet Revolver, un supergrupo con varios ilustres ex-miembros de una de las bandas más grandes de la historia, Guns N' Roses. Los discos de Velvet Revolver podrían haber sido mejores, pero también hay que decir que son mejores que lo que algunos puedan creer. El problema, bajo mi punto de vista, es que la cosa funcionaba cuando se apreciaba el toque de Slash, con esos riffs más callejeros que le daban algún toque sleazy, que combinado con un cantante tan versátil como Weiland realmente destacaba. Eso se podía apreciar en temas como "Slither", "Let It Roll", "Set Me Free", "Sucker Train Blues", "Falling To Pieces" o "She Builds Quick Machines". Cuando no era así, Velvet Revolver se convertían en un grupo que era peor que lo que ofrecían Stone Temple Piltos. La excéntrica personalidad de Weiland terminó minando la paciencia de Slash y Duff y la aventura apenas dio para dos discos. Lo interesante de este caso fue ver la explosión definitiva del rol de Rockstar de Weiland, totalmente alejada de lo que era ser un cantante de la era alternativa, y que fue creciendo poco a poco con el paso del tiempo. Probablemente estuviéramos ante uno de los últimas estrellas del Rock que quedaban en el panorama. Todo eso lo encauzó muy bien en el último disco que grabaron Stone Temple Pilots, homónimo y que no dejaba de ser un disco de auténtico hard rock, en el que incluso se ponía más énfasis en la influencia de David Bowie. Yo creo que se fueron a lo grande, con un buen disco que paso muy desapercibido.

Se va uno de los grandes de los 90, por mucho que algunos no lo quieran ver o que intenten desprestigiar a un músico que formó parte de unos años irrepetibles. DEP.


martes, 1 de diciembre de 2015

CRÍTICA: DEF LEPPARD - "Def Leppard" (2015)

Lo primero de todo es que debo confesar que siempre he sido fan de Def Leppard. Posiblemente me empezaron a gustar en cuanto tuve las primeras noticias sobre ellos, que fueron tristemente cuando el guitarrista Steve Clark murió a causa de sus excesos. Poco después publicarían "Adrenalize", que fue su despegue definitivo en España (por curioso que pueda parecer, aquí nunca tuvieron ni por asomo el éxito que cosecharon con sus anteriores superventas "Pyromania" e "Hysteria"). A partir de ahí, la popularidad del grupo fue decayendo, sobretodo con las idas y venidas de las diferentes vertientes musicales según avanzaba la década de los 90 y la primera del nuevo milenio. Pero sobre todo fue decayendo porque los trabajos que han ido editando ("Euphoria" o "Songs For The Sparkle Lounge" por ejemplo), a pesar de que todos contienen algunas buenas canciones, palidecen al lado de su material clásico. Por destacar de este periodo, sólo lo haría con "Mirror Ball" (doble álbum en directo) y "Yeah" de 2006, un disco de versiones de lo más curioso y que a día de hoy, me sigue pareciendo uno de los mejores discos de versiones que se editaron hace unos años, dentro de esa vorágine que le dio a todo grupo de Rock clásico...posiblemente ante la falta de ideas y de ser incapaces de sacar material nuevo.

A día de hoy, y tratando de evitar de que la gente simplemente recuerde a los actuales Def Leppard como un grupo sólo apto para giras nostálgicas, se han visto en la necesidad de editar material nuevo, para mantener la frescura necesaria como banda. Una banda, que todo hay que decirlo, siempre se ha mantenido fiel a su idea de la amistad, de ser fiel a sus compañeros, ya sea para esperar a que en su día Rick Allen volviera a tocar la batería a pesar de que la amputaran un brazo, de tratar de ayudar hasta el final a Steve Clark con su adicción al alcohol o lo mismo podría decirse del calvario que está atravesando Vivian Campbell con el tratamiento de su maldito cáncer. Siempre he admirado esa capacidad de resistencia, de aguantar hasta al final y de que demuestran día a día de que si mueren, lo harán con las botas puestas, encima de un escenario y con sus compañeros hasta el final. Estoy seguro de que muchas bandas en su lugar o bien habrían tirado la toalla, o bien habrían cambiado de miembros antes de hacer frente a todos estos problemas.

El nuevo material de Def Leppard me ha dejado un sabor agridulce. Pienso que lo que podría haber sido un regreso por todo lo alto como adelantaban las canciones que han ido filtrando, se ha quedado en un disco no tan brillante como su álbum de versiones y que quizás ha quedado lastrado por ser un tanto largo y tener 3 o 4 canciones totalmente prescindibles. Tampoco ayuda que la primera canción sea un refrito de "Pour Some Sugar on Me", posiblemente su mayor éxito. Si hay algo que no soporto en el mundo de la música es el plagio, pero no digamos ya el autoplagio. El inicio de "Let's Go" no sé si es una broma, autoplagio puro y duro o una declaración de intenciones ("somos Def Leppard, aquellos que tenían canciones como esta"), pero bajo mi punto de vista es claramente un error que comience con un riff totalmente calcado. El resto del tema es bueno, se trata de la típica canción que hubiera sonado constantemente en la radio hace 25 o 30 años, con un interludio acústico realmente logrado. Lo mismo puede aplicarse a "Dangerous", un pepinazo que es probable que sea lo mejor de su cancionero desde los tiempos de "Hysteria". Las potentes guitarras y el estribillo sazonado con esos coros que solamente ellos pueden ejecutar, hacen de la canción una auténtica delicia. Pero si a los que buscaban a los Def Leppard de sonidos parejos a los de la década de los 80, se les ha puesto el alma en vilo con este inicio, siento decirles que ya no van a saborear gemas de este calibre en el resto del disco. Nos vamos a encontrar con canciones que reflejan momentos de su larga carrera, unos más rockeros, otros más pop y otro incluso más experimentales. "Man Enough" como se ha dicho en multitud de críticas, es su particular "Another One Bite the Dust", con un bajo y estructura similar al gran éxito de Queen. La verdad es que el tema es resultón y por momentos adictivo. "We Belong" es un medio tiempo de lo más pop que bien podría haber encajado en "Euphoria", y tiene la particularidad de ser cantada por turnos por toda la banda, con voces más que solventes, si no, no sería posible que sus discos tuvieran esos magníficos coros. Volvemos a temas guitarreros como "Invicible", en el que Joe Elliot canta en un tono bajo (seguramente no está para tonos más altos) y es un tema que particularmente me suena más a Gun que a Def Leppard. "Sea of Love", a pesar de que destaca por esas guitarras tan glam y esos coros femeninos a lo "20th Century Boy" de T. Rex, el estribillo me recuerda horrores al "Sowing The Seeds of Love" de Tears For Fears (tremenda canción, por cierto). Destacaría "Forever Young" por ser una de sus canciones más personales y que más se alejan de la clásica fórmula Leppard, con un tratamiento de guitarras que bebe mucho de las que aportaba Mick Ronson en álbumes de Bowie como "Aladdin Sane". "Wings of an Angel" es lo más parecido que vais a encontrar a la época de "High and Dry" o "Pyromania", pero claro está, desde un enfoque más maduro, perdiendo frescura. "All Time High" y "Broke n Brokenhearted" nos traen a los Leppard más festivos, pero con un sonido más clásico y desligándose de esa impronta pop que tenían en la época de "Hysteria" o "Adrenalize", pero al menos son más destacables que polizontes dentro del disco como "Energized" o "Last Dance", canciones con muy poco empaque y sustancia como para incluirlas en un álbum. El "homenaje" a Zeppelin llamado "Battle of my Own" no está mal, pero me suena demasiado a Led Zeppelin y no veo que encaje con el resto del álbum. Como experimentación y mucho mejor les ha quedado la final "Blind Faith", una balada con ciertos arreglos con tufo a Beatles que no les ha quedado nada mal. Un tema que va creciendo en intensidad y que me parece un buen colofón al disco.

Los críticos de revistas especializadas como "Classic Rock" lo han calificado como su mejor obra desde "Hysteria", pero bajo mi punto de vista, yo no veo tal histeria. Lo veo un disco correcto, que contiene un buen par de canciones que seguramente funcionarán estupendamente en directo y el resto pasará sin pena ni gloria como su más reciente discografía. Yo tampoco les exijo mucho, y simplemente me contento con que saquen material nuevo y se sientan vivos. Siempre voy a encontrarle interés, pero quizás deberían pensarse la idea de que sólo editaran algún EP que otro, como deslizó no hace mucho Phil Collen.